Redacción. El festival flamenco de Alcalá volvió el sábado 26 de septiembre al Castillo de Alcalá de Guadaíra, 16 años después. Más de 800 personas asistieron al XLVI Festival Joaquín el de la Paula, que agotó todas sus entradas. Además, la noche reservó su homenaje al bailaor alcalareño Javier Barón.
El Patio de los Silos recuperó así una cita muy ligada a la historia cultural de la ciudad. Sobre el escenario se encontraron el cante, la guitarra y el baile. Para el público, el regreso añadió al cartel la oportunidad de escuchar flamenco de nuevo dentro del recinto monumental.
El homenaje a Javier Barón
Barón cerró la velada con su espectáculo y recibió el reconocimiento del festival por su trayectoria. Lo acompañaron Salvador Gutiérrez a la guitarra y Miguel Ortega, David «El Galli» y Javier Rivera al cante. Después, el bailaor agradeció el cariño del público, dedicó la distinción a su hermano y expresó su emoción por actuar en el Castillo.
La alcaldesa, Ana Isabel Jiménez, y el delegado de Cultura y Patrimonio, Christopher Rivas, participaron en la entrega del reconocimiento. También estuvieron presentes miembros de la Corporación municipal y representantes de las dos peñas flamencas de Alcalá. De este modo, la ciudad homenajeó a uno de sus artistas en un escenario estrechamente vinculado al festival.
Una noche de cante, toque y baile
El cartel reunió a David Palomar, Lela Soto y Ezequiel Benítez al cante. Por su parte, Rubén Martínez, Paco León y Rubén Lara aportaron el toque de guitarra. La periodista alcalareña María Luisa Espinosa presentó nuevamente una cita que alcanzó su edición número 46.
Rivas destacó el significado de volver al Castillo tras una ausencia de 16 años. Asimismo, señaló el interés que despertó esta edición, reflejado en la venta de todas las entradas. La alcaldesa puso el acento en la relación entre el espacio, la memoria de Alcalá y el reconocimiento a Javier Barón.
El festival lleva el nombre de Joaquín el de la Paula, una figura esencial para la tradición flamenca alcalareña. Por eso, recuperar el Castillo tenía un significado que iba más allá del cambio de escenario. La edición volvió a reunir en ese lugar a artistas y público alrededor de una expresión cultural profundamente ligada a la ciudad.
Con el Patio de los Silos lleno, el regreso quedó marcado por dos momentos: el reencuentro del festival con el Castillo y el homenaje a Barón. Ambos dieron a la noche un carácter especial para Alcalá de Guadaíra y para quienes siguen cada edición de esta cita.




