Carmen González. Frío Fino ya forma parte del panorama gastronómico de Sevilla. El nuevo proyecto de Manu Jara aterriza en el corazón de Triana con una propuesta que busca reinventar el concepto tradicional de heladería. El establecimiento, situado en la emblemática calle Pureza, traslada al mundo del frío la filosofía artesanal que ha convertido al pastelero en uno de los grandes referentes de la repostería sevillana.
La apertura supone un nuevo paso en la trayectoria profesional de Manu Jara. Durante años, sus elaboraciones han destacado por la calidad de las materias primas, la creatividad y el cuidado por los detalles. Ahora, esos mismos valores se transforman en una colección de helados concebidos como una extensión natural de su obrador.
La propuesta de Frío Fino va más allá de los sabores clásicos. El proyecto nace con la intención de trasladar al helado técnicas y recetas propias de la alta pastelería. Cada elaboración busca mantener la identidad que ha caracterizado a la marca desde sus inicios.
Frutas seleccionadas, chocolates de calidad, frutos secos y otros ingredientes habituales de la repostería artesanal forman la base de una carta diseñada para sorprender. El resultado es una experiencia que combina frescura, sabor y creatividad en cada cucharada.
La elección de Triana tampoco es casual. El barrio mantiene una estrecha relación con la historia profesional de Manu Jara. De hecho, fue aquí donde comenzó una aventura empresarial que con el tiempo se ha convertido en una de las más reconocidas del sector gastronómico sevillano.
La calle Pureza ofrece además un entorno privilegiado. Su constante movimiento de vecinos y visitantes la convierte en uno de los espacios más atractivos para una propuesta gastronómica de estas características. La combinación entre tradición y modernidad encaja perfectamente con la filosofía de la nueva heladería.
Durante los últimos años, la marca ha consolidado una sólida reputación gracias a productos como tartas, milhojas, cruasanes y elaboraciones de temporada. Esa evolución natural ha llevado ahora al obrador a explorar nuevos formatos sin perder su esencia.
La llegada de Frío Fino refuerza además la creciente oferta de heladerías artesanales en Sevilla. En una ciudad marcada por las altas temperaturas durante buena parte del año, los helados se han convertido en un producto cada vez más demandado tanto por residentes como por turistas.
Todo indica que este nuevo espacio aspira a convertirse en uno de los puntos gastronómicos de referencia del verano sevillano. La combinación de tradición pastelera, innovación y elaboración artesanal sitúa a Frío Fino como una de las aperturas más interesantes de la temporada en Triana.




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