De un pueblo de la Provenza a París o Londres, las estancias enriquecedoras de la montellanera Margarita Ayllon

La primera vez que se mudó al extranjero fue en el verano de 2015, con 20 años, y llevaba por aquel entonces dos años estudiando Derecho en la Universidad de Sevilla.

“Espero que con el transcurso de los meses mi inglés sea mucho más fluido”.

Rosa Brito. Margarita Ayllon Cabrera tiene 24 años, es de Montellano y está terminando sus estudios de Derecho. Adora leer, la música, las películas, series, perderse en los museos y andar mucho. Su pasión es conocer las ciudades, dejando el móvil en el bolsillo, haciendo fotos con los ojos.

La primera vez que se mudó al extranjero fue en el verano de 2015, con 20 años, y llevaba por aquel entonces dos años estudiando Derecho en la Universidad de Sevilla. Las ganas de salir y conocer nuevas culturas e idiomas la llevó hasta un pueblecito de la Provenza francesa, Fayence, para trabajar como Au Pair. Solo nueve meses allí hicieron que aprendiera el idioma y se enamorara del país, su cultura, sus lugares y su cocina.

Un año más tarde se mudó a París para cursar 5 meses de sus estudios, gracias a una Beca Erasmus, en la Universidad de Ciencias Políticas de Paris, Sciences Po. “Fueron los mejores meses de mi vida”. Tras estudiar a fondo el francés, decidió que lo mejor sería volver a vivir en el extranjero para poder estudiar y mejorar otro idioma, en este caso, el inglés. En estos momentos se encuentra en Londres, trabajando como Au Pair, con expectativas de quedarse hasta junio de 2020.




Sus planes son quedarse en Londres hasta junio de 2020 y acabar en este año las dos últimas asignaturas que le quedan para terminar sus estudios.

“Tanto Londres como París son dos ciudades increíbles. La cantidad de planes que te ofrecen estas ciudades son incontables. Sea lo que sea que quieras hacer algún día, o que te apetezca, la ciudad tiene un plan para ti. Son ciudades llenas de energía”.

Vivir en el extranjero es bastante diferente a España. La forma de ver y tomarse la vida en sí es completamente distinto.  “Tanto en Londres como en París hay que vivir corriendo de un lado para otro, y comer un sándwich frío en cualquier parte porque no te da la vida. Además, como el carácter amable, sonrientes y buena gente de los españoles, ninguno”.




Lo que más destaca de ambas ciudades son sus contrastes. Los edificios y las infraestructuras modernas conviviendo con los edificios antiguos y llenos de cultura centenaria.  Pero, sobre todo, el poder pasear por un gran parque en mitad de la ciudad, encontrarse con tanta zona verde y de descanso en mitad del bullicio de capitales mundiales como lo son París y Londres.

“La primera vez que fui a un supermercado en Francia, iba sola y llevaba allí unos pocos días, recuerdo que a la hora de elegir embutidos, zumos, o cualquier otra cosa, al ser la mayoría de las marcas diferentes y no entender ni media palabra de lo que ponía, siempre me fijaba en los precios y compraba de los más caros dándome a entender que eran los mejores productos de lo que por fuera, por ejemplo, se podía ver como Jamón Serrano. El primer día que llegué a Londres, volviendo del aeropuerto me perdí dos veces, cogí trenes equivocados, y no, esto no es una metáfora. Me perdí de verdad. Gracias a eso me conocí dos estaciones más, y ya no me he vuelto a perder. Por ahora”.

Tras estudiar a fondo el francés, decidió que lo mejor sería volver a vivir en el extranjero para poder estudiar y mejorar otro idioma, en este caso, el inglés.

El principal obstáculo que ha tenido que superar en este tiempo ha sido, sin duda,  el idioma. A la hora de expresarse ha sido muy complicado. Y aunque pueda parecer una tontería, otra cosa complicada a la hora de adaptarse ha sido a las diferentes marcas y productos de comida. “La leche no sabe igual y las marcas son muy diferentes”.

En cuanto al idioma francés, el nivel de Margarita era 0. No sabía absolutamente nada y tras los primeros 9 meses viviendo en el sur de Francia, pudo obtener un nivel B2. Hoy por hoy, y tras haber cursado una parte de sus estudios en una Universidad francesa,  su nivel ha mejorado mucho.

En cuanto al inglés, diría que su nivel es bueno en cuanto a la comprensión oral y escrita, pero se le hace muy difícil poder comunicarse. “Espero que con el transcurso de los meses mi inglés sea mucho más fluido”.

Sus planes son quedarse en Londres hasta junio de 2020 y acabar en este año las dos últimas asignaturas que le quedan para terminar sus estudios. Espera para el próximo año poder encontrar trabajo en algo relacionado con el Derecho, principalmente con el Derecho Internacional, que le permita viajar y mantenerse en contacto con los países que conoce, como son Francia y Reino Unido.  Volverá a Montellano para el verano,  para quedarse por unos meses, pero con mucha seguridad, no definitivamente.

La primera vez que se mudó al extranjero fue en el verano de 2015, con 20 años, y llevaba por aquel entonces dos años estudiando Derecho en la Universidad de Sevilla.

A veces diría que lo que más echa de menos es el tiempo, la comida o todo en general. Pero realmente lo que siempre ha echado de menos es” despertar en mi cama del pueblo, desayunar con mis padres y mi hermano, hacer los recados con ellos, pasear a mi perra Vicky y quedar con los amigos para almorzar juntos y pasar la tarde con ellos. Al final lo que echas de menos es lo que puedes hacer un sábado cualquiera y que en ese momento no eres consciente de lo bien que te hace”.

Sin duda alguna, anima a todos a vivir una experiencia en el extranjero.  Vivir fuera del hogar, de la zona de confort “te hace más fuerte, más ágil a la hora de resolver los problemas”. El idioma diferente, las comidas o el horario. Afirma que si mantienes la mente abierta puedes aprovechar todo lo que la experiencia puede darte y aprender cada día.

“No todos quieren salir al extranjero y buscarse la vida fuera o vivir la experiencia, por larga o corta que sea, pero si eres de los que solo por un momento pensaste en hacerlo, lánzate. Al principio todo da miedo, pero poco a poco y casi sin darte cuenta, te vas creando un pequeño hogar lejos de casa”.



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