La mejor cantera del vóley andaluz está en Tomares

Trabajo, constancia e ilusión son el secreto de esta historia de éxito cuyos artífices relatan un día cualquiera de entrenamiento en el Pabellón Municipal ‘Mascareta’.

Tomares tiene hoy probablemente la mejor cantera del vóley andaluz.

SBN. La pasada temporada las chicas del equipo alevín del Tomares Aljarafe XXI hacían historia con su triunfo en el Campeonato de España. Un histórico título que culminaba cinco años de éxito ininterrumpido gracias a la filosofía de trabajo del cuadro técnico de la Escuela Municipal de vóley

El equipo femenino alevín del Tomares Aljarafe XXI está en semifinales del Campeonato de España. Es verano. Se disputa en Valladolid. Las tomareñas han ganado el primer set por la mínima, 26-24. Han perdido estrepitosamente el segundo 13-25. Y ahora, con empate a 15 en el definitivo tercer set, el saque es para Tomares. El entrenador, Miguel Ángel Chacón, conocido por todos como Choco, mira al banco y ve a Alejandra Moreno, alevín de primer año. Había disputado pocos, muy pocos minutos en el campeonato. Pero tiene buen saque. Muy bueno. Choco pide el cambio y Alejandra sale a la pista para ejecutar la suerte que mejor domina. Aún, algo nerviosa. Pero Alejandra respira. Bota la bola. Mira el campo del equipo rival y…. Sus dos saques son decisivos para que Tomares Aljarafe XXI pase a la final del campeonato y, tras una nueva victoria, conseguir por primera vez un título nacional. Es quizás solo una anécdota. Pero puede que esa historia sea lo que mejor refleje cómo se trabaja en la Escuela Municipal de Voleibol de Tomares.

Tomares tiene hoy probablemente la mejor cantera del vóley andaluz. Un lema rige el trabajo de sus 115 jugadoras y de sus entrenadores: “Trabaja por y para el equipo”. La individualidad, siempre en un segundo plano. Ni una mala cara por no ser titular o no ir convocada. Ni un mal gesto hacia el árbitro. Disciplina para dominar técnicamente el juego. Complicidad de las familias. Sacrificio, sí. Pero también alegría por cada paso adelante en el deporte que más les gusta, por encontrarse en cada entrenamiento para construir algo juntas.
Desde 2014, los éxitos del vóley tomareño se suceden. En 2014, llegó el primer campeonato de Andalucía infantil en Cartaya. Después, en estos cinco años, cuatro títulos autonómicos más en distintas categorías, un tercer y dos cuartos puestos en campeonatos de España, y, finalmente, ese primer e histórico título nacional en edad alevín de este 2019.




¿Cuál es el secreto del éxito de la Escuela de Voleibol de Tomares? Son varios los factores que lo explican. El primero no es otro que la dedicación de sus entrenadores, tres locos del vóley que viven por y para este deporte dedicándole siete días a la semana. Son Chema Iglesias, 27 años como jugador y 17 ya como técnico en la Escuela Municipal de Tomares. Miguel Ángel Choco Chacón, licenciado en INEF y 13 años en la cantera local. Y Cinta Royo, la más joven de los tres, segunda temporada en el cuadro técnico tras toda una vida como jugadora en el club. Entrenamientos, viajes, sesiones de vídeo, estudio de las rivales, estadísticas de los partidos, más viajes, campeonatos… “Soy uno de esos locos que le dio por este deporte. He dejado muchas cosas atrás por este deporte, pero la balanza es positiva para decir que no me arrepiento de haberme dedicado a esto”, dice Chema. “Paso más tiempo con Chema que con mi novia”, bromea Choco mientras sonríe Cinta, que compagina su trabajo en la Escuela con la preparación de sus oposiciones de Justicia. “Yo empecé aquí muy pequeñita, desde benjamines. Siempre hemos sido muy conscientes de que hay que trabajar y que ninguna jugadora es imprescindible. Si yo no vengo a entrenar, no voy a jugar el sábado. Y ya puedo ser la mejor del equipo”.

La pasada temporada las chicas del equipo alevín del Tomares Aljarafe XXI hacían historia con su triunfo en el Campeonato de España.

Las niñas del vóley de Tomares ganan títulos. Muchos. Otra razón del éxito es que en Tomares se enseña a jugar al vóley aunque el coste sea la derrota inmediata. Es el precio de las victorias futuras.

“Este es un deporte muy técnico, muy táctico”, afirma Choco. Añade Chema: “Tienes que fallar veinte mil veces antes de adquirir el toque, la sensibilidad con la bola”. “Desde benjamines enseñamos a las jugadoras a jugar a tres toques, hacer los gestos técnicos correctamente, sacar desde arriba, atacar bien…”, añade el primero. Y Cinta recuerda el llanto de una jugadora alevín tras una derrota en la liga de la mancomunidad: “Tuve que romper el acta del partido para hacerles ver que lo de menos era el resultado. Lo importante es que jugamos como habíamos hablado, como habíamos entrenado”.

Las chicas entrenan en el Pabellón Mascareta. Risas. Saltos. Repetición de gestos técnicos antes de empezar a entrenar con balón. Niñas de diferentes edades que trabajan y ríen. Saben que nunca se harán ricas con esto del vóley. Pero disfrutan de cada partido. “Suena a topicazo, pero aquí somos como una familia”, dice Cinta Royo. “Empleamos todos nuestros recursos y toda nuestra energía en intentar ser la mejor cantera del vóley andaluz”, concluye Choco.

Y lo han conseguido. Trabajo, constancia e ilusión son el secreto de esta historia de éxito cuyos artífices relatan un día cualquiera de entrenamiento en el Pabellón Municipal ‘Mascareta’.

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