Historias de Correos en Sevilla y el porqué de los ‘taxis’

La comunicación postal histórica de Sevilla tiene curiosos detalles y distintos personajes y familias que ostentaron la condición de Correo Mayor. La denominación de los taxis tiene relación con este título hereditario.

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Sello de 1986 emitido con motivo del Día del Sello (7 de enero) y que representa una miniatura de las “Cantigas de Santa María”, obra de Alfonso X. En la escena se ve al rey entregando la correspondencia a un mensajero.

Virginia López. Puede considerarse Correos la empresa pública en uso más antigua de España, habiendo cumplido 304 años de historia. El Rey Felipe V la fundó mediante Real Decreto del 13 de julio de 1716. Hay una curiosa relación entre Correos en Sevilla y el porqué de los ‘taxis’ como denominación.

En el se establecía que  “Desde primero de agosto próximo de este año se administren de quenta de mi Real Hacienda todas las estafetas y correos de dentro y fuera de mis dominios y carreras de postas puestas y que se pusieren en ellos.”

San Jerónimo dictando a los monjes. Fresco en la Sala Capitular del Monasterio de San Isidoro del Campo, fechada hacia 1492. En cada ángulo de la parte superior se ve al mensajero entregar el correo y marcharse con una carta.

Eso no significa que no hubiera anteriormente un servicio de mensajería y correspondencia. Al revés, éste existe desde las primeras civilizaciones de la Historia. Pero en España, al igual que en el resto de Europa, era un servicio arrendado a particulares que se beneficiaban de dichas rentas.

El conocimiento que tenemos del mismo se incrementa con la Edad Moderna y de la Edad Media nos llegan breves retazos. En lo concerniente a Sevilla podemos señalar tres datos muy interesantes:

– El correo aparece representado en las “Cantigas de Santa María”, mandadas a escribir por el Rey Alfonso X (1221-1284), Su scriptorium estuvo situado en el Palacio Gótico del Alcázar de Sevilla.

San Jerónimo dictando a los monjes. Fresco en elClaustro de los Evangelistas del Monasterio de San Isidoro del Campo, fechado hacia 1431-1436. El santo, rodeado de monjes copistas, entrega una carta al mensajero.

– El historiador Pedro José Respaldiza considera que hay actividades de correos en las pinturas murales del Monasterio de San Isidoro del Campo. Están situadas en el Claustro de los Evangelistas y en la Sala Capitular. Siguiendo las dataciones que le dio José Gestoso, la primera pintura mural es de 1431 y la segunda es de 1490.

Son muy similares pues representan la misma escena y estilísticamente no hay grandes variantes. Cabe señalar que son escenas de Jerónimos, pues esa orden ocupa ya el cenobio tras el desalojo de los cistercienses, primitivos inquilinos del mismo.

En el Convento de Madre de Dios de la Piedad, de dominicas, fundado en 1472, se conserva la Capilla funeraria de Rodrigo de Xeres, que fue Correo Mayor en Sevilla en 1566./ Foto: Salazar – Bajuelo.

En ambas representaciones pictóricas aparece San Jerónimo dictando a los monjes. En el fresco más antiguo se ve un mensajero que entrega al propio santo una carta. Lleva una especie de lanza que le puede servir para caminar y defenderse y la tira que le atraviesa el pecho debe ser del zurrón donde van las cartas.

En el otro fresco podemos ver 2 personajes de distinta fisonomía pero idéntica vestimenta de ligera variación cromática. Representan al cartero, que llega por la izquierda con la cabeza descubierta y el gorro en la mano. Este entrega la misiva a un monje jerónimo y se marcha por la derecha con otro documento, la cabeza cubierta y un cayado. Uno lleva zurrón y otro una calabaza que hace de saca de la correspondencia.

– La figura del Correo Mayor en época de los Reyes Católicos era un título hereditario pero en Sevilla hubo otros puestos similares con una superposición que embrollaba el panorama.

Lápida sepulcral del Correo Mayor Rodrigo de Xerez. Curiosamente, está fuera de la capilla que costeó. El texto dice: “Esta capilla y entierro es de Don Rodrigo de Xeres Jurado y Correo Mayor de Sevilla y de sus herederos y sucesores y de quien él y ellos quisieren.” / Foto: Salazar- Bajuelo.

El origen del Correo Mayor se remonta al título de Trotero Mayor que crearon los Reyes Católicos al nombrar a Juan de Santa Coloma en 1477. Cuando el Rey Felipe I “El Hermoso” nombra a Francisco Tassis en 1505 para ese cargo, está abriendo las puertas a una poderosa familia.
¿A qué el nombre os recuerda a los taxis? Pues sí, de ahí proviene.

