El sevillano Luis Javier Gómez trabaja en Polonia como ingeniero experto en aguas

El ingeniero vive desde julio de 2017 en Lodz, al centro de Polonia, país en el que se casará el próximo verano con su pareja polaca.

Luis Javier se mudó a Lodz en julio de 2017.

Victoria G. Mora.Cuando acabó sus estudios en Ingeniería Química Industrial en la Universidad de Sevilla, Luis Javier tenía claro que quería probar la experiencia de vivir en otro país. Entonces partió a Holanda para realizar unas prácticas y cursar un máster en tecnología del agua en la Wetsus Academy, situada en la ciudad holandesa de Wageningen.

Desde entonces, este joven sevillano no ha tenido miedo a hacer sus maletas para buscar nuevas oportunidades. La primera de ellas le surgió en Lodz (Polonia), en Aquafilter, una empresa dedicada a la fabricación de sistemas de filtración y purificación. Allí trabaja como especialista en aguas en el departamento de ventas desde julio de 2o17.

“Es una ciudad muy industrial”, comenta Luis Javier sobre Lodz, su actual lugar de residencia al centro del país. Polonia no solo le ha ofrecido una oportunidad laboral, sino que ha sido el lugar en el que este sevillano ha encontrado el amor, una chica polaca con la que se casa este verano.




Estudió  Ingeniería Técnica Industrial en la Universidad de Sevilla.

-¿Cómo surge la oportunidad de mudarte a Polonia? ¿Fue difícil tomar la decisión?
-A mediados de mayo de 2017, a los pocos meses de acabar el máster de tecnología del agua en Holanda, tuve varias ofertas de trabajo encima de la mesa que me resultaban tentadoras. La primera suponía vivir al sur de los Países Bajos, en Limburgo; y otra era en una ciudad en pleno centro de Polonia. Dado que había estado viviendo algo mas de tres años en el norte de Holanda (Leeuwarden), pensé que no perdía nada por intentar conocer un nuevo país y que sería otro gran reto personal. En el fondo pensé que siempre podría volver, pues en los Países Bajos hay muchísimas más empresas de mi sector y sigo en contacto con compañeros y con la universidad en la que estudié allí.

Cursó un máster en tecnología del agua en Países Bajos.

-¿Llegaste a Polonia con alguna idea preconcebida de cómo sería vivir allí (sobre la cultura, las tradiciones, la gente…)? ¿Te ha sorprendido luego la realidad?
-Yo ya había estado estudiando y trabajando con polacos durante mi estancia en Holanda y en general tenía muy buena impresión de ellos. No obstante, la única idea preconcebida que tenía de Polonia (concretamente de las mujeres) venía de un tío mío. Cuando tenía unos 12 ó 13 años recuerdo que me comentó que las mujeres polacas son muy guapas y cariñosas y me definió la sociedad polaca como muy parecida a la nuestra: católica, con fuertes valores familiares. Yo me quedé con la copla y pasaron los años. Todo este tiempo apenas le presté atención, aunque en el fondo quizás también fuera el empuje para decidir irme a Polonia. Ahora disfruto mucho recordando la anécdota porque, no se si todas las polacas serán así (realmente muchas lo parecen), pero desde luego la que yo conocí y de la cual me enamoré supera con creces cualquier idea que pudiera haber tenido con anterioridad de la mujer polaca. Lo mismo puedo decir de su familia, especialmente de mis futuros suegros, que tienen un corazón que no les cabe en el pecho.




El sevillano se casa este verano con su novia, a quien ha conocido en Polonia.

-¿Qué concepción tienen allí de los españoles?
-En general muy buena. Somos muy queridos. Un ejemplo, el presentador de la lotería (español) es un estandarte aquí.

-¿Cómo es un día tuyo en Polonia?
-De lunes a jueves al acabar el trabajo en la fábrica vuelvo a casa. Allí estudio, leo, escucho música y hablo con mis familiares y amigos. Algún día entre semana salgo al centro a tomar algo con mis amigos de aquí y el viernes, tras el trabajo, voy a Varsovia, donde me quedo hasta el domingo para estar con mi novia.

