Antonio, un profesor de lengua en Suzhou con alma de casteller

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La vida le ha llevado a conocer Oriente a fondo.
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La vida le ha llevado a conocer Oriente a fondo.

Fermín Cabanillas. Hace ya 13 años que Antonio Moreno Carrero, natural de Sevilla capital y con raíces en Estepa, decidió coger un avión y buscarse su futuro por el mundo. 

Un viaje que le ha llevado por muchos destinos, pero que últimamente le tiene asentado en la ciudad china de Suzhou, situada en la parte baja del río Yangtsé, a orillas del lago Tai, en la provincia de Jiangsu. Suzhou es llamada la “Venecia de China”, por su antiguo sistema de canales, y famosa por sus jardines Patrimonio de la Humanidad. Trabaja en la Xi’an Jiaotong-Liverpool University (XJTLU).

Allí, comparte su vida con unos diez millones de personas, un lugar que es protagonista de un proverbio chino que dice: “En el cielo está el paraíso, y en la tierra están Suzhou y Hangzhou”.

En este lugar, que cuenta con el premio Lee Kuan Yew World City Prize, considerado el Nobel del urbanismo, Antonio ha conseguido ser un reconocido profesor de Lengua Española, concretamente en la XJTLU,  uno de los centros educativos más jóvenes y a la vez más reconocidos del país asiático.

El profesor sevillano, en el campus de la Universidad de Suzhou.

“Mis padres son de Estepa, un lugar con el que tengo mucha vinculación”, explica Antonio a Sevilla Buenas Noticias desde su casa en Suzhou, a unos 10.500 kilómetros de Sevilla, y con siete horas de diferencia en el huso horario.

Yendo al origen, explica que es licenciado en Humanidades por la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla. Pasó también por el Instituto Murillo, IFAR, actual Museo del Baile Flamenco, en la calle Manuel Rojas Marcos. Tiene también un máster de Lengua Española en la Rovira i Vigili de Tarragona.

Su formación le ha abierto muchas puertas. Antes de llegar a su actual destino pasó por otras universidades de China, como la Universidad de Estudios Internacionales de Sichuan, en ChonQing, la Universidad de Jilin, en Changchun o la Universidad de Suzhou.

Su vida parece encauzada para vivir en Oriente, aunque el futuro lo dirá, porque ha pisado, hasta ahora, aeropuertos de Reino Unido, Francia, Marruecos, Portugal,  Singapur, Turquía, India, Tailandia, Malasia, Filipinas, Indonesia, Vietnam y China, incluidos sus territorios díscolos históricos: HK, Macao y Taiwan.

Su pasión pasa también por ser parte de un Castell. Pertenece a la Colla Jove Xiquets de Tarragona. “Hacer piña en un castell es como ser costalero en Sevilla. Te gusta tu hermandad pero no puedes verla ‘actuar'”, explica.

Con todo, a punto de cumplir 44 años, su experiencia de vida ahora mismo le tiene en su día a día en China. El futuro, está por escribirse.

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