Carmen González. Pocas ciudades conservan tantas historias escondidas entre sus calles como Sevilla. El barrio de Santa Cruz, conocido por sus estrechos callejones y patios llenos de historia, también guarda relatos donde la realidad y la tradición popular se mezclan con el paso de los siglos. Uno de los más llamativos es el de la antigua calle Barrabás, hoy conocida como calle López de Rueda.
Durante siglos, este rincón sevillano llevó un nombre tan singular como inquietante. Detrás de él se encuentra la figura de un personaje cuya fama terminó siendo mucho más conocida que su propio apellido.
Del apellido Melgarejo al nombre de Barrabás
En la Edad Media, esta vía era conocida como calle de los Melgarejo, ya que allí se encontraba la residencia de una de las familias nobles de la ciudad. Entre sus miembros destacó Fernando Ortiz de Melgarejo, quien ocupó el cargo de Caballero Veinticuatro del Cabildo de Sevilla, una de las principales responsabilidades municipales de la época.
Sin embargo, su reputación pronto comenzó a deteriorarse. Las crónicas y la tradición popular lo describen como un hombre aficionado al juego, al vino y a las aventuras amorosas. A ello se sumaba un temperamento impulsivo que le ocasionó numerosos enfrentamientos.
Su comportamiento hizo que muchos sevillanos comenzaran a compararlo con Barrabás, el personaje bíblico liberado en lugar de Jesucristo durante el juicio de Poncio Pilato. El apodo terminó imponiéndose y, con el tiempo, acabó dando nombre a toda la calle donde residía.
El duelo que alimentó la leyenda
La historia no termina con el cambio de nombre. La tradición asegura que la vida de Fernando Ortiz de Melgarejo acabó de forma tan turbulenta como había transcurrido.
Según la leyenda, uno de sus numerosos romances provocó la ira de un marido que decidió retarlo a duelo. El enfrentamiento tuvo lugar en las inmediaciones de la antigua calle Escarpín, cerca de la iglesia de San Pedro.
Allí habría encontrado la muerte, convirtiéndose en protagonista de uno de los relatos más conocidos de la Sevilla popular.
La historia fue transmitiéndose de generación en generación y quedó reflejada en una copla que durante mucho tiempo recitaron los sevillanos:
«En la calle de Escarpín
mataron a Barrabás.
Si vives como él vivió,
lo mismo que él morirás.»
Aunque resulta difícil separar la realidad histórica de los elementos legendarios, el relato ha sobrevivido como parte del patrimonio inmaterial de la ciudad.
¿Por qué desapareció el nombre de calle Barrabás?
La denominación de calle Barrabás permaneció vigente durante siglos. No fue hasta mediados del siglo XIX, dentro del proceso de reorganización del callejero sevillano, cuando pasó a denominarse oficialmente calle López de Rueda, nombre que conserva en la actualidad.
Con el cambio desapareció la referencia oficial a aquel personaje, aunque la antigua denominación continúa formando parte de la memoria histórica de Sevilla y sigue apareciendo en numerosos estudios y recopilaciones sobre las leyendas urbanas de la ciudad.
Un palacio ligado a la historia de la cerámica sevillana
Además de su curiosa leyenda, la actual calle López de Rueda alberga uno de los edificios históricos más interesantes del barrio de Santa Cruz: el antiguo palacio de los marqueses de Pickman.
La residencia estuvo vinculada a Charles Pickman, empresario británico que fundó la histórica fábrica de La Cartuja de Sevilla, considerada uno de los grandes referentes de la cerámica española desde el siglo XIX.
Gracias a esta industria, la loza sevillana alcanzó reconocimiento internacional y convirtió el nombre de La Cartuja en un símbolo de la tradición cerámica de la ciudad.
Un rincón donde la historia nunca desaparece
Hoy, quienes pasean por la calle López de Rueda difícilmente imaginan que durante siglos fue conocida como calle Barrabás. Sin embargo, tras la tranquilidad que transmite este rincón del barrio de Santa Cruz permanece una historia de duelos, escándalos, apodos y leyendas que ha conseguido sobrevivir al paso del tiempo.
Como ocurre con tantos lugares de Sevilla, basta conocer su pasado para descubrir que detrás de una simple placa con el nombre de una calle puede esconderse uno de los relatos más sorprendentes de la historia de la ciudad.




1 comentario en «El misterio de la antigua calle Barrabás»
Muy cerca está una maravillosa reja que es conocida como del demonio.
Excelente relato