Luis Javier trabaja en la empresa dedicada a la purificación de aguas Aquafilter.

-¿Qué te aporta profesionalmente Polonia, en concreto Lodz, que no podrías encontrar aquí?
-Quizás sea una pregunta algo compleja. Principalmente, me aporta la cada vez mayor oferta de trabajos de media y alta cualificación y la remuneración con respecto al nivel de vida (sobre todo en las grandes ciudades como Varsovia, Cracovia o Gdansk). Estoy aprendiendo muchísimo de ventas y marketing, que es donde quiero enfocarme profesionalmente dentro del sector de la tecnología del agua, dado que antes estaba enfocado solo en la parte técnica y en la investigación. En España no hay ofertas atractivas, y es por eso que quizás los emigrantes de los últimos años tenemos un perfil algo diferente al que tuvieron nuestros abuelos durante los años 50 y 60, en lo referente a la formación recibida y el conocimiento de idiomas.

-¿Cuáles son tus funciones en la empresa Aquafilter?
-En el departamento de ventas, cada día estoy en contacto con los clientes, gestiono los pedidos, doy soporte técnico y ofrezco soluciones a problemas muy concretos de calidad del agua en distintas partes del mundo (España, Italia, Kenia, Perú, Camboya, Grecia, Nepal, etc). También colaboro con varios departamentos, sobre todo con marketing y calidad. Por último, abordo nuevos mercados potenciales a nivel global.

A Luis Javier le gustaría mudarse a la capital, Varsovia.

-¿Te has marcado algún objetivo durante tu estancia en Polonia?
-Lo más importante para mí ahora es formar una familia, dado que me caso en verano. Luego tengo presente aprender polaco hasta obtener un nivel alto y obtener muchísima más experiencia como especialista de aguas e ingeniero de ventas.

-¿Qué te está aportando la experiencia de vivir fuera de tu país natal en lo profesional? ¿Y en lo personal?
-Al estar en contacto con gente de todo el mundo, tengo la oportunidad de conocer personas muy interesantes y aprender de ellos. Con respecto a lo personal, aprender a desenvolverte en situaciones en las que la barrera idiomática es enorme y reforzar la idea que tenía: con buenas formas y buen hacer se llega a cualquier lado.

Una de las actuales metas de Luis Javier es formar una familia.

-¿Recomendarías a los lectores probar a vivir fuera de su país natal?
-Definitivamente. Dada la situación en el sur con el desempleo, sobre todo para la gente joven, recomendaría que se fueran al este de Europa. Siempre se puede volver. Uno aprende a apreciar realmente lo que deja atrás. La morriña a veces pega fuerte, pero hoy en día con los vuelos baratos en cuatro horas te plantas en Sevilla.

-¿Qué es lo que más extrañas de Sevilla?
-La familia, los amigos y la comida. También extraño mucho la ciudad y esas tardes de primavera en bares con amigos.

El sevillano tiene pendiente mejorar su nivel de polaco.

-Si pudieras llevarte una sola cosa de Sevilla a Lodz, ¿qué sería? Y al revés, ¿qué te traerías de allí para acá?
-Me traería los bares. Y me llevaría a los polacos. Gente por lo general trabajadora, honrada, buena y con un gran sentido del humor.

-¿Dónde te ves viviendo en los próximos años? ¿Te gustaría volver a Sevilla?
-Pues me veo en la capital. Mi futura mujer es de allí y se vive bastante mejor que en Lodz. Me gustaría volver con el paso de los años a Sevilla, pero aún no lo tengo decidido.

El próximo destino de Luis Javier será Varsovia.

-Por último, un mensaje a tu familia y amigos que te leen desde Sevilla…
-Para mi familia un abrazo enorme para todos. Y especialmente mucho cariño y muchos besos para mis abuelos Rafael y Concha, mis padres Elena y Juan Luis y mi hermana Elenita. Estoy deseando veros. Para mis amigos (ya sean los que están en Sevilla o desperdigados como yo por medio mundo) un abrazo y un deseo enorme de volver a veros y vivir buenos momentos. Os extraño mucho a todos.



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