9 septiembre 2026
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El museo que reúne las aguas de España y del mundo está en La Puebla de los Infantes

Más de 2.500 botellas, piezas de cerámica y una colección única convierten este espacio de la Sierra Norte en una visita singular.

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Carmen González. Más de 2.500 botellas, piezas de cerámica y la historia de un puebleño convertido en experto en aguas forman este singular espacio de la Sierra Norte de Sevilla.

Hay museos dedicados al arte, a la historia, a la arqueología o a las tradiciones populares. Y después está el Museo de Aguas de España y del Mundo «Faustino Muñoz Soria», un espacio que ha convertido algo tan cotidiano como una botella de agua en una forma de conocer el mundo.

El museo abrió sus puertas en La Puebla de los Infantes el 22 de marzo de 2025, coincidiendo con el Día Internacional del Agua. Su creación está estrechamente relacionada con la trayectoria de Faustino Muñoz Soria, sumiller y natural de esta localidad sevillana, que durante décadas reunió una extraordinaria colección de aguas embotelladas.

El resultado es un proyecto singular que une coleccionismo, gastronomía, patrimonio, educación y conciencia medioambiental. Su colección permanente reúne más de 2.500 botellas procedentes de distintos lugares, cedidas por el propio Faustino Muñoz para que permanezcan en su pueblo natal.

De La Puebla de los Infantes a las aguas del mundo

La historia del museo comienza mucho antes de su inauguración. Faustino Muñoz nació en La Puebla de los Infantes y emigró a Barcelona cuando tenía 16 años. Allí comenzó a trabajar en el conocido Colmado Quílez, situado en Las Ramblas, un establecimiento histórico relacionado con la gastronomía y los productos de calidad.

Fue durante su trayectoria profesional como sumiller cuando su interés por el agua fue creciendo. La colección que reunió con los años terminó convirtiéndose en el núcleo de este museo.

El espacio lleva precisamente su nombre como reconocimiento a su vinculación con La Puebla de los Infantes y a su aportación al proyecto. La inauguración reunió a numerosos vecinos y visitantes en la antigua bodega de la cooperativa de aceite, edificio elegido para albergar el nuevo espacio museístico.

De esta manera, una colección nacida de una afición y de una trayectoria profesional regresó finalmente al lugar de origen de su propietario.

Mucho más que una colección de botellas

La principal protagonista del museo es el agua, pero las botellas permiten contar muchas más historias.

La exposición reúne aguas de diferentes procedencias, formatos y características, organizadas para mostrar la enorme diversidad que existe alrededor de este recurso. Algunas piezas destacan por su diseño, mientras que otras tienen interés por su procedencia o por la historia que existe detrás de ellas.

Entre las piezas de la colección también hay botellas de especial valor. El propio Faustino Muñoz ha explicado que una de las más singulares desde el punto de vista material es una botella de Evian de alta costura con forma de reina de la nieve, de la que existen únicamente 99 unidades.

Pero no todo gira alrededor del vidrio.

El museo incorpora también una colección de porrones y búcaros de cerámica artesanal procedentes de distintos puntos de España. Algunas de estas piezas están firmadas por personas vinculadas al mundo de la cultura, la televisión, la radio, el cine, el teatro, la gastronomía o el deporte que pasaron por el Colmado Quílez.

El agua se convierte así en el hilo conductor de una colección en la que también aparecen artesanía, diseño, gastronomía y memoria personal.

El agua también forma parte de la historia de La Puebla

La elección de La Puebla de los Infantes tampoco es casual.

Aunque pueda parecer paradójico hablar de un museo dedicado al agua en un territorio marcado por el paisaje de la Sierra Norte, el municipio cuenta con numerosos manantiales, fuentes, arroyos y pozos que forman parte de su patrimonio natural y de la memoria de sus habitantes.

El proyecto pretende precisamente conectar esa dimensión local con una mirada mucho más amplia.

Dentro del museo tienen cabida contenidos relacionados con los manantiales y recursos hídricos del municipio, además de fotografías que permiten acercarse a estos lugares. La intención es que el visitante no solo conozca aguas de otros territorios, sino que comprenda también la relación histórica entre el agua y el propio pueblo.

Es, por tanto, un viaje que empieza en La Puebla de los Infantes y termina recorriendo diferentes lugares de España y del mundo.

Un museo pensado también para aprender

Uno de los objetivos del proyecto es que el museo no funcione únicamente como una sala de exposición.

Desde su creación se planteó como un espacio educativo destinado a colegios, asociaciones y público general. La programación contempla visitas guiadas, talleres y actividades destinadas a explicar la importancia del agua y fomentar su conservación.

Esta vertiente educativa tiene especial importancia para Faustino Muñoz. En una entrevista publicada meses después de la apertura, señalaba las visitas escolares como una de las principales actividades que quería impulsar para transmitir a los más jóvenes una cultura de respeto hacia el agua. También planteaba jornadas gastronómicas en las que el agua tuviera un papel protagonista.

La propuesta enlaza además con la propia especialidad profesional de su impulsor. Para un sumiller, el agua no es simplemente un acompañamiento. Su composición, su procedencia y sus características pueden influir en la experiencia gastronómica.

Una mirada diferente sobre un recurso cotidiano

Uno de los atractivos del museo reside precisamente en observar desde otra perspectiva algo que normalmente pasa desapercibido.

Abrir un grifo o comprar una botella forma parte de la vida cotidiana. Sin embargo, detrás del agua existe una historia relacionada con el territorio, los minerales, los manantiales, la cultura y la forma en la que cada sociedad ha aprendido a aprovechar este recurso.

El museo utiliza las botellas como punto de partida para explicar esa diversidad. Al mismo tiempo, plantea una reflexión sobre la necesidad de conservar y respetar el agua en un contexto en el que su disponibilidad es uno de los grandes retos ambientales.

En octubre de 2025, el museo acogió además actividades educativas relacionadas con la presentación del libro Aguas de España y del Mundo, escrito por Faustino Muñoz Soria, que incluyeron una introducción al mundo del agua envasada, una cata y visitas guiadas para estudiantes del IES Celti de La Puebla de los Infantes.

Un nuevo atractivo cultural para la Sierra Norte

Con su apertura, La Puebla de los Infantes incorporó a su oferta cultural un espacio difícil de encontrar en otros lugares.

El Museo de Aguas de España y del Mundo no pretende competir con los grandes museos de las capitales. Su singularidad está precisamente en haber convertido una colección personal en un proyecto vinculado a la identidad de un municipio.

En sus salas conviven miles de botellas, piezas de artesanía, fotografías, historias personales y referencias a los recursos hídricos de La Puebla de los Infantes.

Todo gira alrededor de un elemento aparentemente sencillo, pero imprescindible.

Porque en este museo el agua deja de ser únicamente aquello que bebemos. Se convierte en paisaje, patrimonio, gastronomía, memoria y cultura.

Y, sobre todo, en una forma original de descubrir La Puebla de los Infantes desde un punto de vista que conecta un pequeño municipio de la Sierra Norte de Sevilla con lugares de todo el mundo.

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