Bioalverde, la apuesta de Cáritas por el consumo sostenible

Bioalverde parte de los principios de la Economía Social y Solidaria, “que antepone las personas, el medioambiente y el desarrollo sostenible”, defendiendo que “se puede humanizar la economía”.

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Fermín Cabanillas. Nació en 2015 como una apuesta de Cáritas Diocesana por el consumo responsable y la inserción sociolaboral de personas en situación o riesgo de exclusión social.

Se trata de una empresa sin ánimo de lucro, es decir, que no tiene beneficios, sino que los ingresos se reinvierten en los puestos de trabajo y el equipamiento necesario. Igualmente, destaca que más del 50 % de su plantilla está formada por personas en exclusión sociolaboral (paradas de larga duración, migradas, problemas de adicción…) Gracias a esto se fomenta la empleabilidad de personas en exclusión, actuando de puente con el mercado laboral ordinario. No en vano, según se recoge en su web, la misión de Bioalverde es “contribuir, mediante actuaciones comunitarias y propias, a la creación e impulso del empleo para las personas más desfavorecidas, así como a su total integración en la sociedad mediante el trabajo, pensando siempre en que otra forma de hacer las cosas es posible, en beneficio de dichas personas y, por tanto, de la sociedad”.

Mucho más que productos ecológicos

En un principio sólo gestionaba la explotación de una finca ecológica de 30 hectáreas, en Montequinto (Dos Hermanas). De forma progresiva, fueron ubicando huertos comunitarios, una zona de viveros, un centro de interpretación, otro de formación y naves agrícolas y de comercialización.

Más tarde sumó la gestión de los residuos textiles que se reciben a través de recogidas masivas y contenedores de reciclaje que Cáritas Diocesana tiene instalados por toda la Archidiócesis.

Gracias a estas dos acciones promueven “un consumo justo, sostenible, ecológico y responsable, apostando por canales cortos de comercialización, mediante la sensibilización social”. Porque Bioalverde parte de los principios de la Economía Social y Solidaria, “que antepone las personas, el medioambiente y el desarrollo sostenible”, defendiendo que “se puede humanizar la economía”.

En este sentido, hacen una llamada al consumidor para que no caiga en el derrotismo y tome conciencia “del poder transformador que tiene nuestra elección sobre los diferentes productos que consumimos”. Por eso, mantienen, demandar productos que procedan de procesos respetuosos con los derechos de las personas y con el medioambiente y llevar un estilo de vida sostenible “son pasos necesarios para hacerle frente a la exclusión y conservar el conjunto de los recursos naturales”.

De las ecocajas a los contenedores de ropa

El trabajo de Bioalverde se concreta con la venta a particulares o comercios de productos ecológicos (es decir, producidos sin pesticidas, fertilizantes ni ningún otro químico de síntesis), tanto en la tienda física situada en Olivar de Quintos(Montequinto), como a través del reparto de ecocajas. Se trata de unas cestas con contenido cerrado, con verduras, fruta y hortalizas de temporadas, que pueden completarse con otros productos (también con certificación ecológica) del catálogo de su web.

Con respecto al reciclaje textil, Bioalverde gestiona los más de 70 contenedores de ropa usada repartidos por toda la Archidiócesis. Este proyecto busca hacer hincapié en que las donaciones de ropa “suponen no solo cuidar del planeta, sino también de las personas más desfavorecidas”.

De esta forma, el proyecto textil se desarrolla en tres fases: en primer lugar, las donaciones de los contenedores se preparan y se envían a una planta de alta tecnología dentro de la red nacional MODA RE- promovida por Cáritas Española. Allí las prendas son clasificadas e higienizadas para volver a poner en circulación dentro de las tiendas del proyecto las que pueden ser reutilizadas. Si esto no es posible, se le dará otro uso separando por materiales para, por ejemplo, crear alfombras u otros productos textiles. Cuando el material no puede reaprovecharse de ninguna forma se elimina apropiadamente para minimizar el impacto medioambiental.

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