Carmen González. Durante décadas, la calle Sierpes fue mucho más que una de las principales vías comerciales de Sevilla. Sus escaparates reunían negocios familiares, establecimientos especializados y comercios que terminaron formando parte de la memoria cotidiana de la ciudad. Entre ellos se encontraba la Joyería Ruiz, situada en el número 68.
La historia del establecimiento se remonta a mediados del siglo XX. El negocio abrió al público en 1951, aunque el local había tenido anteriormente otro uso. Según una recopilación histórica sobre los comercios de Sierpes, el establecimiento había sido originalmente una casa de bicicletas de la firma Ignacio Pérez hasta que, en 1948, fue adquirido por Rafael Ruiz de los Ríos.
Con el paso de los años, Casa Ruiz se convirtió en uno de los establecimientos más reconocibles de esta arteria comercial. Su actividad estaba vinculada a la joyería y a la venta de metales y piedras preciosas, dos conceptos que todavía pueden leerse en algunos de los elementos metálicos conservados en la fachada. También llegó a contar con otra tienda en el número 14 de la calle O’Donnell.
Pero el interés de Joyería Ruiz no estaba únicamente en los productos que ofrecía. El propio establecimiento formaba parte del paisaje urbano de Sierpes gracias a una arquitectura comercial especialmente cuidada.
La fachada combinaba mármoles polícromos y elementos de bronce, mientras que el proyecto del establecimiento estuvo relacionado con el arquitecto Ricardo Espiau. Los trabajos metálicos fueron realizados por Talleres Angelinas y los mármoles por Santiago Gascó. En el interior también existían frescos de un artista sevillano y lámparas destacadas por su factura.
El escaparate tuvo además una importante presencia en la vida comercial y cultural de la ciudad. La joyería llegó a mostrar piezas vinculadas a Sevilla y a sus tradiciones, hasta el punto de que Antonio Burgos recordaba sus escaparates como uno de los lugares reconocibles de aquella antigua Sierpes comercial.
Entre las iniciativas relacionadas con el establecimiento estuvo Expo-Sierpes, una exposición fotográfica dedicada a los retablos cerámicos que impulsó Ricardo Roldán, vinculado a Joyería Ruiz y al asociacionismo de los comerciantes de la calle.
Después de 65 años de actividad, la Joyería Ruiz cerró definitivamente su establecimiento de Sierpes en 2015. La tienda de O’Donnell también terminaría desapareciendo, poniendo fin a la presencia de la firma en el centro de Sevilla.
El cierre no significó, sin embargo, la desaparición inmediata de todas sus huellas. Parte de la rotulación original permaneció integrada en la fachada del número 68. Todavía podían reconocerse las palabras «Ruiz», «Joyería», «Metales» y «Piedras preciosas», además de la numeración del establecimiento.
Precisamente esa fachada se convirtió años después en un ejemplo del debate sobre la conservación del patrimonio comercial sevillano. En 2022, el nuevo negocio instalado en el local modificó su aspecto exterior y cubrió los antiguos mármoles con un revestimiento blanco. Urbanismo paralizó las actuaciones y ordenó la restitución de los elementos protegidos de la fachada.
La historia de Joyería Ruiz permite recordar así una forma de entender el comercio que ha ido desapareciendo de Sierpes. Eran negocios que no solo ocupaban un local, sino que contribuían a construir la identidad de una calle.
Hoy, aunque la joyería ya no esté detrás de aquellos escaparates, algunos de sus elementos permiten reconocer su antigua presencia. Son pequeños vestigios de una Sierpes comercial diferente, en la que cada establecimiento tenía su propia imagen y en la que los negocios tradicionales también formaban parte del patrimonio de Sevilla.




