José Manuel León, el estepeño más aventurero: “La montaña me apasiona, todo mi tiempo libre lo dedico a ella”

El deportista conquistó el pasado mes de septiembre el Manaslu, de 8.167 metros, en el Himalaya nepalí, al que llegó con la bandera de su pueblo entre las manos. Ahora este le rinde homenaje por su hazaña.

“Lo más importante es tener ilusión y constancia”, asegura el montañista.

Rosa Brito. Originario de Estepa, José Manuel León Muñoz (1968), lleva la aventura en su sangre. Entusiasta y trabajador, este estepeño lleva casi 30 años conociendo nuevos lugares, nuevas culturas y consiguiendo todas sus metas.

Hace unos meses, el pasado 19 de septiembre,Muñoz conquistó el Manaslu, de 8.167 metros, en el Himalaya nepalí, y ya tiene un nuevo destino en mente: el Monte Kenia, la segunda montaña más alta de África.

Su pueblo le rindió homenaje en la noche del pasado miércoles 12 de diciembre con un acto celebrado en la casa de la cultura Miguel de Cervantes. El deportista  ofreció una conferencia en la que contó su experiencia, su preparación previa y la satisfacción que supone una vez conseguido. José Manuel consiguió agotar las entradas para el acto. Hablamos con el estepeño.




– ¿Por qué eligió el Manaslu?
– El Manaslu se eligió principalmente por tres motivos. El primero, porque su nivel técnico se adaptaba al que habíamos alcanzado durante un año. Este era uno de los ochomiles que más se ajustaba a nuestro nivel. El segundo motivo fue por la propia fisonomía de la montaña. Y tercero, se ajustaba a nuestro presupuesto.

José Manuel se llevó entrenando más de medio año para alcanzar el Manaslu el pasado mes de septiembre.

– ¿Qué otra cima ha conquistado?
– Mi primera expedición grande fue el pico más alto de Europa Occidental, el Mont Blanc (4.810m). Y, entre todas las que he hecho, puedo destacar la montaña más alta de África, el Kilimanjaro (5.895m), el Monte Elbrús (5.642m) que es el más alto de Europa, el más alto de América que es el Aconcagua (6.962m) o el de Oceanía que es el Monte Wilhelm (4.509m).




– ¿Cuál es su mejor y su peor recuerdo?
– Quizá los peores momentos que he vivido han sido porque estaban relacionados con temas personales. El fallecimiento de mi madre me pilló estando en el volcán más alto del mundo, en lo que llaman los Ojos del Salado, en los Andes. El fallecimiento de mi padre también fue un golpe muy duro. Yo estaba en ese momento en el Himalaya, cerca de los Annapurna, y cuando mi familia pudo contactar conmigo ya había fallecido. Son los recuerdos más trágicos que tengo porque han estado ligados a temas muy personales.

Cualquier cumbre te llena de satisfacción, pero quizá la experiencia de poder subir a una montaña gracias a las tribus indígenas, por ejemplo, en la isla de Nueva Guinea, en Papua, fue un momento bastante especial. El alcanzar la cima de la pirámide Carstensz (4.884 m) gracias a esas tribus fue una de las experiencias que te marcan.

Lleva casi 30 años conociendo nuevos lugares, nuevas culturas y consiguiendo todas sus metas.

– ¿Cuál es su próximo objetivo? ¿Cómo los elige? ¿Tienen alguna característica común?
– Mi próximo objetivo inmediato es la segunda montaña más alta de África, el Monte Kenia. Allí, hay un pilar rocoso que se llama La Punta Batian (5.1999m), que tiene un componente de aventura muy alto y, al igual que en Papua, se hacen gracias a tribus africanas que te ayudan a aproximarte al sitio. Me atrae mucho y creo que será el destino más inmediato para el 2019. Además, es el que más se ajusta al presupuesto.

Los objetivos que me marco tienen que tener el componente de aventura. Sin duda alguna, escalar porque sea la montaña más alta no me llena, tiene que tener ese componente donde se mezclan la parte deportiva con la cultural, con la forma de vivir de la gente. Este tipo de montañas que están en sitios remotos son los que más me llaman la atención.

Casi todos los objetivos que se marca tienen un componente aventurero. 

– ¿Cómo afronta los costes de viaje, equipamiento, preparación?
– Los costes son ahorros. Yo trabajo y voy ahorrando, y cuando tengo la hucha llena, en función de lo que haya podido ahorrar, ya elijo mi destino. No cuento con ningún tipo de sponsor ni patrocinio, así que todo sale de mis ahorros.

La montaña es algo que me apasiona. Todo mi tiempo libre se lo dedico a ella. Es decir, hueco que tengo, hueco que uso para subir a la montaña. Como todos los años voy de expedición, no dejo que decaiga la forma física. Voy ligando los entrenamientos con expediciones y todo ello compaginado con el trabajo.

Para alcanzar el Manaslu, que lo conseguimos en septiembre, llevábamos entrenando desde enero y hemos estado en el Himalaya, en Marruecos, en China y de vuelta al Himalaya para conseguir la preparación física que pensábamos que nos haría falta.

Hace unos meses conquistó el Manaslu, de 8.167 metros, en el Himalaya nepalí.

Para nuestro nuevo reto, el Monte Kenia, se precisa técnica de escalada y de alpinismo, por eso este año todos los entrenamientos irán enfocados más a la escalada que al alpinismo y necesitaremos material de escalada.

– ¿Qué consejos le daría a quienes quieren empezar en la escalada?
– Lo más importante es tener ilusión y constancia. Tienes que fijarte un objetivo e ir a por él.



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