Con Julen en la memoria y en la oración

El paso del Niño Jesús de Praga recuerda con un crespón blanco y su nombre bordado al pequeño hallado muerto en el pozo de Totalán.

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Carmen Prieto. Un crespón blanco con el nombre de Julen bordado en dorado destacaba en uno de los brazos del candelabro izquierdo delantero del paso del Niño Jesús de Praga. Era la forma que la hermandad del Carmen del Santo Ángel ha encontrado para recordar y encomendar a su titular al pequeño de dos años que los mineros han hallado muerto en la madrugada de este sábado en el pozo de Totalán (Málaga), donde había caído hace 13 días, en su procesión, al que también habían dedicado una oración.

Acompañado por la Agrupación Musical Santa María Magdalena de Arahal, el Milagroso Niño Jesús ha recorrido la tarde de este sábado, desde las 17.30 horas, el centro de Sevilla, desde su sede canónica, la iglesia conventual del Santo Ángel, en la calle Rioja, pasando por Velázquez, O’Donnell, La Campana, Sierpes, Cerrajería, Cuna, plaza del Salvador, Entrecárceles Francisco Bruna, Sierpes, Jovellanos y Tetuán. Durante todo el recorrido estuvo arropado por mucho público y, sobre todo, por los jóvenes de más de 40 hermandades de la capital y la provincia que formaban parte del cortejo con sus respectivos banderines, entre los que se encontraban los grupos jóvenes de la Estrella, de la hermandad de San Pablo, Los Negritos, San Gonzalo o Las Aguas, de Sevilla, y el Dulce Nombre de Alcalá de Guadaíra o el Carmen de Sanlúcar la Mayor.

Con mimo, el capataz, José Manuel Palomo Rodríguez, le indicaba a sus costaleros: “Así, así, suave… ¡Qué manera de querer al Niño!”, mientras la banda, con sus tradicionales xilófonos, le dedicaba marchas clásicas, como el Himno de San Antonio, el Avemaría de Caccini o Salud de San Bernardo, y llegaba con los sones de Costalero a la Plaza de San Francisco.

En esta ocasión, el Niño lucía el manto azul con estrellas, con el anagrama JHS y el escudo del Carmen y la túnica roja bordada en oro, además del tradicional escapulario de la orden carmelita. Resaltaba el dorado del baldaquino, restaurado hace dos años por los hermanos Caballero, y sus característicos espejitos, en un paso profusamente exornado con una gran variedad de flores, entre ellas, gerberas, claveles y rosas rojas, y escoltado por dos músicos del Sol.

En el perfil de Twitter de la hermandad, la corporación agradecía la visita de la hermandad del Carmen de Estepona “en un día tan especial”.

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