Redacción. El Señor de la Salud vuelve a centrar la emoción del Domingo de Ramos con la celebración de su tradicional Solemne Besamanos. Además, este culto recuerda una fecha muy señalada para la Hermandad: la bendición de la imagen en esta misma festividad, el 10 de abril de 1938.
La jornada se vive como uno de esos momentos que unen devoción, memoria y patrimonio. Cada año, los hermanos y devotos encuentran en este culto una ocasión especial para comenzar la Semana Santa junto a una de las imágenes más queridas del Santuario.
Para esta ocasión, Nuestro Padre Jesús de la Salud ha sido ataviado con una túnica de lana lila realizada por José Cerezal en 2011. A ello se suman varios elementos que enriquecen aún más su presencia en este día tan señalado.
Entre los estrenos figuran unos gemelos de oro, brillantes y rubíes, donados por un grupo de hermanos. Asimismo, la imagen porta sus potencias de oro, obra de Manuel Seco Velasco, realizadas en 1967. Estas piezas mantienen además un fuerte valor sentimental e histórico dentro de la Hermandad.
Completa la vestimenta un cíngulo de oro donado igualmente por un grupo de hermanos en octubre del pasado año. La pieza está compuesta por un fajín de ocho vueltas de cordón calabrote y un rosetón en forma de rombo. Su ejecución ha corrido a cargo del sevillano Sergio Guzmán.
El altar de Besamanos preparado por el equipo de Priostía destaca también por su cuidada composición. En el presbiterio del Santuario, el Señor de la Salud aparece bajo un pabellón real enmarcado en su dosel, en una disposición que realza el sentido solemne del culto.
Uno de los detalles más singulares del montaje es la presencia de un cuadro de principios del siglo XVII. La obra representa a un ángel portando el paño de la Verónica con el rostro de Jesús impreso. De este modo, el altar establece un vínculo visual y espiritual con la sexta estación del Viacrucis.
Ese guiño no es casual. La referencia conecta con la antigua Hermandad de la Santa Faz, fundada en el templo en torno a 1450. Su paso por este espacio durante siglos dejó una huella histórica profunda, hasta el punto de permanecer también en el callejero con la actual calle Verónica.
El conjunto se completa con dos candelabros del siglo XIX y un exorno floral entonado en morado. En él se combinan lirios, iris, cardos, claveles, brunias, jacintos, allium, manzanilla, romero, espigas verdes y verónicas. Todo ello crea una atmósfera de gran belleza y simbolismo.
Con este Besamanos, la Hermandad vuelve a abrir la Semana Santa desde la oración, el recuerdo y la contemplación. El Señor de la Salud preside así un culto que une historia, arte y fe en uno de los días más esperados del calendario cofrade.



