Hay una Sevilla que empieza a vivir con menos plásticos, ¿te apuntas?

Con motivo de la prohibición de la Unión Europea de los utensilios de plástico de un solo uso, proliferan alternativas de consumo por toda la ciudad.

Sonia Sánchez Navarro, ambientóloga experta en gestión de residuos que está detrás de El Jarrillo Lata.
Sonia Sánchez Navarro, ambientóloga experta en gestión de residuos que está detrás de El Jarrillo Lata. / Foto: M. M.

M. M. Vasos, cubiertos, platos, pajitas, bastoncillos de los oídos, palos de globos, palitos para remover líquidos… todos estos utensilios producidos en plástico y diseñados para un solo uso, así como los envases de bebidas y alimentos de plástico (poliestireno) para comida rápida o fruta no reutilizables, y los productos hechos de plástico oxodegradable o fácilmente fragmentable, serán eliminados a partir de 2020, con motivo del acuerdo alcanzado en el Parlamento Europeo el pasado 19 de diciembre, por el que todos ellos pasarán a estar prohibidos en un futuro cercano por la Unión Europea.

Con 2019 comienza una nueva etapa hacia el principio del fin de los plásticos de un solo uso, ya que esta prohibición afectará a su uso, y también a su comercialización, importación y exportación. Con estas medidas se pretende eliminar de las playas europeas la basura, compuesta en su mayoría por residuos de plástico.

Esta nueva regulación incide también en la necesidad de aumentar los porcentajes de reciclado de plástico y necesita de un cambio de los hábitos de los consumidores. En esta línea la comunidad Zero Waste (residuo cero), que cuenta con seguidores por todo el planeta, comparte sus propósitos para 2019, guiados por la idea principal de consumir menos: “Comprar a granel, rechazar desechables, hacer comida casera, llevar mi propia bolsa, usar mi propia botella de agua, probar cosmética sólida, hacer refill, adquirir productos retornables, hacer compost, hacer intercambios, comprar de segunda mano y atraer a más gente”.




Por lo que no es casual que durante 2018 la apertura de tiendas de compra a granel se ha disparado en Sevilla, y junto a ellas, se encuentra El Jarrillo Lata (Calle Feria, 140), la primera tienda en la ciudad especializada en productos de usar y reusar, sin plástico, sin envoltorios, de producción ética y sostenible.

Sin pretender demonizar el plástico, tan sólo el mal uso que se hace de él a través de los productos para un solo uso, que posteriormente acaban convirtiendo nuestros océanos en mares de plástico, y para conocer de cerca alternativas de consumo para comprar sin plásticos, visitamos El Jarrillo Lata, y charlamos con Sonia Sánchez Navarro, ambientóloga experta en gestión de residuos que está detrás de esta idea de negocio:

Jabones sólidos, en El Jarrillo Lata. / Foto: M. M.
Jabones sólidos, en El Jarrillo Lata. / Foto: M. M.

– ¿Qué productos vendéis en El Jarrillo Lata?
–  Productos elaborados de una manera sostenible, que respetan los derechos de los trabajadores, que estén hechos con materiales ecológicos o al menos naturales; también de marcas que donan una parte de su beneficio a determinadas asociaciones; y cada vez más se están incorporando muchos productos de artesanía local.

Son productos que permiten reemplazar los que utilizábamos de un solo o cuyo uso conlleva producir muchos desechos de plástico. Por ejemplo, tenemos termos para sustituir a los vasos de plástico de café; botellas de agua de acero inoxidable para evitar las botellas de plástico; detergente a granel que los clientes pueden comprar rellenando sus propios tarros de cristal, jabones sólidos que no necesitan envases; estropajos, esponjas, cepillos, peines, maquinillas de afeitar, cubiertos de madera, todo sin plástico y para usar y reusar…

– ¿Es más barato consumir sin plásticos? ¿Cómo de significativa es esa inversión inicial?
– La inversión inicial es la misma que hay que hacer en su momento al comprar los productos con plástico. La idea es que cuando se te acaba o estropea el producto que tenías con plástico, pues lo puedes sustituir por uno que no lleve plástico.

