La doctora García Contreras, en el mismo corazón de Triana

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Fátima Bermúdez-Coronel. Uno no elige donde nace pero si donde quiere vivir. Ser trianero, en este caso trianera adoptiva del año, alcanza un profundo significado. Juana García Contreras, la doctora García Contreras, tiene una trayectoria extensa en su vinculación a Triana a través del excelente ejercicio profesional como ginecóloga pero con el esencial matiz de hacerlo con un espíritu solidario. No es casualidad que su consulta esté casi bajo el Manto de la Esperanza Trianera, en el propio corazón físico pero, sobre todo, emocional de este barrio único en el mundo.

Más de treinta mil mujeres han experimentado sus cuidados y saber profesional. Una mano tendida que ha ayudado a superar los miedos, las incertidumbres. Esa generosidad, alimentada en sus orígenes, a parte de por la propia condición humana de la doctora, por el ejemplo del ilustre ginécologo José María Bedoya, le hace merecedora del reconocimiento de sus vecinos y de toda Sevilla. Discípula destacada de Bedoya, abierta a ayudar con su vocacional ejercicio justo enfrente de la Capilla de los Marineros, es de las personas que infunden confianza a las mujeres, con seguridad y sapiencia. El nombramiento de Trianera Adoptiva nos ofrece una oportunidad de entrevistarla, a lo que accede amablemente.

-Ante todo, enhorabuena por su reconocimiento como trianera adoptiva. Llegó a Triana a la Cava de los Civiles ¿y ya nunca se marchó?

-No, llegué creo que tendría 14 años, trasladaron a mi padre como comandante de puesto de la Guardia Civil y aquí me quedé. Terminé el bachiller, hice la carrera de medicina, conocí a mi marido, a mis amigos, también en la iglesia de San Jacinto, en las reuniones de Miguel de Burgos y Pedro León, y en el coro de la Iglesia. Yo empecé en la calle Fabié.

La doctora García Contreras en su consulta.

-¿Qué le seduce de Triana?

-De Triana me seduce que es un barrio muy humano y cercano. Yo nací en San José de la Rinconada, pero la verdad, es que me siento de Triana desde siempre, aquí conoces a la gente por la calle, como si estuvieras en un pueblo. Triana tiene un encanto muy especial.

-Trabajó con el Dr. Bedoya, una persona muy especial y revolucionaria, siempre preocupado por la mujer, ayudando a mujeres con pocos recursos a tener planificación familiar ¿Siempre tuvo esa conciencia social o surgió cuando se enfrentó a esa realidad? 

-El doctor Bedoya siempre la tuvo, desde que yo lo conocí. Entré en contacto con el Dr. Bedoya en cuarto de medicina, cuando me tocaba hacer las prácticas de ginecología, mi idea era hacer pediatría, pero me encantó su trato y sus inquietudes por la mujer. Yo siempre había tenido inquietudes sociales, pero esa inquietud por ayudar a la mujer se lo debo a él. ¡Nos atrapó! sobre todo a un grupo de compañeras nos metió el gusanillo de la planificación familiar, que estaba prohibida entonces; totalmente perseguida. Cuando él pudo, empezó a crear en el hospital un centro de planificación familiar, dónde teníamos de maestra a la Dra. Silvia de los Reyes.

La prestigiosa ginecóloga tiene su consulta nada menos que enfrente de la Capilla de los Marineros.

-El Dr. Bedoya antes de que termináramos medicina, nos distribuyó a cada una por un centro de Sevilla: Rochelambert, Camas, San Juan de Aznalfarache….  Más tarde me dijo, vete a Triana, yo estaba aquí, así se montó el centro de Triana, y en él sigo. Al principio era semigratuito, se pedía la voluntad. Lo mismo que en Rochelambert, que teníamos una hucha dónde las mujeres daban lo que podían. El Ayuntamiento nos apoyó mucho al principio. Cuando se consiguió que la Seguridad Social se hiciera cargo de la planificación familiar, nosotras nos independizamos.

-Este doctor estuvo muy preocupado por la Unidad de Dolor en la mujer ¿no? 

