Beatriz Lacañina, la sonrisa de una joven y exitosa empresaria sevillana que sabe decir “sí”

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La conversación con Beatriz se tradujo en una animada charla.
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La simpatía de Beatriz Lacañina no está reñida con su imagen de rigor profesional. / Foto: EFC.

J.A. de Mora. Un día conoció la sonrisa -debió ser en el vientre de su madre- y se quedó en ella para siempre. Hay cosas, la mayoría, que se aprenden, pero algunas parecen innatas. De esas en la conversación con Beatriz Lacañina salen unas cuantas. Y la coherencia de su animada charla, su facilidad en la comunicación a corta distancia, se plasma en sus creencias sobre lo que es verdaderamente importante en la gestión de empresas. Pero no es impostura, es veraz convencimiento y natural propensión para crear un clima que favorece la comunicación mezclando, como debe ser, que para eso somos humanos, lo personal y lo profesional. Y aunque la conversación con ella se desliza con suavidad, su contenido se muestra siempre alejado de lo banal, discurriendo de tal forma que el tiempo pasa fugaz.

Empresaria vocacional, Beatriz tiene muy definidos los conceptos.

Beatriz no lo tuvo fácil, porque la traumática pérdida de su padre, con el que ya trabajaba al ser la mayor de tres hermanos (dos chicas y un chico), hizo que de un golpe tuviera que asumir toda la responsabilidad en la gestión de la empresa familiar. Siendo tan joven, es muy gratificante escucharle y percibir tanta seguridad, tanta madurez profesional, y al mismo tiempo mostrarse ávida de aprender, de seguir afrontando retos como empresaria y continuar demostrando que ni precisamente su juventud, ni su condición femenina, en sectores casi exclusivamente dominados por hombres, son ‘rémoras’ que pueden condicionar el éxito, sino todo lo contrario.

Lacañina es presidenta de APES desde 2018. / Foto: APES.

Reconoce, no obstante, que en muchas ocasiones han supuesto un sobreesfuerzo, pero en esa visión positiva que le caracteriza, lo contempla como un aprendizaje más en el apasionante recorrido de la vida. Y es probable que el espíritu de su bisabuela, que fue en su familia la que inició la actividad -junto a su bisabuelo, pero ella era la que llevaba la voz cantante-, también esté ahí para ‘repostarle de energía’ en las horas difíciles.

Además se nota que en su liderazgo inevitable se siente muy arropada por su madre y hermanos. De hecho nos confiesa que fue precisamente su madre, que era galerista de arte contemporáneo y hoy continúa como marchante de arte, quién la estimuló para trabajar en la empresa familiar a lado entonces de su padre. Beatriz, que se formó de pequeña en las Irlandesas, había estudiado Empresariales en la UPO completando su periplo académico con un el master-programa intensivo Dirección de Empresas del Instituto Internacional San Telmo. Mucho antes de tener que coger las riendas de la empresa familiar nuestra protagonista ya apuntaba destellos vocacionales. Así, mientras estudiaba, constituyó una empresa de teatro con compañeras realizando desempeños artísticos pero también de gestión. Haber actuado como actriz, nos dice, le ayudó a conseguir uno de sus primeros trabajos y posteriormente en esa faceta comunicacional tan relevante asociada a su condición de empresaria.

Ser mujer y joven en ocasiones le ha supuesto un sobreesfuerzo./ Foto: EFC.

Con su energía -que transmite generosamente- y capacidad de superación, Beatriz Lacañina Pedrosa no ha pasado desapercibida en su sector, de modo que hace algo más de un año fue nombrada presidenta de la Asociación Provincial de Empresarios de Estaciones de Servicio de Sevilla -APES-, que agrupa a 53 miembros y un centenar de estaciones. Un hito en la asociación que afrontó llegando con ganas de impulsar su gremio en una época plena de incertidumbres, desgranando un discurso muy transparente y definido sobre la problemática del sector y el análisis de prospectiva que la evolución del entorno y su propia intuición le inspira.

La empresaria sevillana confía en el futuro.

En este sentido señala que en su actividad es evidente que se van a producir cambios y que lo acertado es anticiparse en la medida de lo posible. Los avances energéticos, la conciencia medioambiental y el cambio climático condicionan una actividad que en un plazo relativamente corto será sin duda distinta. Sin embargo cree que no va a ser un proceso de evolución radical, de modo que quedan aún bastantes años en los que la distribución de combustibles tradicionales tendrá un peso relevante. A estos se añadirán ampliándose su uso, como es conocido, la propulsión eléctrica y de gas natural, aunque opina que en el horizonte un poco más lejano el hidrógeno tendrá protagonismo en los automóviles, al ser más eficiente en todos los órdenes.

