En torno a 400 consultas por enfermedad pulmonar obstructiva crónica al año atienden en el Macarena

El área del Servicio de Neumología destinada a esta enfermedad dispone de una Unidad de Deshabituación Tabáquica que ofrece programas de rehabilitación y educación respiratoria.

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Redacción. La enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) es una enfermedad crónica y progresiva que se estima que afecta a más de 250 millones de personas, siendo la tercera causa de muerte en el mundo, pero a pesar de esto continúa estando infradiagnosticada.

Para los neumólogos el principal factor de riesgo es, sin duda, la exposición al humo del tabaco, aunque también a otro tipo de irritantes como gases y productos químicos, exposición ocupacional a polvos, humo de leña… Estos irritantes condicionan un daño en los bronquiolos que se vuelven más estrechos y acumulan secreciones. También puede haber destrucción pulmonar.

Aunque la EPOC no tiene cura, el principal tratamiento es dejar de fumar, además de la toma de fármacos inhalados o broncodilatadores, siendo fundamental la prevención de las exacerbaciones y fomentar el ejercicio físico, medidas que ayudarán a frenar la progresión de la enfermedad.

EPOC

En el área especializada en EPOC perteneciente al Servicio de Neumología del Hospital Universitario Virgen Macarena se atienden en torno a 4.000 consultas al año por esta enfermedad, y se ofertan programas de deshabituación tabáquica en los que se incluyen más de 800 nuevos pacientes cada año con tasas de éxito cercanas al 50%.

En este sentido además se ofertan programas de rehabilitación respiratoria y se llevan a cabo durante todo el año charlas educacionales dirigidas especialmente a este tipo de pacientes y a sus cuidadores que participan directamente en la formación.

Los principales síntomas de esta patología son la falta de aire o disnea, la tos y la expectoración que aparecen de manera progresiva, por lo que los pacientes acaban consultando cuando la enfermedad está muy avanzada. Es frecuente que existan episodios de agudización o exacerbaciones que, en ocasiones, condicionan ingresos hospitalarios y que hacen que la enfermedad progrese.

El diagnóstico se lleva a cabo fundamentalmente a través de la realización de una espirometría, una prueba que mide la capacidad respiratoria, en pacientes con historia clínica compatible.

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