Los Tassis mantenían en Italia desde el siglo XIII una eficaz organización postal y desde el siglo XVI la familia se ramifica manejando el correo de toda Europa prácticamente. En Alemania serán una de las familias más poderosas cambiando el apellido “Della Torre e Tasso” por su equivalente alemán “Thurn and Taxis”. De esta manera son más conocidos pues han pervivido en la actualidad como una de las grandes fortunas germanas.

Puede que os suene la excéntrica Gloria Thurn and Taxis o que sepáis que la hermana de Sissi, que no pudo casarse con el emperador, lo hizo con uno de esa familia.
Carlos V ratificó el nombramiento a Francisco Tassis para que estableciera una red de postas por el imperio y a su muerte permitió que el cargo lo heredaran los sobrinos.

Primitiva sede de Correos en el antiguo Convento de San Acacio.

El Correo Mayor en Sevilla fue un cargo hereditario y el primero en ostentarlo fue Pedro Vázquez de Saavedra en 1474. A partir de 1503 nos encontramos con hasta cuatro cargos encargados del correo, en una estructura superpuesta como hemos comentado.

Por un lado están los Tassis que ostentan el cargo a nivel nacional, por otro los Galíndez de Carvajal que desde 1522 ocupan el Correo Mayor de Indias, se suman los Saavedra que reclaman su monopolio local y hubo ocasiones en que el Correo Mayor de la Casa de la Contratación era detentado por otra familia.

La sede central de Correos de Sevilla (1930) es un ejemplo de Art Decó.

Se conserva la Capilla Funeraria de Rodrigo de Xerez, que fue Correo Mayor en 1566, en el Convento Madre de Dios y su residencia, que había sido la Casa de los Levíes, se derribó. No confundir con el ayamontino Rodrigo de Jerez, que navegó con Colón en su primer viaje y está considerado el primer europeo que fumó tabaco.

Dada la proliferación de cargos y de los cuantiosos intereses que estaban en juego, se sucedieron numerosos pleitos hasta que se fueron unificando los cargos en el de Correo Mayor y finalmente en 1633 los Tassis se hacen con el control del mismo, siendo ya los únicos que operan Sevilla.

El centralismo borbónico afectó especialmente a Andalucía, por ser el nexo entre España y las colonias. Y ya no afecta solo a Sevilla pues cabe recordar que dejará de ser Puerto de Indias en detrimento de Cádiz cuando allí se traslade la Casa de la Contratación en el año 1717.

En 2012 la Sociedad Filatélica Sevillana realizó una interesantísima exposición sobre sellos relacionados con Sevilla.

Más que el control del correo o la correspondencia, por si alguien lo piensa, el que la Corona se hiciera con el servicio es una cuestión económica. El obtener rentas para la Guerra de Sucesión, fue uno de los principales motivos.

1857 fue un año clave para la historia postal de nuestra ciudad. El 10 de agosto comenzaron a funcionar los buzones, fabricados en madera y que en número de doce se instalaron en estancos de la ciudad.

Puede parecer increíble que hasta entonces los sevillanos tuvieran que desplazarse hasta la oficina de correos expresamente. A partir de entonces se reguló el servicio de recogida en tres turnos. El primero a las de 9 de la mañana, y los siguientes a las 4 de la tarde y a las 11 de la noche.

Y el 3 de noviembre los carteros estrenaron sus carteras de piel que eran amplias y muy vistosas. Así ya no llevaban las cartas en finas bolsas de tela o incluso en la mano, como a veces se acostumbraba.

El 5 de marzo de 1850 se había inaugurado la Oficina de Correos en el antiguo Convento agustino de San Acacio. Estaba situado en la calle Sierpes y que hoy subsiste como sede del Real Círculo de Labradores.

Como curiosidad entre 1697 y 1703 allí residió la Hermandad del Traspaso que es como se conocía por entonces a la Hermandad del Gran Poder por tener más peso la advocación mariana.

Esa sede fue sustituida por la oficina que se construyó ex profeso para la Exposición Iberoamericana de 1929. Un edificio situado al final de la Avenida de la Constitución y construido por los madrileños Joaquín Otamendi y Luis Lozano.

Por suerte lo mantenemos porque es el único ejemplo de Art Decó que tenemos en Sevilla. Un edificio fascinante de líneas mixtas en zig-zags y llamativas molduras volumétricas. En cambio resalta por su horizontalidad y sencillez por el enclave donde se encuentra. Por eso carece de torre como las oficinas centrales de Madrid y Barcelona.

Y las pilastras de su pretil son un guiño a las de la Catedral y el Archivo de Indias. Una construcción, en definitiva, de carácter internacional que se aleja por completo del Regionalismo sevillano.

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