La asociación que preside, Apes, forma parte de Fedeme.

Reconoce que un factor determinante en el devenir de su tipo de negocio es el financiero. Las futuras, y no lejanas, estaciones de servicio requerirán importantes inversiones, con el inconveniente que supone primero la disposición de capacidad financiera y luego el desconocimiento en cuanto a la tipología y pesos específicos de las distintas motorizaciones -en lo relativo a fuente energética- que habrá en los próximos parques de vehículos. En cualquier caso, la empresaria observa lo que viene con confianza, entendiendo que su actividad es la de ser ‘garantes de la movilidad‘ a través de las estaciones de servicio, independientemente de la naturaleza energética o combinación de ellas que vaya a producirse.

Un problema añadido a esa incertidumbre general para el sector está, según la presidenta de APES, en la existencia de la competencia desleal de las estaciones de servicio desatendidas. Precios muy agresivos a costa de una degradación del servicio. ‘Al no disponer de personal, no pueden velar por la seguridad del establecimiento, el correcto uso del producto suministrado, y suponen la nula atención al cliente cuando necesita asesoramiento o colaboración de algún tipo‘. Esto es aún más patente en el caso del servicio que precisan los usuarios que son discapacitados.

Estación de servicio del grupo Lacañina.

Beatriz, junto a su familia, a parte de las estaciones de servicio, es empresaria agrícola y desde no hace mucho está realizando una incursión en el ámbito inmobiliario y, en particular, en el de apartamentos turísticos. Es verdad que esta última es una dinámica empresarial que se ha extendido mucho en cuanto a oferta -impulsada por la creciente demanda-, por eso la idea de diferenciarse ha ido unida a la iniciativa desde el primer momento. Al principio -y teniendo en cuenta la profesión de su madre- se plantearon desarrollar apartamentos turísticos vinculados al arte contemporáneo. Sin embargo tras un estudio de mercado concluyeron la inviabilidad de la idea. Por eso han dado un giro y ahora identifican su oferta con la del apartamento de lujo con tecnificación.

Su iniciativa de pisos tecnificados ha sido reconocida como innovadora en un certamen nacional.

Al respecto su proyecto fue seleccionado junto a otros 19 entre alternativas de toda España por el Banco de Santander, como proyecto innovador -entre los 20 había otro sevillano, de Queraltó-. La institución becó a cuatro estudiantes para el desarrollo de la iniciativa y hoy la empresa de Beatriz está a punto de hacer operativo el primer apartamento con estas singulares características.

En relación a su actividad agrícola entiende que resulta inviable con el estancamiento de precios y la progresiva e insistente reducción de los márgenes. Si no existiese la PAC interpreta que sería imposible cultivar en subsectores como el suyo, de secano. Pero también reconoce que los agricultores deben replantearse su actividad y estar abiertos al cambio, algo que no siempre se produce.

Esta joven empresaria sevillana es madre de dos niños pequeños y se ve como es lógico afectada por el dilema de la conciliación. Su marido, José Luís Sainz-Pardo, arquitecto, tiene además que viajar con relativa frecuencia lo que hace aún más compleja la vida cotidiana. Pero Beatriz tiene asociada a su voz y su mirada la expresión ‘si’.

Beatriz, con su marido e hijos.

Su tendencia a asumir retos y a ver con ese prisma positivo lo que acontece le ayuda a ir resolviendo el galimatías de la multifunción aparejada a la condición de ser mujer. De hecho cree que ser madre le ha ayudado a ser mejor empresaria. La adecuada gestión del tiempo, el sentido de la eficiencia piensa que en ella se ha favorecido con su experiencia maternal. Es verdad que vivimos la era digital que hace todo mucho más factible -admite-. Beatriz gestiona un importante volumen de información en la ‘nube’, lo que contribuye a esa deseada conciliación familiar. En ‘modo ocio’ nuestra protagonista practica yoga, ‘recomiendo el yoga para mejorar la conciliación familiar, laboral y personal porque además de ponerme en forma activamente, me permite tener un rato de encuentro conmigo misma y de tranquilidad para afrontar mis obligaciones como madre mucho mas calmadamente. ¡Fue todo un descubrimiento para los momentos de estrés!‘.

Su ilusión a corto plazo está fijada en la iniciativa de apartamentos turísticos de lujo tecnificados; a más plazo en la resolución de la encrucijada energética que determinará el futuro de las estaciones de servicio. En lo personal, esa sonrisa a la que nos referíamos al principio, percibida sincera, transmite una sensación de felicidad tan nítida que contagia al que le mira y escucha. Las ideas que comparte traslucen valores, algo imprescindible para ser buen empresario. Si pudiéramos clonar a Beatriz para que existiesen muchas sevillanas con este perfil…todo sería más sencillo.

 

 

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