Universidad de Sevilla

El diseñador pileño que pone guapa a las abuelas

La revista Vogue recuerda que la moda de Ernesto Naranjo no tiene miedo a mirarse al espejo y a encontrar en ese reflejo alegría de vivir.

La originalidad de su trabajo ha llamado la atención. VOGUE

Fermín Cabanillas. El creativo sevillano Ernesto Naranjo ha sorprendido con una colección que demuestra, entre otras cosas, que la belleza no tiene edad. Como publica la revista Vogue, ha tirado de una importante originalidad para involucrar a su abuela en su nueva idea, pero también a Loli, Paca, Teresa, Pepa, Rocío y Lolín, las amigas de su abuela.

Son las modelos que ponen rostro a la campaña de su colección de primavera-verano 2020, que el diseñador natural de Pilas define como  “un homenaje a la vida, al sí, a la risa, a la edad, al futuro, a la nueva década, a mujeres que inspiran y hacen que vivir sea algo especial”,.

“En mi mente brotan las imágenes de mujeres de mi infancia que provocan mi inspiración y mi apoyo incondicional a sus valores. Seguras de sí mismas pero a veces olvidadas por un sistema que no reconoce una personalidad fuerte y diferente”, añade.




La revista Vogue recuerda que la moda de Ernesto Naranjo no tiene miedo a mirarse al espejo y a encontrar en ese reflejo alegría de vivir.

Ha demostrado que la belleza no tiene edad. VOGUE

Todo tiene un doble mérito teniendo en cuenta que Ernesto sigue creando su moda en Pilas, el municipio sevillano que le vio crecer y al que regresó tras ocho años en Londres en los que concentró su formación en Saint Martins y sus inicios como parte del equipo de Maison Margiela, recuerda la misma revista.

En la conocida revista, el pileño explica que “trabajar fuera de las grandes capitales de la moda te hace ver la realidad de cerca y querer contarla”.

A la hora de explicar cómo se le ocurrió poner en marcha esta idea, explica a Vogue que “la campaña representa mi vida actual, un día a día donde las protagonistas de esta sesión tienen mucho que ver. Son mujeres que acuden cada viernes a la misma peluquería desde hace 50 años. Un grupo de amigas que se apoyan y viven su vida al máximo, sin miedo al qué dirán y con ganas de disfrutar y divertirse. Son adictas a la vida. Desde pequeño solía ir con mi abuela a esta peluquería y siempre recuerdo conversaciones entre ellas y cómo con ellas me enseñaron tanto. Son fieles a Rocío, su peluquera de siempre. He querido hacerles un homenaje, a su actitud, a sus carcajadas, a su edad, a su futuro”.

A la hora de trabajar, “Fue bastante fácil. Solo les indiqué que fuesen ellas mismas y que disfrutasen con la cámara. Hicimos las fotos con cámaras analógicas desechables que no ocupaban mucho y así no se sentían intimidadas con un montaje mayor. La sesión fue en la misma peluquería, un lugar que ya conocían y donde podían ser naturales y no forzar la fotografía. Ellas eligieron los looks y nos basamos en el maquillaje que ya traían para exagerar sus rasgos. Desayunamos y comimos juntos antes y después de la sesión, fue muy divertido. Se les veía disfrutar y con eso es con lo que me quedo. ¡Están esperando repetir de nuevo”.

El resultado, desde luego, es toda una revelación, y un paso más lleno de originalidad en el trabajo de este joven diseñador pileño.



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