15 octubre 2026
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El piano Erard del Ateneo de Sevilla regresa restaurado

La restauración ha recuperado el mueble, el teclado y la mecánica de un instrumento adquirido en 1917.

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piano Erard

Redacción. El piano Erard de cola del Ateneo de Sevilla ha regresado a la Docta Casa tras una restauración completa. La intervención ha actuado sobre el mueble y la mecánica del instrumento. Además, ha preservado las firmas que varios intérpretes dejaron en su arpa a lo largo de los años.

El Ateneo adquirió el piano en 1917 y, desde entonces, la pieza ha formado parte de su historia musical. Según recoge el Diccionario de Ateneístas, Arthur Rubinstein figura entre los pianistas que lo tocaron. Algunos de aquellos intérpretes dejaron también su firma en el instrumento. El propio Ateneo recuerda la visita de Rubinstein en 1917 entre los episodios destacados de su actividad musical.

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Una restauración del mueble y la mecánica

Mortesa Pianos se ha encargado de recuperar los distintos elementos del Erard. Por una parte, los trabajos han atendido el mueble. Por otra, han intervenido en las piezas mecánicas que determinan la respuesta del teclado y la sonoridad del piano.



Entre las tareas más delicadas figura la confección de un nuevo teclado en hueso de vaca. Los especialistas también han reconstruido los martillos, fundamentales para el funcionamiento del instrumento. De este modo, la restauración ha buscado recuperar sus condiciones de uso sin perder de vista su valor histórico.

El equipo prestó especial atención al arpa del piano, donde permanecen las firmas. Por ello, la conservó íntegramente durante la intervención. Esos nombres forman parte de la trayectoria de la pieza y aportan un testimonio material de su vínculo con los músicos que pasaron por el Ateneo.

El piano vuelve a la Docta Casa

La Fundación Cajasol ha financiado íntegramente la restauración. El presidente del Ateneo, Emilio A. Boja Malavé, agradeció su apoyo económico y destacó el trabajo de Mortesa Pianos al conocer el resultado final.

Con el regreso del Erard, el Ateneo recupera la presencia de una pieza que adquirió hace más de un siglo. Asimismo, conserva las huellas de los intérpretes que han formado parte de su historia. El piano vuelve así a ocupar su lugar en la Docta Casa después de una intervención centrada tanto en su funcionamiento como en la protección de sus elementos más singulares.

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