-Él fue el que instauró en Sevilla la unidad de goteo para el parto sin dolor, a partir de ahí empezó la anestesia y el parto sin dolor en las mujeres. Incluso se tuvo que crear la unidad de anestesista en ginecología. La anestesia solo existía para la cesárea. Él hizo que todos sus especialistas en ginecología, la mayoría, también fueran anestesistas, para que pudieran aplicar el goteo en el parto. Después empezó a interesarse por la menopausia, que también estaba abandonada.

-Ahora las mujeres llegan a la maternidad después de 30 años ¿Les recomienda que congelen sus óvulos? ¿Qué duración tiene la edad fértil en la mujer? 

-La edad fértil de la mujer tiene una curva, en el inicio con la menarquia de la primera regla, es fértil, pero no tanto. La edad de máxima fertilidad en la mujer y el momento ideal para quedarse embarazada, es desde los 18, 19, y 20 años hasta los 32 y 33, a partir de los 35 la fertilidad entra en bajada en tobogán.

Su consulta, como es lógico, afronta con seguridad el escenario covid-19.

-Cuando la mujer llega a los 31 o 32, les pregunto si se quieren quedar embarazadas próximamente. La mayoría dice que no, porque a esa edad están empezando a encontrar trabajo, a pensar en el momento de estabilizarse, de casarse; y tener hijos es lo último. Es entonces cuando les digo que piensen en la críopreservación de ovocitos, es cómo se llama. Consiste en sacar los óvulos y congelarlos.  ¿Cuánto tiempo? Pues una vez que los tienes congelados en críopreservación, cuando ella quiera. La mujer se puede quedar embarazada con 40, con 45 años, siempre que su útero esté bien, normalmente el útero se mantiene bien hasta muy avanzada edad, salvo que se tenga un proceso de mioma, endometriosis u otro tipo de patología.

-Le ha preocupado siempre la fase de la menopausia en la mujer. Ha dado muchas conferencias y en su consulta nos cuida en esta etapa. Pienso que hasta hace poco tiempo este periodo en la vida de la mujer se ocultaba, ahora no ¿Podría deberse a qué ahora las mujeres somos más seguras, independientes…? ¿Qué consejo nos puede dar para afrontar los síntomas que la acompaña?

-Ahora la mujer es visible. Antes cuando la mujer entraba en la menopausia te hacía invisible para todo el mundo, para su marido, para sus hijos o el médico. La mujer ahora mismo en el proceso de climaterio, en el inicio de la menopausia y en la menopausia, digamos que casi está en lo mejor de su vida, tienes su profesión consolidada, sus hijos se han ido; tienen su vida, puede empezar a vivir libremente. Esta fase le preocupaba a don José María Bedoya, porque estaba viendo los problemas que tenían las mujeres en su consulta y en el hospital, él siempre se preocupó por la salud de la mujer, y quería que la mujer en esa época tuviera calidad de vida.

-¿Cómo se les puede ayudar?

-Pues primero quitando los miedos. Los temas de la mujer ahora mismo tiene influencia en los medios de comunicación, porque estos se hacen eco de todo lo relacionado con ellas, pero de una manera sesgada, recogen todo lo malo o los efectos secundarios que pueden tener los tratamientos; es lo mismo que lo que está pasando ahora con la vacuna, se habla más de lo efectos secundarios que de los beneficios, qué son muchos.

-En el caso de la menopausia hay muchos intereses, lo mismo que había muchos intereses en la planificación familiar y en el tratamiento hormonal. Había muchos intereses encontrados y hasta problemas de índole religiosos. A la mujer cuándo empiezan los síntomas de la menopausia qué son: sofocos, sudoraciones, taquicardias, palpitaciones, dormir mal, aumento de la caída de las hormonas y entre ellas la testosterona, disminución de la libido, pocos deseos de tener relaciones sexuales, también la falta de hidratación hace que empiece a atrofiarse un poco la vagina produciendo dolor en las relaciones sexuales. Todo ello le quita calidad de vida. Esa etapa empieza a los 45 años, está en la mitad de su vida, porque ahora la mujer puede vivir hasta los 90 ¿La mitad de la vida ya condenadas a ser invisibles y a quitárseles las ganas de todo?

