La pandemia no puede con la solidaridad

En Centro Amigo, el verano se seguirá pasando como en estos meses, con sumo cuidado y con todas las medidas necesarias por el bien de sus participantes, personas en su mayor parte de riesgo.

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clinica santa isabel

Fermín Cabanillas. Desde que comenzaran los efectos más duros de la COVID-19, Cáritas Diocesana de Sevilla ha permanecido al lado de las personas más vulnerables para que el impacto de sus consecuencias fueran las menores posibles. Ahora, en verano, la caridad no cierra y siguen trabajando por los colectivos más desfavorecidos.

Los diferentes centros continúan su actividad. En el Centro Diocesano de Empleo, que intensificó el acompañamiento telefónico y mantuvo el contacto con las personas participantes durante el confinamiento, retomó la atención personalizada y las clases de manera presencial a finales de junio, posible gracias a la donación de mamparas protectoras, mascarillas, y todo lo necesario para trabajar con seguridad.

BioAlverde SL, que mantuvo a todo su personal reestructurando los puestos de trabajo, continuará trabajando en su línea agrícola en el huerto ecológico de Montequinto y en su línea textil, intensificando la fumigación e higienización de todos los contenedores de ropa, 95 repartidos por la provincia con más de 75 puntos de recogida.

En Proyecto Nazaret, los educadores seguirán yendo a los pisos donde hay participantes y el Centro de Formación, organizado y adaptado con las medidas sanitarias y de seguridad pertinentes, seguirá con sus clases en el periodo estival con reducción de participantes por aula.

En Centro Amigo, el verano se seguirá pasando como en estos meses, con sumo cuidado y con todas las medidas necesarias por el bien de sus participantes, personas en su mayor parte de riesgo.

La ayuda de los voluntarios hace posible el milagro cada día.

El Departamento de Acompañamiento a los Territorios, Formación y Voluntariado mantendrá su servicio cubierto, principalmente el programa de mayores, la atención a las demandas de orientación e información, el fondo diocesano y la atención al voluntariado y a las Cáritas parroquiales. Ahora es más necesario que nunca servir de cauce para que las personas con menores posibilidades puedan acceder a las ayudas públicas, por lo que se seguirá proporcionando información sobre la Renta Mínima de Inserción, las ayudas alimentarias gestionadas desde Servicios Sociales o el Ingreso Mínimo Vital (IMV).

Aunque algunas Cáritas parroquiales reduzcan su actividad, muchas de ellas han dejado a las personas y familias a las que acompañan con sus necesidades cubiertas y, además, en muchos casos, se va a mantener la atención telefónica y se ha dejado un número de teléfono disponible por si alguna persona necesitara ayuda. En cualquier caso, las parroquias no cierran y por lo tanto las Cáritas parroquiales tampoco, se ha reorganizado la acción para que el voluntariado pueda descansar.

Cáritas ha podido y puede estar presente gracias a la entrega generosa y desinteresada de tantas empresas, iniciativas solidarias y personas voluntarias, socias y donantes que se mueven y conmueven por la realidad de sus hermanos más vulnerables. La caridad sigue sin cerrar y cada gesto sigue contando.

Para realizar una donación (Banco Santander: ES62 0049 6175 9220 1609 7851).

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