De las bocinas de El Cerro a la corona de la Virgen del Rocío

Del taller de los hermanos Delgado, que lleva 34 años en la calle Goles, han salido piezas fundamentales de la Semana Santa. Canal Sur reconoce la labor de estos orfebres con El Llamador de 2019, que les entregará este lunes en una gala en el Teatro Lope de Vega.

Los hermanos Delgado presentan su boceto de la corona de la Virgen del Rocío.

Carmen Prieto. Hace 34 años establecieron su taller en la calle Goles. De sus manos han nacido auténticos tesoros que han contribuido al enriquecimiento de la Semana Santa. Ahora están volcados con su encargo “más especial”, la corona con el que las hermandades filiales y las asociaciones rocieras conmemorarán el primer centenario de la coronación canónica de la Virgen del Rocío. Por esta larga trayectoria, los Hermanos Delgado, Ángel, José y Francisco Javier Delgado López, recibirán este lunes, 4 de febrero, El Llamador de Canal Sur en la gala que se celebrará en el Teatro Lope

Boceto de la corona para la Virgen del Rocío de los hermanos Delgado.

de Vega a las 21.00 horas.

Aprendieron el oficio de su padre, el maestro orfebre José Delgado García, en Camas, pero también de Juan Borrero y Paco Fernández. Pronto quisieron independizarse y montar su propio taller: “Aspirábamos a unirnos los tres hermanos y queríamos volar”, explica José Delgado hijo. Así, hace 34 años, abrieron las puertas de su taller en la calle Goles y de aquí no han parado de salir encargos para las hermandades. Lo primero fueron unas bocinas para la hermandad del Cerro, enseguida la candelería del palio de Santa Cruz, pero “lo que nos dio a conocer en el mundo cofrade definitivamente” fue el palio de la Virgen de la Aurora, de la hermandad de la Resurrección, en el que invirtieron cinco años de trabajo.

Y aunque “el encargo más especial es siempre el último que sale”, los hermanos Delgado no pueden disimular la debilidad que sienten precisamente por el que actualmente tienen entre manos. Hermanos del Rocío de Villamanrique, han sabido transmitir a sus hijos la devoción que recibieron de sus padres, y éstos son los que ahora continúan el camino junto al Simpecado de la Primera y Más Antigua, mientras los titulares del taller se tienen que conformar con “ir a la presentación”. Por esto saben de la importancia de este encargo y la “fortuna” que supuso que su proyecto fuera el elegido. Y es que la comisión encargada de la corona que la gran familia rociera (hermandades filiales y asociaciones) va a ofrendar a la Reina de las Marismas con motivo del primer centenario de su coronación (celebrada el 8 de junio de 1919 en el Real del Rocío y promovida por el canónigo hinojero Muñoz y Pabón) y la Hermandad Matriz de Almonte eligieron, entre los ocho candidatos, el proyecto presentado por este taller sevillano, una auténtica catequesis de Pentecostés. “Es especial porque es para una imagen universal y porque es un encargo común”, reconoce José. Además, porque es un encargo doble: la corona de la Virgen y la del Pastorcito Divino, que les ha encomendado la Hermandad Matriz.

Precisamente el pasado 24 de enero, el presidente de la Matriz, Juan Ignacio Reales, acudió al taller para dar el simbólico primer golpe de cincel para la corona que la Virgen estrenará en la próxima romería. “Ya hay piezas hechas pero todavía hace falta oro”, explica el orfebre, que sabe que detrás de cada pequeña pieza que reciben, bien directamente bien a través de las hermandades encargadas de recogerlas, hay una hermosa historia de devoción que “nos pone la piel de gallina. Son piezas entrañables que tienen guardadas en cajones, que conservan de los abuelos…” y que, como ocurrió hace un siglo, ahora se fundirán todas para conformar este regalo de la gran familia rociera.

Boceto de la corona del Pastorcito Divino.

La corona es un diseño propio que “huye de cualquier ostentación, respeta la idiosincrasia de la imagen, no cambia su estética ni la fisionomía a la que nos tiene acostumbrados, y que tiene una lectura litúrgica, representa la Venida del Espíritu Santo“, detalla el portavoz de los tres hermanos Delgado. Además, los imperiales de esta joya recogen los cuatro dogmas de fe vinculados a la Virgen, así como los títulos de Madre de la Iglesia y Reina y Madre de todo lo creado. También la presea para el Niño Jesús es una catequesis y “representa a Dios Amor, a través del símbolo del pelícano; a Dios creador del mundo, con estrellas, la tierra…; lleva las flores propias del entorno de Doñana, donde se asienta el santuario de la Blanca Paloma”, señala José Delgado.

Pero antes de llegar hasta aquí, los hermanos Delgado pueden presumir de haber hecho el paso de la Virgen de la Merced de Pasión, de la Virgen de la Hiniesta; las coronas de la Virgen de los Dolores del Cerro, de la Virgen de Regla, de la Trinidad; las potencias de oro del Cristo del Amor, del Nazareno de San Roque, del Señor de la Oración en el Huerto de Montesión; del Señor de la Victoria de la hermandad de La Paz… tantos encargos que su referencia temporal no son los años “sino el año en el que hicimos tal o cual cosa”.

En el taller ya está preparada la tercera generación. Los hijos de Ángel ya son oficiales y llevarán las riendas cuando los actuales titulares se jubilen: “Huelen a orfebrería desde pequeños y lo llevan en la sangre”, comenta José, que no ha tenido hijos. También las hijas de Francisco se manejan con el cincel, “pero han seguido otros caminos”.

Francisco Javier, Ángel y José Delgado junto al presidente de la hermandad Matriz del Rocío, Juan Ignacio Reales.

Por todo esto, los hermanos Delgado recogerán este lunes El Llamador de Canal Sur Radio que reciben como “un reconocimiento a la labor de tantos años, pero también al mundo de la orfebrería“, con cuyos compañeros no dudan en compartirlo, y “a la contribución que la artesanía sacra hace a la Semana Santa”. “En Sevilla tenemos un patrimonio artístico increíble al que no se le da el valor que corresponde. La orfebrería se empezó a trabajar en nuestra tierra con los tartessos y la primera hermandad es anterior al descubrimiento de América“, sentencia este orfebre que reconoce que su profesión “es un oficio que se lleva dentro, una forma de vida. Requiere muchas horas, porque es un trabajo muy exigente, pero quien tenga pasión por el arte se siente gratificado”.

 

 

 

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