No se trata tirar de repente todo lo que tengamos con plástico y que tengamos que reemplazar todo de momento: no es que un día tiremos todas las fiambreras de plástico y las sustituyamos por otras de cristal o aluminio. Esto no tendría sentido y se sale totalmente de la línea de reducir el consumo y comprar de forma sostenible y razonando lo que se necesita.

También es cierto que algunos de los productos que yo vendo se pueden hacer en casa, como las abuelas que hacían bolsas con sábanas viejas… con un poco de imaginación podemos reutilizar muchas cosas que tenemos en casa. Se persigue también reducir los desperdicios, acabar no considerando basura todo, dándole utilidad. Otro ejemplo es la lufa, de la que se extraen las esponjas vegetales: pueden plantarse, crecen súper rápido y no tiene mucho trabajo, son las esponjas que se han utilizado siempre. Son productos que pueden adquirirse por muy poco. Y algo fundamental en los productos que se encuentran en mi tienda es la obligación de que sean productos que se han fabricado de forma responsable, esto también da calidad al utensilio y tranquilidad al consumidor.

En la imagen, cepillos y esponjas naturales. / Foto: M. M.
Cepillos y esponjas y peines sin plástico. / Foto: M. M.

– Es un proceso que conviene hacer con cabeza, ¿es fácil caer en contradicciones?
– No hay que olvidar que ante todo se trata de una corriente reduccionista, que nos permite ver que no necesitamos tantas cosas. Por ejemplo, no necesitamos dieciocho productos de limpieza diferentes, que utilizamos cada uno para una cosas aunque después todos están compuestos por lo mismo, mientras que quizás con dos ya tenemos suficiente para todo.

¿Un reto lleva a otro reto?
– Hay gente más escéptica que otra, también a veces estamos más dispuestos a hacer cambios en unos aspectos antes que en otros. Se puede ir investigando qué se adapta mejor a nuestro día a día, tampoco conviene ser muy radical, pero sí poner tu grano de arena, poco a poco y con eso se consigue ya cambiar muchísimo, no solo en uno mismo sino que también se van cambiando conciencias. Es un movimiento que se va contagiando, se va probando: un día ves que alguien compra con su bolsa de tela en vez de plástico, y decides dar el paso y probar, y así con todo lo demás.

– ¿Es un poco ir hacia atrás para llegar más lejos?
– Exactamente, por ejemplo, de ahí viene el nombre de nuestra tienda: un jarrillo de lata es algo de toda la vida, muy útil, se usaba para un millón de cosas diferentes y con el paso del tiempo sigue estando ahí. Cuando las cosas funcionan bien, ¿por qué cambiarlas?

En la imagen, enjuague bucal y pasta de dientes en tabletas. / Foto: M. M.
En la imagen, enjuague bucal y pasta de dientes en tabletas. / Foto: M. M.

– ¿Qué productos sostenibles siguen generando aún rechazo?
– Los pañales de tela cuestan aún más, porque se les ve muchos problemas que en realidad no tienen. Los productos relacionados con la higiene dan más reparo, hay que estar más concienciado, pero tiene muchas ventajas.

– ¿Te ha sorprendido la aceptación de los sevillanos?
– Me ha sorprendido muy gratamente. En Sevilla se necesitaba algo así, los clientes me lo dicen. Son muy cercanos además, me escriben mucho, me comentan en redes sociales, y también me lo dicen directamente en la tienda. Nos ayuda mucho la opinión de nuestros clientes para saber qué productos funcionan mejor que otros. Mi idea es favorecer el intercambio, facilitando un sitio de encuentro, de reunión. Y lo estamos consiguiendo, la gente viene y propone cosas. Es una cercanía muy positiva que va generando comunidad y creando conciencia, y entre todos hacemos posible el cambio en el día a día.

 

 



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