Virginia López. Hace unos días, el Ayuntamiento de Sevilla ha realizado un importante anuncio para el acceso de los sevillanos al patrimonio público: la entrada directa al Alcázar de Sevilla, diferenciada de las colas.

En 2013 realicé esa misma petición por escrito tanto al Alcázar como a la Catedral. Celebro que ¡por fin! llegue una de ellas. Dado el auge del turismo con las enormes colas que se forman en la Plaza del Triunfo, lo complicado que es sacar entradas por Internet con los chanchullos de empresas turísticas, al sevillano le era muy complicado disfrutar de su propio monumento. Y no solo se entra en el Alcázar por un motivo patrimonial. Pasear por sus jardines es un deleite y merece la pena comprar en su tienda. Cuando hay exposiciones o motivos especiales, como la venta de dulces conventuales, sí se permite el acceso directo. Así que ahora, será algo habitual.
Por cierto, sigo sin entender que los dulces se vendan en el Salón Gótico y no en el Palacio Arzobispal, como en sus inicios, hace más de 40 años, gracias a la iniciativa de la madre de Claudia Hernández. Si el motivo es que compren los turistas, no se cumple, impidiendo la contemplación del magnífico zócalo de cerámica con los tondos del emperador Carlos V e Isabel de Portugal.

La II República quiso deshacerse del Alcázar de Sevilla como símbolo de de la monarquía y llevó a cabo la cesión del monumento al Ayuntamiento de Sevilla. Un inmueble entonces en lamentable estado de conservación y con un alto coste de mantenimiento. No ocurría así con las casas del Patio de Banderas y de la calle Judería. Estas están identificadas por el azulejo del escudo real que lucen encima de sus puertas, cuya posesión se quedó el gobierno republicano por las altas rentas arrendatarias. Rentas que quedaron obsoletas hasta la actualidad por lo que los inquilinos pagan ridículas rentas viviendo donde viven. En el número 2 vive un Borbón, primo del rey emérito, y cuya reforma de la casa pagó el estado.
El 22 de abril de 1931, fíjense con qué prontitud, se publica en la Gaceta de Madrid (antecesor del BOE) el Decreto de cesión del Alcázar y sus jardines al municipio de Sevilla.
Nos gusta señalar que es el palacio real en uso más antiguo de Europa. Y es la residencia del rey en sus visitas a nuestra ciudad. No es una cortesía y mucho menos un gusto, es la obligación del monarca en cuanto que ostenta el título de Rey de Sevilla. Sus estancias se encuentran en el denominado Cuarto Real, que incluyen el Oratorio de la Reina Isabel La Católica y diversos aposentos reales. Pertenece a Patrimonio Nacional y es visitable previo pago de una tarifa única para todos.

Cuando se celebró en Sevilla la boda del emperador Carlos V, un 11 de marzo del año 1526, no existía el edificio del Ayuntamiento de Sevilla y fueron los miembros del Cabildo municipal quienes se percataron de que el gobierno de la ciudad, pese a su magnificencia, no tenía una sede digna. De tal manera que la boda del emperador propició que se construyeran las Casas Consistoriales.
¿Y cuál era entonces la sede del cabildo? no digna, pero sede, al fin y al cabo. En el Corral de los Olmos, origen de la Plaza Virgen de los Reyes, compartiendo escaso espacio con los otros dos cabildos religiosos de la ciudad, con los que la convivencia era disonante.
Se eligió la zona de las pescaderías, hoy Plaza de San Francisco, que fueron trasladadas a las atarazanas.
La construcción del edificio del Ayuntamiento comenzó ese mismo año de 1526 y hasta 1573 no se concluye la sala capitular alta. El derribo del Convento Casa Grande de San Francisco en el siglo XIX despejó un amplísimo solar que se convertirá en la Plaza Nueva y que posibilitará la ampliación del monumento con doble fachada y quedando completamente exento.
Lo más antiguo es el Arquillo. Y quedaron sin completar las figuras que dan a la calle Sierpes, donde Echegoyán talló las efigies hollywoodienses de Orson Welles y Grace Kelly.
El 4 de junio de 1931 el gobierno republicano decretó la declaración de Monumento histórico-artístico (precedente de los BIC, bienes de interés cultural) de la Antigua Casa Consistorial. Así lo recoge Gaceta de Madrid (página 12):
https://www.boe.es/gazeta/dias/1931/06/04/pdfs/GMD-1931-155.pdf
Como pueden comprobar, estas tres importantes efemérides han pasado por alto. Me parece imperdonable, así que solo me cabe el gusto de difundirlo en Sevilla Buenas Noticias:
En 2026 se han cumplido 95 años de la Cesión del Alcázar y de la declaración BIC del Ayuntamiento. Esperemos que dentro de un lustro se conmemore, dignamente, el centenario de tan importantes declaraciones.
También se han cumplido 500 años de la construcción del edificio del Ayuntamiento. Una joya del renacimiento hispalense, cuyas visitas a su interior no son lo regulares y completas que debieran ser.
Cesión del Alcázar de Sevilla, 1931.



