Carmen González. Miles de personas cruzan cada día la Puerta del Perdón de la Catedral de Sevilla sin reparar en uno de los detalles más curiosos que esconde este histórico acceso. Entre las esculturas que flanquean la puerta se encuentra un santo con… tres manos. Una peculiaridad que ha dado lugar a todo tipo de teorías, leyendas y preguntas entre sevillanos y visitantes.
A simple vista, la escultura parece completamente normal. Sin embargo, basta con observarla con detenimiento para descubrir una mano adicional que convierte a esta figura en una de las curiosidades más sorprendentes de la Catedral.
¿Quién es el santo de las tres manos?
El protagonista de esta singular historia es San Pablo, una de las figuras que forman parte del conjunto escultórico renacentista situado en la Puerta del Perdón. La obra fue realizada entre 1519 y 1522 y está atribuida al escultor Miguel Perrin, también conocido como Miguel Florentín. Junto a San Pablo aparecen representados San Pedro, el arcángel Gabriel, la Virgen de la Anunciación y un relieve de Jesús expulsando a los mercaderes del templo.
Lo llamativo es que San Pablo parece disponer de una tercera mano. Además de las dos habituales —una sujetando la espada, atributo con el que tradicionalmente se le representa, y otra escondida entre los pliegues de su túnica—, una mano adicional puede verse bajo sus pies, integrada en la base de la escultura.
¿Error del escultor o recurso artístico?
Durante años, la presencia de esa tercera mano ha despertado todo tipo de interpretaciones. Sin embargo, los especialistas coinciden en que no se trata de un error.
La explicación está en la composición de la propia escultura. Miguel Perrin aprovechó la disposición de los pliegues del manto y la postura del brazo para crear un efecto visual que, desde determinados ángulos, da la sensación de que el santo posee una extremidad más. La mano que aparece en la base forma parte del complejo juego de volúmenes concebido por el artista y demuestra la habilidad técnica del escultor para trabajar la piedra con una gran sensación de movimiento.
La leyenda que rodea a la escultura
Como ocurre con muchas curiosidades de la Catedral de Sevilla, la imaginación popular no tardó en crear su propia explicación.
Con el paso del tiempo surgió una creencia según la cual quien consigue encontrar esa tercera mano tendrá suerte en el amor e, incluso, acabará casándose en la Catedral de Sevilla. No existe ninguna base histórica para respaldar esta tradición, pero la leyenda ha contribuido a aumentar la fama de una escultura que sigue sorprendiendo a quienes la descubren por primera vez.
Un detalle que demuestra que Sevilla nunca deja de sorprender
La Puerta del Perdón es uno de los elementos más antiguos de la Catedral y uno de los principales vestigios de la antigua mezquita almohade sobre la que se levantó el templo cristiano. Cada uno de sus relieves y esculturas encierra siglos de historia, aunque pocos llaman tanto la atención como este pequeño misterio escondido a plena vista.
Quizá esa sea una de las grandes virtudes del patrimonio sevillano: siempre guarda algún detalle por descubrir. Y en este caso, basta con detenerse unos segundos frente a la figura de San Pablo para comprobar que, incluso después de cientos de visitas, la Catedral sigue siendo capaz de sorprender con historias tan insólitas como la del famoso santo de las tres manos.




3 comentarios en «El misterio del santo de las tres manos de Sevilla»
¡Qué curioso! Nunca me había fijado y lo haré la próxima vez que pase.
Gracias, Carmen, por enseñarnos cada día algo nuevo e interesante.
Felicidades Carmen por señalar tal curiosidad escultórica . Decenas de personas se quedan embelesadas buscando la tercera mano con curiosidad . Hay en ellas esa mirada bonita del entusiasmo de la niñez y también es bonito mirar desde fuera esa estampa sevillana
Has desvelado el secreto. Con esto jugamos con los turistas para ponerlos a prueba…