13 agosto 2026
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El secreto antisísmico de la Real Fábrica de Tabacos

La antigua fábrica, actual sede de la Universidad de Sevilla, esconde bajo tierra una innovadora estructura del siglo XVIII.

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Carmen González. Miles de personas cruzan cada día las puertas de la antigua Real Fábrica de Tabacos de Sevilla, hoy sede del Rectorado y de varias facultades de la Universidad de Sevilla. Sin embargo, muy pocos saben que bajo sus enormes muros de piedra se esconde uno de los sistemas constructivos más avanzados de la ingeniería del siglo XVIII: una estructura diseñada para resistir terremotos.

Aunque Sevilla no suele asociarse a un territorio de gran actividad sísmica, la ciudad ha sufrido importantes seísmos a lo largo de su historia. Esta realidad llevó a los ingenieros que proyectaron la Real Fábrica de Tabacos a incorporar una solución revolucionaria para la época, capaz de aportar mayor estabilidad a un edificio que, por sus dimensiones, suponía todo un desafío técnico.

Una cimentación única para un edificio monumental

La construcción de la Real Fábrica de Tabacos comenzó en 1728 y se prolongó durante varias décadas. Con unas dimensiones de aproximadamente 185 metros de largo por 147 de ancho, solo el Monasterio de El Escorial superaba entonces su tamaño en España. Levantar una estructura de semejantes proporciones requería soluciones constructivas poco habituales para la época.

Uno de los elementos más sorprendentes se encuentra bajo tierra. En lugar de apoyar el edificio únicamente sobre zapatas tradicionales, los ingenieros diseñaron una compleja red de arquerías invertidas construidas con ladrillo. A diferencia de los arcos convencionales, que sobresalen hacia arriba, estos se disponen boca abajo y unen entre sí los distintos puntos de apoyo de la cimentación.

¿Cómo protege esta estructura frente a los terremotos?

El objetivo de este sistema era repartir mejor el peso del edificio y evitar que unas zonas del terreno cedieran más que otras. En caso de movimientos del subsuelo, las arquerías invertidas ayudan a distribuir los esfuerzos entre toda la cimentación, reduciendo el riesgo de grietas o deformaciones provocadas por los llamados asientos diferenciales. Además, conectan los distintos apoyos del edificio, reforzando su comportamiento frente a posibles movimientos sísmicos.

Se trata de una solución inspirada en tratados clásicos de arquitectura, pero aplicada de forma excepcional en un edificio de semejante envergadura. Su eficacia quedó demostrada con el paso del tiempo, especialmente tras el gran terremoto de Lisboa de 1755, cuyos efectos también se dejaron sentir en Sevilla mientras la fábrica aún se encontraba en construcción.

Un edificio adelantado a su época

La Real Fábrica de Tabacos fue mucho más que una fábrica. Su diseño respondía a un planteamiento casi palaciego, con amplios patios, largos corredores, un foso perimetral y una distribución pensada para optimizar el proceso de fabricación del tabaco. Pero también incorporó innovaciones técnicas que hoy siguen despertando el interés de arquitectos e ingenieros.

Investigaciones recientes realizadas durante trabajos en el subsuelo del edificio han permitido confirmar la existencia de esta compleja red de arcos invertidos, considerada una de las claves de la extraordinaria estabilidad que ha permitido que el inmueble llegue hasta nuestros días en un excelente estado de conservación.

Un patrimonio que también se esconde bajo tierra

Hoy, quienes visitan la antigua fábrica suelen fijarse en su monumental fachada barroca, sus patios o la famosa historia de las cigarreras que inspiró la ópera Carmen. Sin embargo, una parte esencial de su grandeza permanece oculta bajo los pies de quienes recorren el edificio.

Esa red de arquerías invisibles demuestra que, hace casi tres siglos, los ingenieros que levantaron la Real Fábrica de Tabacos ya pensaban en cómo proteger una construcción gigantesca frente a la fuerza de la naturaleza. Un ejemplo de ingeniería adelantada a su tiempo que convierte a este monumento sevillano no solo en una joya arquitectónica, sino también en una auténtica lección de innovación y previsión.

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