La curiosa historia de dos hermanas sevillanas referentes en el balonmano nacional

Nacidas en 2002, sus trayectorias llevan caminos diferentes, pero ambas son conscientes de que llevan un viaje paralelo.

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Las dos hermanas, en el gimnasio de Gerena donde entrenan antes de volver a Tenerife.
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Fermín Cabanillas. El pasado 29 de marzo, el Club Balonmano Salud Tenerife, equipo de la Liga Guerreras Iberdrola, anunciaba las renovaciones de las hermanas Alma y Agustina Jaén para las dos próximas temporadas. Aunque la Liga estaba parada hasta nuevo aviso, la entidad se aseguraba así la continuidad de dos jugadoras imprescindibles en el conjunto que terminó quedando noveno en la liga.

Alma Jaén es una de las jugadoras españolas con mayor proyección, ya que es internacional en las categorías inferiores, y ha vuelto a su nivel después de superar una lesión de rodilla.

Mientras tanto, Agustina Jaén espera seguir con su “crecimiento como jugadora y como persona”, y es un complemento perfecto para el juego no solo de su hermana, sino de todas las compañeras.

La zurda de Alma es letal.

En lo deportivo, el asunto tiene su importancia, pero también su trastienda: Agustina y Alma son gemelas, acaban de cumplir 18 años, y el confinamiento las cogió en su pueblo, Gerena (Sevilla), donde han tenido que trabajar duro para mantener la forma antes de que el 1 de agosto comience la pretemporada en la isla canaria.

Nacidas en 2002, sus trayectorias llevan caminos diferentes, pero ambas son conscientes de que llevan un viaje paralelo. Alma recibió el otoño pasado la llamada de la selección española juvenil para participar en el Torneo Scandibérico que se celebró en Oslo entre el 22 y el 24 de noviembre. Agustina dice que “me queda un poco más de camino”, pero confía en su juego y posibilidades.

En el gimnasio Be In Shape de su pueblo van de aparato en aparato trabajando su forma física, mientras explican de qué curiosa forma han llegado a donde están: “comenzamos a jugar al balonmano casi por equivocación, porque un verano mi madre buscaba una actividad extraescolar para pasar el tiempo, y nos apuntó al voleibol. Pero resulta que se equivocó, y al final terminamos jugando al balonmano. Nos gustó y seguimos”.

Agustina es todo un puntal de su equipo.

Con esa premisa, el club canario se fijó en ellas, y con 18 años recién cumplidos han renovado su contrato por dos temporadas más. Eslovenia, Azerbaiyán, Portugal o Eslovaquia son algunos de los países que el balonmano ha hecho posible visitar. “Para nosotras, los aviones los tenemos como si fuera un coche, hasta un poco aborrecidos”, explican.

Y a principios de marzo, llegó lo que nadie esperaba. Se desplazaron a su pueblo para pasar unos días de descanso y llegó el confinamiento. Su madre comenta que traían ropa para cinco días, así que hubo que improvisar todo para que las dos guerreras siguieran en forma.

El próximo 1 de agosto vuelve la pelea. Las dos están muy contentas en Tenerife. Comparten un apartamento que pone el club con otra jugadora, y además tienen becados sus estudios. Y, además, “los canarios son muy amables, muy graciosos, estamos muy contentas”. Con todos estos ingredientes, las gemelas vuelven a Canarias en unos días. La Liga las espera, y quizás algo más.

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