Carmen González. Durante la Expo 92, la Isla de la Cartuja escondió una de las propuestas más singulares de la exposición: un recorrido por Andalucía a través de decenas de maquetas.
En la Isla de la Cartuja existe un rincón que nació con vocación de enseñar Andalucía de una manera diferente. Se trata de Andalucía de los Niños, un parque de miniaturas concebido para acercar a los más pequeños el patrimonio, los paisajes y las ciudades de la comunidad. El proyecto formó parte de la Exposición Universal de Sevilla de 1992 y ocupaba unos 10.000 metros cuadrados junto al Pabellón de Andalucía.
La idea surgió durante los preparativos de la Expo. La organización consideró necesario crear un espacio complementario al Pabellón de Andalucía especialmente pensado para el público infantil. El objetivo era representar los principales monumentos, espacios naturales y elementos característicos de la comunidad en un formato que permitiera recorrer Andalucía de una forma casi a vista de pájaro.
Una Andalucía concentrada en 10.000 metros cuadrados
El parque reproducía de manera esquemática el territorio andaluz. Su distribución tomaba como referencia el perfil de la comunidad y diferenciaba varias zonas geográficas, desde Sierra Morena hasta Sierra Nevada, pasando por las sierras de Cazorla y Segura o la Serranía de Ronda.
Sobre ese paisaje aparecían maquetas de edificios, monumentos y espacios urbanos representativos de distintas localidades. La escala aproximada era de 1:33, lo que permitía contemplar construcciones emblemáticas desde una perspectiva completamente diferente. La Giralda, la Alhambra, la Plaza de la Maestranza o diferentes puentes y edificios históricos formaban parte de este particular recorrido por Andalucía.
El conjunto no se limitaba a reproducir edificios. El proyecto incorporaba también elementos móviles, como trenes, embarcaciones y vehículos, además de personajes y mobiliario urbano. La vegetación desempeñaba igualmente un papel fundamental. El parque incorporaba bonsáis y prebonsáis de especies autóctonas, entre ellas encinas, pinsapos, lentiscos y sabinas.
La escala convertía así el espacio en una especie de mapa tridimensional de Andalucía. En pocos metros era posible pasar de un paisaje serrano a una ciudad monumental o contemplar una reproducción de alguno de los elementos más reconocibles del patrimonio andaluz.
Un proyecto pensado para aprender jugando
Andalucía de los Niños no fue concebido únicamente como una colección de maquetas. Desde su origen tuvo una vocación educativa y divulgativa.
La propuesta permitía que los visitantes, especialmente los niños, conocieran diferentes lugares de Andalucía mientras recorrían el recinto. Durante la Expo, el itinerario podía hacerse a pie o mediante un tren sobre neumáticos que circulaba por el interior del parque.
La dimensión del proyecto obligó a crear una estructura específica para su construcción. La complejidad de las maquetas y el poco tiempo disponible hicieron necesario recurrir a profesionales de diferentes lugares. También se impulsaron escuelas taller relacionadas con el maquetismo y la jardinería para formar a personas que participarían en los trabajos.
El resultado fue uno de los espacios permanentes más singulares de la Expo 92. Mientras otros pabellones desaparecieron tras la clausura de la exposición, Andalucía de los Niños estaba pensado para permanecer en la Cartuja.
Del éxito de la Expo al deterioro
La historia del parque después de 1992 fue, sin embargo, mucho más complicada. Tras la Exposición Universal, el recinto pasó a integrarse en distintas etapas dentro de la oferta de ocio de la Isla de la Cartuja. En 1997, Cartuja 93 e Isla Mágica alcanzaron un acuerdo para su restauración, conservación y explotación.
Con el paso de los años, el espacio fue perdiendo protagonismo. La situación llegó a un punto especialmente delicado después de que la Junta de Andalucía iniciara en 2023 el procedimiento para rescatar la concesión de explotación que había otorgado en 2015.
Según la información difundida entonces por la Junta, no se habían cumplido las obligaciones de conservación y restauración previstas. Las maquetas habían sufrido un importante deterioro y el recinto no había desarrollado los usos culturales contemplados en la concesión.
El deterioro llegó a tal punto que en octubre de 2024 la Junta encargó un informe técnico para determinar el estado de las maquetas, cuantificar los daños y calcular el coste de restauración de aquellas piezas que todavía pudieran recuperarse.
El futuro de un recuerdo de la Expo 92
La situación de Andalucía de los Niños refleja una de las grandes cuestiones pendientes del legado de la Expo 92: qué hacer con aquellos espacios que fueron concebidos para permanecer después de la exposición.
En este caso, no se trata solamente de conservar unas antiguas maquetas. El parque constituye también un testimonio de la manera en la que Sevilla y Andalucía quisieron mostrarse al mundo hace más de tres décadas.
La propuesta tenía, además, una característica difícil de encontrar hoy: convertir todo el territorio andaluz en un espacio accesible y comprensible para los niños. Monumentos, pueblos, ciudades, paisajes y elementos naturales convivían en un mismo recorrido.
Por eso, la recuperación del recinto permitiría conservar algo más que un conjunto de reproducciones a escala. Su restauración podría devolver a la Cartuja un espacio educativo, cultural y patrimonial vinculado directamente a la memoria de la Expo 92.
En 2024, el Parlamento de Andalucía llegó a plantear formalmente la cuestión de la rehabilitación y apertura del parque después del rescate de la concesión.
Más de treinta años después de aquella primavera de 1992, Andalucía de los Niños continúa formando parte del paisaje de la Cartuja. Cerrado y alejado de los recorridos habituales, el antiguo parque conserva la memoria de una época en la que bastaba con entrar en aquel recinto para recorrer toda Andalucía sin salir de Sevilla.





1 comentario en «Andalucía de los Niños: la Andalucía en miniatura que nació con la Expo 92»
Yo recorrí aquella pequeña Andalucía y era impresionante, es uno de los recuerdos más bonitos que guardo de la EXPO, ojalá la recuperen.