18 julio 2026
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El mote de las niñas en las grandes cantaoras sevillanas del flamenco

Las grandes cantaoras del flamenco son sevillanas y comparten el cariñoso apelativo de Niña, en una época en que el flamenco, junto con el toreo, se nutrían de los más variopintos y peculiares motes, auténticas señas de identidad de su arte, como en la Niña de la Alfalfa, la Niña de los Peines y la Niña de La Puebla

Las niñas Sevilla Flamenco
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Virginia López.  La cañaílla Niña Pastori se llama María Rosa García y es la única niña de la familia. Su madre es Pastori y cuando empezó a cantar la llamaban “la niña de Pastori”, hasta que, con nuestra bendita economía lingüística, se llegó al feliz hallazgo de su nombre artístico.

Ya lo explicaba muy bien el profe Amerizano con el chollo lingüístico de  ancabuela: seis palabras (en la casa de la abuela) por una.

Las grandes cantaoras del flamenco son sevillanas y comparten el cariñoso apelativo de Niña, en una época en que el flamenco, junto con el toreo, se nutrían de los más variopintos y peculiares motes, auténticas señas de identidad de su arte, como en la Niña de la Alfalfa, la Niña de los Peines y la Niña de La Puebla.

 

La Niña de la Alfalfa

La Niña de la Alfalfa.

(Santiponce, 24 de marzo de 1901 – Sevilla, 16 de julio de 1975)

Entrando en la Alfalfa, desde la calle Águilas, se divisa la placa cerámica que recuerda a La Niña de la Alfalfa. O quizás hay que saber que está en el balcón, a falta de espacio a pie de calle en el Bar Manolo.

Fue el periodista Galerín quien la bautizó de tal guisa por desconocer su propio nombre, pero sí su domicilio en la calle Boteros.

Rocío Vega Farfán era natural de la vecina Santiponce y, si bien, el 50º aniversario de su fallecimiento en Sevilla ha pasado desapercibido, no así el 125º aniversario de su natalicio:

https://www.santiponce.es/es/actualidad/noticias/Rocio-Vega-La-Nina-de-la-Alfalfa-cumple-125-anos

Niñas Sevilla flamenco 3

Fue cantante de ópera y zarzuela pero la curación de una afección de su garganta le arrancó, durante 40 años, una saeta a la Virgen de la Estrella:

Madre mía de la Estrella,
ampárame con tu llanto.
Que mientras yo tenga vía,
he de mandarte en mi canto
mi saeta más sentía.

El Rey Alfonso XIII fue quien le dio el apodo de Reina de las Saetas después de escucharla en el Jueves Santo de 1916, desde un balcón del Círculo de Labradores, institución que la amadrinó en su carrera. Propongo que se coloque una placa para recordar tal emotivo momento, como un azulejo recordaba en El Uno de San Román que allí cantó el sevillano Manolo Caracol. Hablo en pasado porque el inmueble está en obras y me temo la pérdida del mismo.

Tiene una calle dedicada en el Barrio La Carrasca del Distrito Macarena.

 

La Niña de los Peines

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La Niña de los Peines y Pepe Pinto.

(Sevilla, 10 de febrero de 1890 – Sevilla, 26 de noviembre de 1969)

Veinte días vivió de viuda La Niña de los Peines. Su escultura alamedana – obra de Antonio Illanes – está a escasos metros del domicilio que compartió con el cantaor Pepe Pinto, estuvieron casados durante 38 años, en la calle Calatrava.

Péinate tú con mis peines, que mis peines son de azúcar,
quien con mis peines se peina, hasta los dedos se chupa.
Péinate tú con mis peines, mis peines son de canela,
la gachí que se peina con mis peines, canela lleva de veras.

Los tangos que cantaba y que nunca grabó le dieron el popular mote a Pastora  Pavón Cruz, gitana de familia de artistas. Considerada “una de las mejores voces flamencas.” Actuó ante grandes personajes de la época, como Ignacio Zuloaga, Manuel de Falla, Julio Romero de Torres o Federico García Lorca.

En mi libro 1001 Curiosidades históricas de Sevilla recojo la siguiente anécdota:

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Estatua de la Niña de los Peines.

Niño Ricardo y su esposa Dolores fueron los padrinos de boda de Pastora Pavón y Pepe Pinto. Se dice erróneamente que se casaron en la Basílica de la Macarena, pero la boda fue en 1931 y la basílica no se construye hasta los años 1941-1949, por lo que debió ser en la Iglesia de San Gil, iglesia que quemaron en 1936, perdiéndose su archivo. La última grabación de Pastora Pavón fue para la boda de El Lebrijano (Juan Peña). Pepe Pinto, cuyo nombre era José Torres Garzón, nació en el número 6 de la calle Monederos, detrás de La Resolana, en el Barrio de la Macarena; mientras que Pastora Pavón, conocida como La Niña de los Peines, nació en el 19 de la calle Butrón, junto a la Puerta Osario. Ambos eran sevillanos, pues de ella también se decía erróneamente que había nacido en El Arahal, de donde era su madre, pero se conserva su partida de bautismo en San Román. Pasaron los últimos años de su vida en la calle Calatrava, número 20. Y ambos murieron en 1969, antes él, después ella, con veinte días de diferencia.

No tiene una calle dedicada en Sevilla.

Al guitarrista sevillano Manuel Serrapí Sánchez le apodaron Niño Ricardo, en referencia a su padre. Placa cerámica en el hotel que le recuerda en su casa natal, rótulo callejero y estatua tiene dedicados, pero yo no me resigno a la malhadada pérdida del nombre de la calle Almudena – reminiscencias de la muralla, no de la Virgen, como ocurre en Madrid – cuando lo cambiaron a Niño Ricardo.

La Niña de La Puebla

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La Niña de La Puebla.

(La Puebla de Cazalla, 20 de julio de 1908- Málaga, 14 de junio de 1999)

Con el frangente de ser ciega a los tres días de nacer, sus gafas oscuras eran su seña de identidad por necesidad, no por el folklore transgresor de la cantante Martirio.

Su vocación le vino, según reveló, de la actuación que oyó al Niño de Marchena. Ya ven que tenían en común lo del mote. Y de Linares era su marido, el cantaor Luquitas de Marchena, apadrinado por Pepe Marchena (llamado José Tejada Martín y natural de dicha localidad sevillana). Por cierto, durante años se pensaba que el apellido de María del Monte, artista de nombre propio, era Tejada, pero con los líos amorosos y judiciales de su sobrino, se confirmó que era Tejado.

Dominó una gran variedad de palos del flamenco, siendo muy recordada su interpretación de Los Campanilleros. Tiene una calle dedicada en el Barrio Juan XXIII del Distrito Cerro-Amate.

Otras cantaoras de idéntico mote fueron La Niña de Écija y La Niña de Marchena.

Y en mi artículo sobre artistas sevillanos que murieron trágicamente, nombro el terrible accidente que sufrió en Sevilla La Niña de Antequera:

https://sevillabuenasnoticias.com/vidas-truncadas-demasiado-pronto-mitos-sevillanos-de-la-musica-y-la-escena

He recogido de forma escueta las biografías de estas cantaoras, que pueden encontrar en la Wikipedia, pero les recomiendo leerlas en la web Flamencas por derecho, una documentadísima enciclopedia de la periodista Ángeles Cruzado:

https://www.flamencasporderecho.com

 

Las niñas de Sevilla en el Flamenco.

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