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El Macarena reúne a expertos de distintas especialidades para abordar el dolor tras sufrir un ictus

Más de 400 pacientes con ictus en su fase aguda reciben terapia rehabilitadora durante su estancia en el hospital.

La presencia de dolor tras sufrir un ictus es frecuente.

Redacción. La Facultad de Medicina del Hospital Universitario Virgen Macarena de Sevilla ha acogido este viernes la VI Jornada de Neurorehabilitación, dirigida a neurólogos, médicos rehabilitadores y anestesistas en un encuentro organizado por el Servicio de Medicina Física y Rehabilitación del Hospital Universitario Virgen Macarena, donde se ha analizado el abordaje del paciente con dolor tras sufrir un ictus.

Según indica el hospital en un comunicado, durante el 2018, el Servicio de Medicina Física y Rehabilitación del Hospital ha evaluado en las primeras 48-72 horas un total de 434 pacientes con Ictus, precisando que se ha establecido un plan terapéutico rehabilitador desde el momento de la valoración.

“La presencia de dolor tras sufrir un ictus es frecuente”, ha explicado el director de la Jornada y responsable del Servicio mencionado, Manuel Rodríguez-Piñero, “una complicación que puede estar presente hasta en el 70 por ciento de los casos en algún momento de su evolución“. “Sin embargo, es un síntoma que con frecuencia no se detecta de forma precoz, el dolor puede aparecer de forma tardía, incluso hasta 18 meses después de haber sufrido el ictus, considerándose en estos casos como dolor crónico”, ha detallado.




Tipos de dolor. El dolor tras sufrir un ictus el resultado de mecanismos de origen central y periférico y suele estar mediado por procesos neuropáticos y nociceptivos. Se clasifica en diferentes subtipos: dolor central, dolor secundario a espasticidad, dolor regional complejo y cefalea. Habitualmente, el paciente describe una combinación de varios tipos, siendo las combinaciones más frecuentes las de dolor central y espasticidad o dolor central y dolor de hombro.

Los factores de riesgo más frecuentemente asociados a la aparición de dolor tras un ictus son la severidad de presentación de éste, y la existencia de una depresión previa. Además, el desarrollo de dolor tras un ictus se asocia habitualmente con mayor deterioro cognitivo y mayor grado de discapacidad y dependencia del paciente. Para los expertos reunidos, “el tratamiento es complejo, por lo que su abordaje diagnóstico y terapéutico deberá ser multidisciplinar”.




Así, la rehabilitadora del Hospital Virgen Macarena, Dolores Romero, ha señalado que “el tratamiento es complejo y se suele abordar desde diferentes perspectivas para alcanzar un buen control“. “Las medidas preventivas son las más importantes, para evitar especialmente el dolor de origen mecánico y deben de aplicarse desde el inicio del ictus”, ha indicado, precisando que “en el caso del dolor central y especialmente en el caso de dolor crónico, suele ser necesario un equipo multidisciplinar donde se apliquen de forma combinada terapias farmacológicas, físicas y/o intervencionistas”.



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