Redacción. Investigadores de la Universidad de Sevilla han demostrado la eficacia de los sistemas de jardín vertical activo (ALW) para mejorar la calidad del aire interior de edificios. El estudio se realizó en una cámara de vidrio cerrada instalada en la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agronómica, donde se comprobó que, tras 24 horas, desaparecía entre el 96 % y el 98 % de los contaminantes introducidos.
La contaminación del aire interior representa un problema grave de salud pública, afectando la comodidad, la productividad de trabajadores y el aprendizaje de estudiantes. Las fuentes principales incluyen disolventes, cosméticos, humo de tabaco, materiales de construcción y actividades como calefacción o limpieza. Además, los contaminantes externos, como el polvo urbano, también influyen.
Metodología del estudio
El equipo formado por Antonio J. Fernández Espinisa, Sabina Rossini Oliva, Luis Pérez Urrestarazu y Rafael Fernández-Cañero evaluó la capacidad de cinco especies vegetales: Spathiphyllum wallisii, Tradescantia zebrina, Philodendron scandens, Ficus pumila y Chlorophytum comosum. Se analizaron su eficacia frente a contaminantes gaseosos como NO2 y SO2, y compuestos orgánicos volátiles (VOCs) como formaldehído, acetona, n-hexano y n-heptano.
Tras la introducción de contaminantes, se monitorizó la concentración y se calculó el porcentaje de reducción (PR%). Los resultados mostraron valores altos de PR%, especialmente para formaldehído y dióxido de azufre.
Resultados y eficiencia
Después de 24 horas, la reducción de contaminantes en la cámara osciló entre el 96 % y 98 % para todas las especies. La eliminación fue mayor para CH2O y NO2. Además, se observaron diferencias entre especies según el tipo de contaminante.
Tras solo 15 minutos de exposición a compuestos orgánicos volátiles totales (TVOCs), se logró una reducción de 24 % a 40 % con todas las plantas. Destaca S. wallisii, que mostró una reducción del 60 % de NO2 en la primera hora, evidenciando su mayor capacidad frente a este contaminante.
Estos resultados confirman que los jardines verticales activos son una herramienta eficaz para mejorar la calidad del aire en interiores, contribuyendo a la salud y bienestar de los ocupantes.