-El tratamiento mejor es el hormonal, porque la mujer empieza a ser mujer con la primera regla y se consideraba hasta hace poco que dejaba de ser mujer con la última regla. No, la mujer sigue siendo mujer después de la última regla, y si son las hormonas las que están dejando de funcionar, porque el ovario deja de funcionar, pues se le aplica un tratamiento, al igual que con cualquier déficit o enfermedad. A una persona que es diabética se le pone la insulina, porque la necesita para seguir viviendo, a la mujer, el médico le puede prescribir un tratamiento hormonal porque él sabe que lo puede tomar, sin meterle miedo. Lógicamente algunas mujeres no podrán tener ese tipo de tratamiento, pero existen otros que también le ayudaran. Hay que fomentar que la mujer en la etapa de la menopausia se le atienda y no se la abandone.

-¿Cuáles son los problemas más graves que ve en su profesión?

-Los problemas más graves para mí son los que no tienen tratamiento y la enfermedad crónica. Me gustaría que hubiera tratamientos para la endometriosis. El tratamiento del cáncer de ovario o de mama ya está muy avanzado y rara es la mujer que perece, pero el cáncer para mí es lo que más hunde a la mujer y a los familiares.

-¿Qué le pediría al Consejero de Sanidad de la Junta de Andalucía para que lo incluyera en la sanidad pública?

-La sanidad pública debe de seguir atendiendo a la mujer en seguimientos por ejemplo, en protocolos de prevención del cáncer. A los 70 años ya no hay seguimiento de protección del cáncer, no se hacen mamografías, a no ser que el médico de cabecera note algo y se le prescriba.

-El protocolo termina a los 69 años para la mujer y no debe terminar nunca. Ahora mismo se están dando muchos cánceres, y se están detectando muchos a partir de los 69 o 70 años, pero ¿por qué terminar con el protocolo de seguimiento? ¿Es que a partir de esa edad ya no hay cáncer? ¿Es que antes de los 50 no hay cáncer? Porque el protocolo empieza a los 50.

-Debería hacerse un seguimiento protocolizado del cáncer de mama, del de ovario y colón, que son los más frecuentes. Ya sé que cuesta mucho dinero protocolizar todas las pruebas necesarias, pero creo que en el cáncer deberían estar incluirlos sin edades.

-¿Qué le gustaría añadir?

-Pues que sigamos siempre atendiendo y no hacer que ninguna mujer sea invisible, ni joven, ni mediana, ni mayor. Seguir luchando por la salud de la mujer.

-Por último qué consejo le daría los trianeros ante edición de la vela 2021, dónde le van a entregar el reconocimiento como trianera adoptiva. 

-De verdad que me ha emocionado mucho el reconocimiento no me lo esperaba para nada, me siento trianera, pero no me lo esperaba. El consejo que yo le daría a los trianeros es que sigan sintiéndose Trianeros y sean trianeros. Pero que luchen por Triana, porque sea una Triana culta, una Triana alegre, una Triana especial, porque siempre ha sido especial. Y que en la Velá este año, sobre todo se controle mucho el Covid. No la vayamos a convertir en un centro de contagio, que sea más responsable y que tengamos en cuenta todas las medidas recomendadas.

-Juana empezó en la calle Fabié. Ahora está en la calle Pureza 58, enfrente de la Esperanza de Triana.

-Pasando el Dr. Bedoya con la moto por la Esperanza de Triana vio que estaba en venta esta casa, que era de Juan Borrero, el orfebre de Triana, y entonces se volvió y me dijo: Juana hay una casa en venta y es la que tú tienes que tener como consulta ¡me lió otra vez! Hablé con Juan y me quedé con su taller, él se trasladó a la esquina de esta misma calle, así que a don José María Bedoya le tengo que agradecer estar en la calle Pureza.

 

Muchas gracias, doctora, ha sido un verdadero placer compartir estos momentos tan gratos.

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