MCLópez. La incertidumbre ya no es una anomalía. Es el escenario permanente en el que deberán moverse las empresas durante los próximos años. Ese fue el mensaje central que dejó este martes Juan Verde durante su intervención en el Club Cámara de la Cámara de Comercio de Sevilla. Lo hizo ante decenas de empresarios y directivos sevillanos convocados en un almuerzo-coloquio organizado en el marco del MBA Executive de la institución.
Con un discurso que mezcló análisis geopolítico, transición energética y transformación empresarial, Verde dibujó un mundo en plena reconfiguración. Un escenario donde los modelos económicos tradicionales han dejado de ofrecer certezas. “La disrupción ya no es la excepción, es la norma”, había advertido horas antes en otro encuentro empresarial. Una idea que volvió a atravesar buena parte de su intervención en Sevilla.
El salón Polar del Club Cámara acogió un encuentro con marcado perfil económico e institucional. La recepción comenzó a las dos de la tarde y estuvo encabezada por el presidente de la Cámara de Comercio de Sevilla, Francisco Herrero León, encargado también de abrir oficialmente el almuerzo con un breve saludo institucional.
A partir de ahí, la atención se concentró en Verde. El consultor internacional, que ha formado parte de equipos vinculados a las administraciones de Barack Obama y Joe Biden, aterrizó en Sevilla con un mensaje incómodo para quienes aún esperan la vuelta a la estabilidad previa a las grandes crisis recientes: ese mundo, vino a decir, ya no existe.
Durante su exposición insistió en que las compañías deberán acostumbrarse a convivir con escenarios cambiantes, tensiones geopolíticas, alteraciones en las cadenas de suministro y una aceleración tecnológica sin precedentes. La guerra comercial entre bloques económicos, la competencia estratégica por la energía y las materias primas o el impacto de la inteligencia artificial aparecieron como algunos de los factores que están redefiniendo el tablero internacional.
Pero lejos de instalarse en un discurso catastrofista, Verde defendió que las empresas capaces de adaptarse con rapidez tendrán una oportunidad histórica. Según trasladó a los asistentes, la flexibilidad, la anticipación y la visión a largo plazo serán las herramientas fundamentales para sobrevivir en el nuevo contexto global.
El tono de la intervención combinó la conferencia estratégica con momentos más cercanos. Especialmente cuando abordó el papel que pueden desempeñar ciudades como Sevilla en la nueva economía verde y digital. Verde defendió que España dispone de una oportunidad singular gracias a su posición en energías renovables, capacidad logística y atracción de talento internacional. Advirtió, no obstante, que el aprovechamiento de esa ventaja dependerá de la capacidad institucional y empresarial para actuar con rapidez.
La sostenibilidad ocupó igualmente una parte importante de su intervención. No como elemento reputacional o accesorio, sino como eje económico central. El experto insistió en que la transformación ecológica ya no responde únicamente a criterios medioambientales, sino a intereses estratégicos y financieros. Las inversiones globales —explicó— se están dirigiendo hacia compañías capaces de integrar innovación, eficiencia energética y compromiso climático.
Tras la conferencia central, el encuentro derivó en un coloquio moderado por Jaime Contreras Roldán. Los empresarios y profesionales asistentes pudieron plantear preguntas relacionadas con el panorama económico internacional, las elecciones estadounidenses, la competitividad europea o el futuro de sectores tradicionales ante el avance de la automatización.
Verde respondió alternando datos, referencias internacionales y una comunicación directa, muy enfocada en trasladar una idea de urgencia empresarial. En varias ocasiones insistió en que el mayor riesgo actual no es el cambio, sino la lentitud para reaccionar ante él.
El encuentro concluyó con la entrega de un obsequio institucional por parte del presidente de la Cámara. Un recuerdo de su participación en Sevilla y de su colaboración con el MBA Executive de la entidad. Después, ya fuera del protocolo oficial, muchos asistentes prolongaron las conversaciones en pequeños corrillos improvisados en el Club Cámara, comentando un diagnóstico que, aunque inquietante, también dejó espacio para el optimismo estratégico.
Porque, en el fondo, el mensaje que Juan Verde trasladó en Sevilla no fue tanto una advertencia como una llamada a la adaptación. En un entorno donde las certezas se erosionan a gran velocidad, las empresas que entiendan antes que nadie el nuevo contexto global serán las que marquen la diferencia.



