Francis Verdugo: “No habrá otra obra que sentimentalmente supere al paso para el Nazareno del Cerro”

El diseñador y tallista del paso para el Señor de la Humildad, que se expone hasta hoy en el Casino de la Exposición y se bendecirá el 7 de abril, asegura que es una obra pensada, sobre todo, para su barrio.

Francis Verdugo, ante el paso que ha creado para el Señor de la Humildad del Cerro. / Foto: A.G.

C.P.G. De su diseño, la Hermandad del Cerro tuvo en cuenta que tuviera “una misma conexión estética que creara una armonía conceptual” con los otros dos pasos de la cofradía. Francis Verdugo (Sevilla, 1973), vecino del barrio durante su infancia y adolescencia,  hermano de la corporación, de la que llegó a ser miembro de junta, ha diseñado y tallado el paso con el que el Señor de la Humildad se estrena este Martes Santo como imagen de la Semana Santa de Sevilla. Lleva 23 años dedicado al oficio de talla ornamental, de los que dos han estado dedicados a este paso, que se puede ver hasta hoy en el Casino de la Exposición, y del que asegura sin titubear: “No habrá otra obra que sentimentalmente supere a esta”, aunque puntualiza: “No he hecho un paso solo para Sevilla sino para mi casa: El Cerro”.

-¿Cómo describirías este paso?
-Un paso de líneas clásicas, de estilo barroco, con aportaciones que no están muy vistas en pasos procesionales y, mucho menos, en Sevilla. Yo, al menos, no las he visto.

-Un paso cargado de simbolismo, con multitud de detalles…
-Sí, la lectura iconográfica está referida a la advocación del Nazareno, que es la Humildad. Desde el llamador a las cartelas, los ángeles de las esquinas, que llevan el yugo, la corona de espinas, la cruz… todo, como digo, referido a la humildad.




Francis Verdugo contempla el paso que ha creado para el Señor de la Humildad del Cerro. / Foto: A.G.

-En el paso predomina la caoba, pero también hay orfebrería, candelabros de guardabrisa y faroles…
-Es muy completo, sí. Salvo el de la Candelaria, todos los nazarenos van con faroles, y pensé: “A ver si puedo incorporar los dos elementos” y, la verdad, es que han encajado perfectamente.

-El paso tiene una estructura piramidal y está pensado para quien va a presidirlo.
-Exacto. Es muy personalísimo. Como profesional del arte sacro, la devoción es la base de todo. Y eso está en la imagen que va arriba. Por tanto, el tallista debe trabajar merced a la imagen devocional. Por ello, he dirigido el proyecto en consonancia con esa idea, que es una pirámide y, de ese modo, todo va señalando al Señor.




-¿Qué va a llamar la atención al cofrade?
-Va a llamar la atención en su conjunto, después tiene elementos particulares, como los atributos del centro del canasto, con candelabros que aportan tres puntos de luz cada uno. Esto es un recurso que no está visto en las andas procesionales. La sinuosidad del saliente de las esquinas de los respiradores, donde parte el efecto pirámide; las maniguetas… no te puedes quedar con algo concreto. Lo primero es ver el conjunto. Es un canasto que se retranquea mucho en el frontal y la trasera, para dejar sitio a las esquinas, que son contrafuertes y a la vez pedestales que soportan un farol y un ángel.

Llamador del paso para el Señor de la Humildad del Cerro. / Foto: A.G.

-Siendo hermano de la corporación, ¿qué le supuso el encargo?
-Una responsabilidad tremenda y, al mismo tiempo, mucha motivación e ilusión. Fueron muchos sentimientos encontrados. Es una obra importante porque es para Sevilla, pero muchísimo más importante, podría decir, y ahí toca lo sentimental, porque es para mi casa, una hermandad donde tengo raíces muy profundas. Desde el principio siempre ha tenido presentes mi barrio, mi gente, mi hermandad, mis hermanos, porque he vivido la hermandad de primera mano, he estado ocho años como miembro de junta, con Francisco Carrera de hermano mayor, y esto te deja muchas vivencias e inconscientemente me sale lo que es pensar en mi gente. Después, lógicamente, es indudable que es una obra para Sevilla. O sea: dos veces buenos.

-¿Qué le han trasladado sus hermanos y los cofrades en general?
-Todos están maravillados. No he tenido noticias negativas. Al contrario, he recibido muchas felicitaciones. Todo el mundo se ha mostrado orgulloso de la obra, que eso se lo que a mí me enorgullece. Ver la satisfacción de los hermanos para mí es la mayor motivación.

-¿Se imagina ya el Martes Santo con la talla del Señor sobre el canasto?
-Bueno… me cuesta. Porque el Nazareno es una obra de arte del profesor Miñarro, es grandiosa y me da temor. Se han hecho pruebas con una maqueta y ya imponía, con lo que el 7 de abril, día en el que se bendecirá el paso con la imagen del Señor de la Humidad sobre él, será otro momento grandioso en mi vida.

Francis Verdugo señala uno de los detalles del paso que ha creado para el Señor de la Humildad del Cerro. / Foto: A.G.

-Por la configuración del paso, ¿dónde recomendaría verlo?
-El paso necesita una luz determinada para ver el tono de los barnices. La luz amarilla de las farolas que le dé directamente le proporciona unos matices preciosos, pero si no es así y entra en un punto de oscuridad, perderíamos los detalles del paso. La luz buena es la diurna, sin que le dé el sol directamente. Es decir, la claridad de un día soleado.

-¿Dónde verá el paso?
-La Hermandad tuvo a bien ofrecerme la antepresidencia, pero no me encuentro capacitado mentalmente para aguantar una estación de penitencia tan larga. Respeto totalmente a los nazarenos y, en especial, a los que tienen que soportar muchas horas con la túnica, como es el caso del Cerro. Yo, insisto, no estoy capacitado mentalmente para vestirme de nazareno. Así que estaré en la salida y, después, lo veré de manera anónima en distintos puntos del recorrido y disfrutaré del Nazareno y de toda mi hermandad.

 



Deje un comentario

Su dirección de correo no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.