Carmen González. Una historia de amor, traición y arrepentimiento convirtió una pequeña calle del barrio de Santa Cruz en uno de los rincones más legendarios de Sevilla.
En pleno barrio de Santa Cruz, entre calles estrechas y fachadas encaladas, existe una vía que todavía conserva el recuerdo de una de las historias más conocidas de la Sevilla legendaria. Es la calle Susona, aunque durante siglos fue conocida como calle de la Muerte.
Su nombre está ligado a Susana Ben Susón, conocida popularmente como Susona o la «fermosa hembra». Según la tradición, fue una joven perteneciente a una familia judía de la Sevilla de finales del siglo XV. Su historia quedó marcada por una decisión que tendría consecuencias fatales para su propia familia y que, con el paso del tiempo, terminó convirtiéndola en protagonista de una de las leyendas más sobrecogedoras de la ciudad.
Una conspiración en la Sevilla del siglo XV
La historia sitúa los acontecimientos alrededor de 1480-1481, en un momento de fuertes tensiones religiosas y sociales. Según la tradición, el padre de Susona, Diego Susón, participaba junto a otros judíos y conversos sevillanos en una conspiración contra las autoridades.
Las reuniones se habrían celebrado en su propia casa, situada en la antigua judería, en el entorno que actualmente ocupa el barrio de Santa Cruz. El objetivo de los conspiradores habría sido organizar una sublevación y aprovechar la situación de conflicto que atravesaba la comunidad conversa.
Susona habría conocido estos planes a través de las conversaciones de su padre. Sin embargo, la joven mantenía una relación con un cristiano y, según la versión más extendida de la leyenda, decidió contarle lo que había descubierto.
Su amante trasladó la información a las autoridades. La conspiración fue descubierta y varios de sus integrantes fueron detenidos. Entre ellos se encontraba Diego Susón, que acabaría siendo condenado a muerte junto a otros implicados.
La tradición convierte entonces a Susona en el personaje central de la tragedia. Movida por el amor y el miedo, había intentado salvar a la persona que quería. Pero su decisión terminó provocando la muerte de su propio padre.
El peso del arrepentimiento
Después de la ejecución de Diego Susón, la leyenda cuenta que Susona quedó completamente dominada por el remordimiento.
La joven habría comprendido entonces el alcance de su decisión. Aquello que había comenzado como un intento de proteger a su amado se había convertido en una tragedia familiar.
Según algunas versiones, Susona terminó retirándose a un convento para dedicar el resto de su vida a la penitencia. Su arrepentimiento habría quedado reflejado en su testamento, donde habría dejado una petición tan macabra como simbólica.
Pidió que, después de su muerte, su cabeza fuese separada del cuerpo y colocada sobre la puerta de su casa.
La intención, según la tradición, era que aquel castigo sirviera como recuerdo de su pecado y como advertencia para quienes pasaran por aquel lugar. Una historia recogida posteriormente en distintas fuentes cuenta que su voluntad se cumplió y que la cabeza permaneció expuesta durante años.
De esta manera habría nacido el antiguo nombre de calle de la Muerte.
La calavera que dio nombre a una calle
La imagen de la cabeza de Susona sobre la entrada de su antigua vivienda es probablemente el elemento más conocido de la leyenda.
Según testimonios recogidos siglos después, la calavera habría permanecido en aquel lugar durante un largo periodo. Algunas fuentes la sitúan allí hasta comienzos del siglo XVII, aunque existen dudas sobre cuánto hay de realidad histórica y cuánto de tradición construida posteriormente.
Lo que sí ha permanecido es el recuerdo.
En la actualidad, una calavera representada en un azulejo señala el lugar asociado a la historia. Junto a ella, otro azulejo explica la tradición de Susona y recuerda que allí habría estado su antigua casa.
La calle terminó adoptando el nombre de su protagonista. Desde el siglo XIX aparece como calle Susona, dejando atrás la denominación de calle de la Muerte que durante generaciones había evocado la historia.
Entre la historia y la leyenda
Como sucede con muchas de las historias tradicionales de Sevilla, separar completamente realidad y ficción no resulta sencillo.
La existencia de Susana Ben Susón y de Diego Susón aparece vinculada a las narraciones históricas sobre la comunidad judía y conversa de la Sevilla de finales del siglo XV. También existen referencias a una conspiración y a la persecución de sus participantes.
Sin embargo, la historia de Susona tal y como ha llegado hasta nuestros días presenta elementos cuya documentación es mucho más tardía. Algunos investigadores han señalado precisamente el carácter legendario de buena parte del relato, debido a que las fuentes directas son escasas y varios de sus componentes responden a recursos propios de la literatura y la tradición oral.
Eso no ha impedido que la historia haya sobrevivido durante siglos.
Al contrario. La mezcla de una joven enamorada, una traición familiar, una condena y una calavera colocada sobre una puerta convirtió a Susona en uno de esos personajes que parecen formar parte de la propia arquitectura de Sevilla.
Una calavera que todavía cuenta una historia
Hoy, quien recorre la calle Susona puede encontrar los azulejos que mantienen viva aquella memoria. Ya no hay una cabeza sobre la puerta ni la calle recibe oficialmente el nombre de Muerte.
Pero el relato continúa presente.
La pequeña vía comienza en la plaza de Doña Elvira y desemboca en la calle Pimienta. Su trazado conserva ese carácter recogido y estrecho tan característico de la antigua judería sevillana.
Entre sus paredes blancas permanece así el recuerdo de una mujer convertida por la tradición en símbolo de la culpa y el arrepentimiento.
Quizá esa sea la razón por la que la leyenda de Susona sigue despertando curiosidad tantos siglos después. Porque más allá de cuánto haya de historia y cuánto de relato popular, Sevilla todavía conserva el escenario de aquella historia.
Y basta con levantar la mirada hacia una pequeña calavera de cerámica para que una de las leyendas más oscuras de la ciudad vuelva a cobrar vida.




2 comentarios en «La leyenda de Susona, la joven que dejó su cabeza en una calle de Sevilla»
Me encanta la historia de la Susona!!
Genial como siempre