Carmen González. El descubrimiento de un mosaico romano excepcional en lo que fue la antigua Astigi vuelve a situar a Écija entre los grandes referentes arqueológicos de Andalucía. Las últimas excavaciones desarrolladas en la ciudad han sacado a la luz una espectacular pieza de aproximadamente cinco metros de longitud que destaca por su excelente estado de conservación y por la riqueza de sus elementos decorativos.
El hallazgo se localiza en una zona vinculada a un antiguo complejo termal de Astigi, una de las urbes más importantes de la antigua provincia romana de la Bética. La aparición de este mosaico permite ampliar el conocimiento sobre la evolución urbana, económica y cultural que alcanzó la ciudad durante la época imperial.
Uno de los aspectos más destacados de la obra es su composición artística. El mosaico combina un elaborado diseño geométrico con una escena central dedicada a las cuatro estaciones del año. Primavera, verano, otoño e invierno aparecen representados en una temática muy habitual en el arte romano, donde simbolizaban la abundancia, el paso del tiempo y el equilibrio de la naturaleza.
La calidad técnica de la pieza también llama la atención de los especialistas. La precisión de las formas, la armonía de los colores y la complejidad del diseño reflejan el elevado nivel que alcanzaron los artesanos dedicados a la técnica musivaria. Cada detalle evidencia una cuidada planificación y una ejecución propia de espacios de gran relevancia.
La importancia del descubrimiento aumenta por el contexto en el que ha aparecido. Durante siglos, Astigi ocupó una posición estratégica dentro de la Bética. La riqueza agrícola de su entorno, especialmente ligada a la producción de aceite de oliva, impulsó el crecimiento de una ciudad que contó con templos, edificios públicos, termas y residencias de alto nivel.
Las investigaciones arqueológicas realizadas en las últimas décadas han permitido reconstruir progresivamente la imagen de una urbe dinámica y próspera. Este nuevo mosaico se incorpora ahora a un patrimonio histórico de enorme valor.
La proximidad de la pieza a una zona termal aporta además información relevante sobre su posible función original. Las termas constituían mucho más que espacios dedicados al baño. Estos complejos funcionaban como centros de encuentro social, actividad física y vida pública. En ellos se desarrollaban relaciones comerciales, conversaciones cotidianas y buena parte de la interacción ciudadana.
La presencia de una decoración tan elaborada apunta a un espacio destacado dentro del conjunto arquitectónico. En el mundo romano, los mosaicos no solo embellecían los edificios. También proyectaban prestigio, riqueza y estatus social.
Este nuevo hallazgo confirma una vez más el enorme potencial arqueológico de Écija. Bajo sus calles permanece todavía una parte importante de la antigua Astigi. Cada excavación aporta nuevas piezas para comprender mejor el pasado romano de Andalucía y la relevancia que alcanzó esta ciudad en el conjunto de Hispania.



