El noviembre sevillano que recuerda a su rey San Fernando

Un mes con fechas marcadas en le vida de Fernando III y particularmente en Sevilla, con la efeméride de la toma de la ciudad por parte del rey castellano al dominio musulmán.

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Virginia López. Indefectiblemente asociamos la figura de San Fernando con el mes de mayo, precisamente por celebrarse en el último día su festividad, la cual se fijó, como es habitual, en el día de su muerte.

Es una cita sevillana acudir a la Capilla Real de la Catedral, contemplar su cuerpo incorrupto y ya según los arbitrios de cada cual ver el desfile militar, quedarse a la misa, recoger la estampita que gentilmente nos brindan los miembros de la Asociación de Fieles de la Virgen de los Reyes y San Fernando, participar en el Paseo por la Sevilla de San Fernando.

Pendón de San Fernando.

En cuatro ocasiones al año se abre la urna: 14 y 30 de mayo, 22 de agosto y 23 de noviembre. Las colas y las aglomeraciones se dan en su día grande; recomiendo ir en otra ocasión para contemplar tranquilamente los mil detalles fernandinos que hay en la capilla. Y si es posible, de la propia capilla, harto complicado desde el punto de vista patrimonial.

Desde aquí animo al nuevo Arzobispo a que abra la Capilla Real, ejemplo mundial del plateresco, al público. Hago un inciso, perdónenme si utilizo el término plateresco, actualizado por los expertos en arte, pero créanme si digo que en su uso pesa más en mí el casticismo – el término plateresco fue creado por el célebre cronista sevillano Ortiz de Zúñiga – que el error. De igual modo que sigo diciendo la Plaza del Pan.

Capilla Real de la Catedral, donde descansan los restos de San Fernando.

Volviendo a uno, por no decir el que más, de mis personajes sevillanos preferidos, con el que hago un paralelismo a lo Plutarco con otro preferido europeo como es Carlomagno, en el mes de noviembre nos encontramos con un nutrido repertorio de efemérides fernandinas.

La principal es el 23. Ese día del año de 1248 se produjo la rendición de Ixbilya, la Sevilla musulmana, a través del único representante del poder que quedaba sin huir a Granada, el caíd Axataf.

27 años antes nace su primogénito y heredero, el futuro Alfonso X. Quién le iba a decir que nacería también un 23 de noviembre.

El rey Fernando con su espada Lobera,

Ninguno de los 14 hijos del rey Fernando nace en Sevilla y solo aquí muere Alfonso X.

El mes de noviembre se abre y se cierra con un recuerdo doloroso y festivo de su mujer, la Reina Beatriz de Suabia. Falleció un 5 de noviembre y la boda había tenido lugar un 30.

30 de noviembre y 30 de mayo: del banquete nupcial al banquete celestial.

Y nos quedan otras dos efemérides, que vuelven a ser cara y cruz de la vida. El 28 nació su hijo el Infante Felipe de Castilla y el 29 murió su hija la Infanta Leonor, la inglesa. No, no es que se marchara a estudiar inglés a la Inglaterra medieval, por hacer un chiste malo.

Sepulcro de Leonor de Castilla en la Abadía de Westminter.

Leonor de Castilla, segunda hija del Rey Fernando y de la dama francesa Juana de Ponthieu – la que consumió amores con su hijastro el Infante Don Fadrique en la torre de ídem – se casó en el año de 1254, muerto ya San Fernando, con Eduardo de Inglaterra, coronado en 1272 como el Rey Eduardo I y de 15 hijos que tuvo la pareja, le sucedió el último, Eduardo II.

¡Atención! Pregunta de Trivial Hispalense:

¿Cuál es la procesión religiosa más antigua de Sevilla?

Celebro que sepan que se trata de la Procesión de la Espada y para aquellos que lo desconozcan, sigan leyendo y vayan a verla, cuando pueda.

Imagen antigua de la Capilla Real, que preside la Virgen del los Reyes.

Desde 1255 interrumpidamente se celebra cada 23 de noviembre esta procesión instaurada por el Rey Alfonso X en honor de su padre. Se trata de una procesión claustral que hasta principios del siglo XX rodeaba las gradas de la Catedral pero que pasó a quedarse en el interior. Es una de las ceremonias con mayor significado religioso pero sobre todo político, más allá del tiernísimo homenaje filial.

En la actualidad se sigue celebrando en un horario indefinido, que nos dispara los ánimos, tras la apertura de la urna y la primera misa. El alcalde, en representación del monarca, toma La Lobera, la espada del Rey Fernando III “El Santo” que se encuentra clavada a la vista de todos delante de la urna  y la porta por la hoja ayudándose de un paño en vez de la empuñadura como dispuso el Rey Felipe II.

Procesión de la Espada en 1924.

El Concejal más joven de la Corporación municipal será el encargado de portar una réplica del Pendón Real. El resto del año la espada no se ve pero el pendón original sí, en una vitrina del antecoro.

La importancia de este pendón no está sólo en que era el que portaba el ejército de San Fernando cuando conquistó la ciudad – ondeó en la Torre de Abdalziz desde el 23 de noviembre de 1248 – sino sobre todo porque es el primero en el que parecen juntos los leones y castillos de cada reino.

Urna donde reposan los restos de San Fernando.

“Fijo, vos sodes el postrero fijo que yo hobe de la Reina Doña Beatriz, que fue muy sancta et muy buena mugier, et sé que vos amaba mucho. Otrosí, mas non vos puedo dar heredat ninguna…..masdovos la mi espada Lobera, que es cosa de muy grant virtud et con que me fizo Dios a mi mucho bien”

Así entregó en el lecho de muerte, el rey a su hijo menor, el Infante Don Manuel – padre del escritor Don Juan Manuel –, su preciada espada en herencia.

Me pregunto si Juan Espadas portará la espada como en los últimos años. Yo abogo porque así sea, es más necesario que nunca incluso y se puede realizar sin público y con un mínimo de representantes.

Quedamos a la espera, por eso no la describo. Quienes no la conocen y no puedan asistir pueden ver un vídeo en Youtube pero en caso contrario les animo a asistir, cuando se pueda.

Numerosas imágenes religiosas han procesionado en rogativas en tiempos de epidemias pero nunca nuestro patrón al cual nos encomendamos para el fin de la epidemia.

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