El sevillano Juan Rivera Mata se lanza al mar como uno de los tripulantes del velero que replicará la gesta de Magallanes y Elcano

Profesor de universidad en Estados Unidos y consultor internacional, se subirá al velero El Pros a su paso por parte de América Latina y Filipinas para convertirse en un "humilde grumete" y vivir una experiencia tan única como la que demostró que la Tierra es redonda.

Réplica de la Nao Victoria, la única de las cinco de la expedición que regresó a Sevilla.

Ana Rodríguez. El próximo 10 de agosto se cumplen exactamente 500 años del comienzo de una de las mayores aventuras de la historia de la humanidad. Aquellos hombres de mar que participaron en la expedición española capitaneada por Fernando de Magallanes en busca de la ruta occidental hacia las Islas Molucas -islas del archipiélago de Indonesia conocidas como Islas de las Especias- no sabían que completarían la primera vuelta al mundo navegando… bueno… y tampoco que sólo 17 de los 239 participantes en tan ingente gesta volverían a pisar su punto de partida, la ciudad de Sevilla, tres años y casi un mes después.

Honrar a aquellos intrépidos marinos y recordar este histórico hecho del que se cumple su quinto centenario es el objetivo de una iniciativa impulsada por la Asociación de Amigos de los Grandes Navegantes y los Exploradores Españoles (AGNYEE) consistente en un proyecto de navegación íntegramente a vela replicando en ruta y fechas aquella travesía que inició Magallanes y completó Juan Sebastián Elcano. Serán tres años a bordo del velero El Pros durante los cuales sus tripulantes recorrerán en total 44.000 millas náuticas.

Juan Rivera Mata es un sevillano que vive en Washington D.C.

El sevillano Juan Rivera Mata es uno de los ciudadanos que decidió presentarse voluntario para participar en esta iniciativa. En total, la Asociación ha seleccionado en torno a un centenar de personas que a lo largo de los próximos tres años se rotarán en estancias de uno o dos meses para conformar los ocho miembros no profesionales de la tripulación de El Pros.




Aunque es un gran viajero, Juan ni siquiera ha sido un amante de los deportes náuticos como él mismo reconoce: “sí he hecho mucho crucero, he hecho navegación por el Nilo, Alaska, Galápagos… pero navegar a vela, muy puntualmente”. Y es que en su día a día, este sevillano establecido desde hace años en los Estados Unidos es profesor de universidad, en concreto da clases de Negocios Internacionales y Liderazgo Global en la Universidad de Georgetown, en Washington D.C. y en la Loyola University Maryland, en Baltimore.

Rivera estudió Derecho y Empresariales en Sevilla, Icade y Oxford y un Master of Business Administration (MBA) en la Universidad de San Diego. Ha trabajado durante más de 20 años como directivo en la industria farmacéutica, viajando por todo el mundo, desde Oriente Medio, donde residió cinco años, hasta Rusia, Suiza y, finalmente, asentándose en los Estados Unidos. Actualmente, además de docente universitario es consultor internacional en temas de liderazgo y también del sector farmacéutico.




Juan es profesor de universidad y consultor internacional.

A sus 60 años, reconoce que se ha metido en este reto marítimo porque le “picaron”. “Son las vueltas que da la vida. Vivo en Washington D.C. y allí tengo un grupo de amigos residentes en la misma ciudad, tanto españoles como americanos y demás,  entre ellos algunos marinos y me empezaron a picar con el tema”, explica el sevillano.

Según tiene previsto, la aventura personal de Rivera a bordo de El Pros comenzará cuando la embarcación alcance el Pacífico, y en concreto ciertas zonas de América Latina como Perú y Ecuador. “Tengo muchos contactos por allí, alumnos míos alcaldes, uno es presidente de la Cámara de Comercio de Guayaquil, y Galápagos también las conozco bien. Puedo ayudar bastante en la labor de relaciones, contactos y demás en estas zonas. Además he pedido también Filipinas porque me atrae mucho. Es el 500 aniversario del descubrimiento del archipiélago y nos consta que la República de Filipinas quiere darle bastante relevancia al tema. Llegaremos el día que se cumplen exactamente los 500 años”, explica este profesor universitario.

Cuadrar las agendas del centenar de tripulantes temporales de este peculiar viaje no es tarea sencilla, tratando asimismo de que tengan perfiles compatibles. “Nos hicieron test psicológicos, también para ver cómo nos agrupaban, e hicimos entrenamientos en el Mediterráneo. Yo tengo claro que soy un currito total. Voy a hacer lo que me manden y eso hay que asumirlo. Cada uno tiene su rol y el mío en el barco en esta experiencia es que soy un mandado, ni llego al rango de grumete”, afirma divertido el sevillano.

Juan desea realizar la parte del viaje que pasa por ciertas zonas de Iberoamérica y Filipinas.

Pero más allá de su capacidad de navegante, para Juan se trata de vivir una “experiencia personal única. Será una experiencia vital. Da igual que te vayas a dar la vuelta al mundo, compartir barco en situaciones complejas con un grupo de personas te hace muy humilde. Y, por otra parte, al margen de lo que tú haces, se trata de reflexionar sobre lo que te dicen, lo que pasó, cómo cambió el mundo y lo que supuso esa aventura. Lo que hicieron hace 500 años es impensable a día de hoy. Sería como lanzarte a Marte sin saber dónde está ni si vas a poder volver de allí. Fue, sin duda, una expedición única”. Y es que con aquella hazaña se demostró que la tierra era redonda y puede considerarse el punto de partida de la actual globalización.

Por otro lado, la tripulación de El Pros no se encontrará con los problemas que tuvieron los intrépidos marinos de hace 500 años, como la aparición de indígenas, la muerte del capitán Magallanes o los intentos de sabotaje de la corona portuguesa.

Para Juan, es un orgullo como sevillano revivir una parte de aquel viaje que arrancó en su Sevilla natal hace cinco siglos y que convirtió a su ciudad, entre otros acontecimientos de la época, en el centro del mundo “para bien y para mal. El mundo entre 1492, con el descubrimiento de América, y 1522, con la vuelta de Elcano, cambió mucho más que en estos últimos 20 años“, admite.

Mientras espera el momento de embarcar, Rivera continúa con su actividad profesional, aunque nervioso por saber que dentro de no mucho se meterá en los zapatos de un humilde ‘grumete’ para revivir una parte de la historia.



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