La Ley del Clima europeo se aproxima cada vez más a ser una realidad

En el Consejo se han acordado las conclusiones sobre la nueva Estrategia sobre la biodiversidad que recoge un objetivo de protección y gestión eficaz del 30% de las superficies terrestres y marinas de la UE y de protección estricta de al menos un tercio de estas áreas

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Redacción. España respalda seguir avanzando en la tramitación de la Ley del Clima europea en un momento en el que es urgente tomar decisiones que permitan dar una respuesta integral a la emergencia climática y ambiental y a la crisis sanitaria y económica. Esta ha sido la posición de España en el Consejo de Ministros de Medio Ambiente celebrado hoy en Luxemburgo, y al que han asistido el secretario de Estado de Medio Ambiente, Hugo Morán, y la directora general de la Oficina Española de Cambio Climático, Valvanera Ulargui.

Acuerdo

El texto que han aprobado los ministros europeos establece una arquitectura solvente y segura para activar y catalizar los esfuerzos europeos de lucha contra el cambio climático y supone una oportunidad para que la Unión Europea salga de la actual pandemia de manera reforzada. Este marco va a ser, además, clave para la credibilidad de la Unión y para tener claridad y certeza a la hora de alcanzar la neutralidad climática en 2050, ya que va a permitir revisar el progreso y actualizar los esfuerzos a lo largo del tiempo, asegurando así el avance hacia la neutralidad climática en la UE en 2050. Es lo que pide la ciencia, y lo que están demandando la sociedad civil, las ciudades y regiones, y buena parte del sector privado y financiero.

Sin embargo, a España le hubiera gustado que el texto tuviera más ambición, por eso junto a Suecia, Dinamarca, Finlandia Luxemburgo y Austria, se ha presentado una declaración conjunta para reforzar el texto de la Presidencia y asegurar que todos los Estados miembros contribuyan a nivel nacional al objetivo colectivo europeo de la neutralidad climática en 2050.

Posición española

España ha defendido a lo largo de todo el proceso la importancia de garantizar la ambición en la Ley del Clima europea. La posición española es que esta Ley recoja ya un objetivo de reducción de emisiones de, al menos, un 55% en 2030, la necesidad de que todos los Estados miembros avancen hacia la neutralidad climática a 2050 y la importancia de la adaptación poniéndola al mismo nivel que la mitigación, un ámbito fundamental para España dada su especial vulnerabilidad a los impactos del cambio climático.

España ya se ha comprometido con la neutralidad climática a más tardar en 2050 y ya contamos con las herramientas para poder cumplirlo. El Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC), que establece la hoja de ruta para la próxima década, va más allá de los objetivos marcados por la Unión Europea para España con un objetivo de reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero de España en 2030 de un -23% respecto a los niveles de 1990, de un 42% de renovables sobre el uso final de la energía, una mejora del 39,5% de la mejora de la eficiencia energética y un 74% de energía renovable en la generación eléctrica. Es decir, España ya ha establecido una senda compatible para alcanzar la neutralidad en emisiones. Se estima que el cumplimiento de estos objetivos vendrá acompañado en 2030 de un aumento del PIB del 1,8% y del empleo de un 1,7%.

Ambición

Con el acuerdo en el Consejo de Medio Ambiente se da un paso necesario hacia la adopción por parte del Consejo Europeo de diciembre del objetivo de, al menos, un 55%. Este objetivo no solo responde a las demandas de la ciencia y es necesario para situar a la Unión Europea en la senda hacia la neutralidad climática a mediados de siglo sino que vendrá acompañado de importantes oportunidades en términos de crecimiento económico y creación de empleo, reducción de costes, modernización del sector industrial y mejora del medio ambiente.

El nuevo objetivo a 2030 se debe comunicar antes de final de año a Naciones Unidas, como parte de una nueva Contribución Nacionalmente Determinada (NDC) más ambiciosa de la Unión Europea, tal y como está establecido en el Acuerdo de París. Esta nueva NDC europea servirá de hoja de ruta para poner en marcha una recuperación en Europa verde, azul y solidaria. Es una oportunidad que va a permitir, con un uso adecuado de los recursos, adelantar objetivos y plazo y adelantar así la acción climática para evitar mayores costes y sin dejar a nadie atrás.

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