Universidad de Sevilla

Coripe, el pueblo sevillano que dota de madera a toda España

Una empresa de la localidad sevillana es responsable de algunas de las instalaciones de madera más importantes de España.

El empresario coripeño ha sabido convertir su empresa en un referente nacional.

Fermín Cabanillas. Huele a madera. Sobre todo a madera. En casa de Pedro Jiménez es el olor que domina por todos lados. Bueno, en realidad no es su casa, es su empresa, pero habla de ella como si fuese el lugar en el que pasa más tiempo de su vida. Bueno, también lo es.

Y todo ello en Coripe, Cuando Sevilla casi se llama Cádiz, y donde hace años que trabaja para recuperar las pasarelas de las playas perdidas por el temporal, subir al faro de Tarifa o pasear por el Caminito del Rey. De hecho, suena demoledor, pero en su empresa se elabora la madera para dotar de pasarelas a media España.

Es una actividad que el empresario Pedro Jiménez lleva desarrollando desde hace más de 20 años, y que explica a todo aquel que le visita en sus instalaciones de ‘Maderas Iripo’, en esta pequeña localidad, donde, situada en la zona alta de la localidad, se encuentra un negocio que es referente nacional de su sector.

Pedro el de las maderas. Encontrarlo no es difícil, aunque ante la duda sólo hay que preguntar a cualquier vecino por ‘Pedro el de las maderas’, y cualquiera de las 1.300 personas que viven en este pueblo rápidamente puede explicar cómo llegar.

El olor a madera al acercarse ya indica que se ha llegado a un lugar donde, según Jiménez, se fabrican “las pasarelas para media España, con clientes que hace años que reclaman mi trabajo y el de mi gente”, con un dato que pone sobre la mesa rápidamente: “fuimos la primera empresa que llevó madera tratada al Parque Nacional de Doñana para instalar pasarelas”, que el paso de los años ha ido renovando.

La actividad es continua en la empresa durante todo el año.

También muestra las maderas preparadas para ir renovando las que forman el Caminito del Rey, el paso construido con material hecho en Coripe en las paredes del desfiladero de los Gaitanes, entre los términos municipales de Ardales, Álora y Antequera, en Málaga.

Pedro Jiménez explica que su empresa compra material de buena calidad, principalmente nacional, llegado de Cuenca y Ávila, aunque también recibe una parte de Suecia.

En la fábrica le realizan un tratamiento que cumple con todas las normas medioambientales porque se trata de que la madera que venden debe resistir lluvia, temporales, batidas del mar, humedades y lo que se tercie.

Cuando este empresario se pone a recordar, va repasando todos los puentes y pasarelas que ha montado y seguro que alguno de ellos supone un recuerdo en el álbum familiar, desde estas construcciones se ven las mejores puestas de sol en Andalucía o se llega a playas poco visitadas.

Gracias al montaje de estas pasarelas, muchas personas con movilidad reducida han llegado a pie del mar.

Parecen caminos sencillos con barandas que pasan desapercibidas en el entorno porque la madera de elondo, conocida también por el nombre de tali, es tan dura que aguanta hasta las condiciones más extremas.

En plena actividad. A sus 71 años, revisa todo el material que su empresa recibe, desde que llega el camión con la madera hasta que sale ya transformada con los materiales necesarios para que las inclemencias del tiempo no puedan con ella.

La base de todo es la calidad de la materia prima. En la empresas le realizan “un tratamiento que cumple con todas las normas medioambientales”, con el fin de que su base resista la lluvia, temporales, batidas del mar o humedades”.

Fue la primera que elaboró pasarelas para el Parque Nacional de Doñana.

Siguiendo con sus recuerdos, el empresario coripeño cita el Faro de Camarinal en playa de los alemanes y playa de los Lances (Tarifa), Lomas del Puerco y pasarela elevada con baranda de Zahara de la Sierra, Puente Camposoto (Cádiz), cubiertas de la iglesia de El Coronil, Parque de los Toruños (Puerto Real), prolongación del paseo marítimo de Bolnuevo (Murcia), tarima playa de levante (Puerto de Santa María) o pasarelas en varias zonas de Zahara de los Atunes, entre otros.

De hecho, en su fábrica hay un rincón donde se apilan grandes tablones de madera y, cuenta, que pertenecieron a un puente construido en la playa de la Herradura, con madera de Guinea cuando aún era colonia española. Una madera que ha resistido casi un siglo y que se ha vuelto a reutilizar para mobiliario urbano.

Antes de instalar la fábrica en Coripe, estuvo con tres socios en una nave en Huévar del Aljarafe. Pero volvió a su pueblo porque es donde más a gusto está, rodeado de sierras y con la tranquilidad de saber que trabaja con un buen producto y los clientes acaban encontrando el camino rodeado de montes suaves que llega a su casa.





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