12 marzo 2026
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Educación con criterios ESG: Andalucía abre un modelo pionero

Un informe mide el valor social, ambiental y de gobernanza de los centros.

educación con criterios ESG
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Redacción. Durante décadas, el debate educativo en España se ha centrado en leyes, currículos y resultados. Ahora el enfoque se amplía con educación con criterios ESG. Por primera vez, la educación se evalúa con variables ambientales, sociales y de gobernanza. Así, se mide el impacto real de los centros más allá del rendimiento académico. Andalucía se convierte en el primer territorio que abre públicamente este modelo de medición.

La Universidad Pablo de Olavide (UPO) y EducAcción, a través de su cátedra con la Universidad Autónoma de Madrid, impulsan este avance. Además, el proyecto cuenta con la colaboración de la Fundación Unicaja. El informe Education ESG Impact Index, titulado “El impacto invisible de la educación”, propone una nueva forma de valorar la calidad educativa. En concreto, analiza cómo un centro influye en las personas, la comunidad y la sociedad. De este modo, el debate educativo gana herramientas más útiles y comparables.

Desde la universidad pública, se destaca la importancia de investigar con impacto social y proyección nacional. Laura Gómez, vicerrectora de Cultura y Políticas Sociales de la UPO, subraya que la educación puede convertirse en realidad cuando se gestiona y se mide bien. En la misma línea, Santiago Atrio, director de la Cátedra EducAcción y decano en la UAM, apunta a una rendición de cuentas más completa. Es decir, no solo importa cuánto se invierte. También importa qué retorno social, ambiental y de gobernanza produce la escuela. Por su parte, Sonia Díez, presidenta de la Fundación EducAcción, defiende narrativas rigurosas y comprensibles. Según explica, el estudio ayuda a hacer visible el impacto que transforma barrios, pueblos y ciudades.

El trabajo de campo se apoya en ESGrade, una herramienta creada para el ámbito educativo. Combina inteligencia artificial y criterios ESG adaptados a la realidad de los centros. Gracias a ello, se miden aspectos que suelen quedar fuera de rankings y campañas de marketing. Por ejemplo, el bienestar, la convivencia, la cultura democrática, la relación con el entorno y la calidad del liderazgo. María José Gil-Delgado, creadora de ESGrade, destaca que los centros pueden mostrar con datos claros su impacto positivo.

Las conclusiones señalan que la gobernanza, el clima escolar, el bienestar y la sostenibilidad influyen de forma decisiva. Jesús Manso, investigador principal, indica que una buena organización reduce la indefinición y activa a la comunidad educativa. En definitiva, esta educación con criterios ESG abre una oportunidad estratégica para mejorar desde la evidencia. Y si Andalucía avanza en su aplicación, puede convertirse en altavoz y referente de una iniciativa pionera, sólida y rigurosa.

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