Agustín Orozco, el trombón que no conoce fronteras

Nacido en Arahal en 1991, es un profesor de referencia en la ciudad china de Changzhou, donde vive asentado como uno más de sus casi 4,5 millones de habitantes.

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Fermín Cabanillas. Cuando Agustín Orozco Martín, un arahalense que está a punto de cumplir 29 años, no había llegado al final de sus estudios primarios, ya sabía que quería que la música fuese parte de su vida. Con el paso de los años, esa idea se convirtió en pasión, y la pasión en profesión.

Ahora, es un profesor de referencia en la ciudad china de Changzhou, donde vive asentado como uno más de sus casi 4,5 millones de habitantes.

Yendo al origen, comienza sus estudios en la escuela de Música Municipal de Arahal con Servando Morales. Tras realizar los estudios profesionales de Música en las especialidades de Trombón, con el profesor Francisco Blay y Bombardino en el Conservatorio Profesional “Cristóbal de Morales” (Sevilla), es becado por la Guildhall School of Music & Drama de Londres para realizar los estudios superiores de Trombón, con los profesores Simon Wills y Chris Houlding.

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Dos años más tarde, se traslada a Salamanca, donde cursa el último curso de Enseñanzas Superiores con el Profesor Rubén Prades. Ha pertenecido a la Orquesta Joven de Andalucía, donde ha recibido clases de los profesores Gregorio Sánchez (Orquesta Filarmónica de Málaga), Carmelo Sosa (Banda Municipal de Sevilla), Francisco Rosario (Orquesta Sinfónica de Sevilla) y el quinteto de Metales Spanish Brass.

Agustín tiene solo 29 años, pero una gran experiencia en la música.

En 2011 gana una plaza en la Academia de Estudios Orquestales Barenboim-Said, donde recibió clases del profesor Martin Reinhardt (Berliner Staatskapeller Orchester). Complementa su formación recibiendo clases de Juan Carlos Matamoros y Jordi Navarro (Orquesta Nacional de España).

Ha colaborado con la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla, Orquesta Bética de Cámara, Orquesta Clásica Europea, Orquesta Ciudad de Cádiz o la a Berliner Symphoniker.

“El profesor Francisco Blay, que tocaba el trombón en la Sinfónica de Sevilla, me puso en contacto con la Baremboim Said. Tenían profesores que una vez al mes llegaban desde Berlin, de la orquesta de Baremboin. Me di cuenta de que el mundo de la música traspasaba fronteras, así que cuando acabé el conservatorio y el Bachillerato decidí meterme e Ingeniería Aeronáutica, y el último año de grado medio del conservatorio.

Como él recuerda, “me tiraba la pasión por la música. Me preparé un año para ir a Londres, pero el profesor por el que me fui allí empezó a faltar a clase, a hacer demasiadas cosas fuera, de modo que, tras dos años en Londres, una ciudad muy cara y con la beca terminada, decidí volver a España.

Entonces, hice las pruebas en el conservatorio de Castilla-León , en Salamanca, y a la vez, me pusieron en contacto con la bailaora malagueña Rocío Molina, que necesitaba dos trombones. Mi profesor no puedo hacer las primeras fechas en las primeras semanas. Me llevé tres años y medio con ella y estuvimos en todas partes del mundo, como Alemania, Estados Unidos, Inglaterra, Singapur o China, mientras que en Sevilla, la ROSS me me llamaba de vez en cuando para tocar con ellos, pero no era suficiente para quedarme en Sevilla. Me seguían llamando, pero hacía falta un trombón cada tres meses y no iba a más. 

París es una de las ciudades en las que ha mostrado su arte.

En 2016, Rocío Molina trabajó con la firma Hermes y hacía su presentación en Shangai. Allí estuve una semana, trabajando, entre otros, con la coreógrafa de Madonna. Di clases en el conservatorio profesional de Osuna, hacía pruebas fuera de España, estaba con orquesta de Valencia y demás, y me sale una oportunidad de trabajo en China a través de un amigo en Londres. Me ofrecieron dos años de contrato, tardé e decidirme, pero en Sevilla no había estabilidad, me gustaría dedicarme a tocar y en España está complicado, así que decidí irme”.

Como las oportunidades llegan cuando menos se espera, en Navidad, estando se vacaciones en Thailandia, “me llamó la orquesta sinfónica de Berlín para una gira de dos semanas en China. Fue una especie de recordatorio de que lo que me gustaba era eso, e intenté planear la vuelta a tocar, y decidí intentar un máster de trombón en Los Ángeles. Allí viven David Rejano, un profesor de trombón, que además ha sido profesor mío muchas años,  y su mujer, Cristina Mateo, una sevillana experta en arpa. Ella tenía una plaza en el Palau de las Arts de Valencia y lo dejó para irse a Estados Unidos. Allí he estado una semana, he conocido al profesor y la escuela, y hay buenas perspectivas. Si todo va bien, el año que viene o dentro de dos años me iré a Estado Unidos a hacer el máster.

El pasado 28 de enero, volvió de China, saliendo del país en busca de un entorno seguro por el coronavirus. Ahora, tiene que volver a su puesto de trabajo, pero antes tendrá que pasar una cuarentena en tierras chinas de 14 días, para asegurarse de que no está contagiado.

Mientras, trabaja online dos o tres veces por semana desde su casa de Sevilla, e intenta que la música, como hasta ahora, sea su medio de vida y lo que más felicidad le aporta en todos los sentidos.

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