La profesora de la UPO, Victoria Pérez de Guzmán, preside la Sociedad Iberoamericana de Pedagogía Social

Vinculada a la investigación y la docencia desde 1997, Victoria ahora afronta el reto de presidir la SIPS, un órgano científico internacional donde desarrollar su "vocación por servir a los demás".

La profesora está vinculada a la universidad Pablo de Olavide desde 1997.

Victoria G. Mora. Que la educación es un camino y no un objetivo es algo que sabe muy bien Victoria Pérez de Guzmán. La doctora en Pedagogía de la Universidad Pablo de Olavide (UPO) ha sido recientemente nombrada presidenta de la Sociedad Iberoamericana de Pedagogía Social (SIPS), uno de los principales puntos de encuentros de científicos e investigadores en la materia.

Como sociedad científica, el objetivo de la SIPS es contribuir a la mejora de la reflexión, investigación y difusión de la pedagogía y la educación social a nivel internacional. Este órgano de carácter independiente promueve y forma parte de comités científicos de congresos alrededor del mundo. Su medio de expresión es la revista Pedagogía Social. Revista Interuniversitaria, con más de 30 años de existencia.

Los inicios de Victoria Pérez de Guzmán en la Pedagogía fueron como apoyo docente, orientación educativa y educadora de calle. Desde 1997 la profesora está vinculada a la UPO, donde actualmente imparte la asignatura de Pedagogía Social.

En cuanto a la investigación, Victoria estudia temas como la resolución de conflictos, la animación sociocultural y el desarrollo comunitario, la familia y la escuela, la educación de personas adultas o educación y género. La profesora cuenta con más de medio centenar de publicaciones en revistas, libros y actas de congresos. Hablamos con ella sobre su trayectoria y la oportunidad que le ha brindado la SIPS.

La nueva presidenta reunida con sus compañeros expertos en pedagogía.

-¿Fue una decisión vocacional la de dedicarse a la Pedagogía? ¿Qué es lo que más le atrae de esta disciplina?
-Desde mi infancia quería ser maestra, para dedicarme a la educación y a la enseñanza. Antes de elegir carrera universitaria me informé de las alternativas y me hablaron de que existía la Licenciatura en Filosofía y Ciencias de la Educación, Sección Pedagogía, me gustó mucho de qué trataba y pensé que respondía a mi vocación profesional. Así que fue una decisión vocacional dedicarme a la Pedagogía y los estudios cubrieron totalmente mis expectativas. Lo que más me atrajo siempre de la disciplina es el campo social. La vocación de servir a los demás, de ayudarles, de estar formada para poder mejorar y transformar muchas realidades.

-Según su visión, ¿cuál es el papel del pedagogo o la pedagoga en pleno siglo XXI?
-Vivimos en tiempos de incertidumbre, de continuos cambios, de pensar en lo global para actuar en lo local, de avances tecnológicos, etc. Esto hace que muchos profesionales, desde la educación, tengan que dar respuesta a las necesidades, intereses y preocupaciones que surgen en la sociedad actual, tanto en el ámbito reglado como no reglado. El profesional de la Pedagogía, junto a otros profesionales que trabajan desde y por la educación, son fundamentales en la sociedad en la que vivimos. Su principal papel es generar procesos de formación a nivel individual y grupal. Debe ir dando respuesta a interrogantes como: ¿Hacia qué sociedad queremos caminar? ¿Qué formación se está recibiendo en los centros educativos? ¿Qué modelos educativos dan respuesta a las carencias y necesidades actuales? La sociedad actual requiere de profesionales competentes para diagnosticar situaciones sociales y educativas desde una perspectiva integral e integradora, llevar a cabo procesos de atención a la diversidad, velar por el desarrollo de estrategias de prevención y resolución de conflictos en diversos ámbitos, formar a formadores… El profesional de la Pedagogía sustenta dicho papel. Si bien, indicar que la vocación de servicio es fundamental para dar respuesta real a lo que nuestro siglo necesita de los pedagogos y pedagogas.

La profesora ha participado recientemente en el proyecto de investigación Gendercit, financiado por la Comisión Europea.

-¿La función del pedagogo o pedagoga social es necesaria en algún ámbito en el que actualmente no esté presente? 
-La presencia del pedagogo o pedagoga social se hace explícita en muchos ámbitos: animación sociocultural y desarrollo comunitario, educación de personas adultas y mayores, atención a la diversidad, formación de formadores, orientación educativa, etc.; si bien, en otros su labor está implícita y casi ni se vislumbra como la orientación y formación en el ámbito de trata de seres humanos.

-¿En qué proyectos de investigación se encuentra inmersa ahora mismo?
-Señalar en el que he estado inmersa hasta hace poco, Proyecto Gendercit, financiado por la Comisión Europea a través del Programa People (Marie Curie Actions) del VII Programa Marco de la Unión Europea (P7/2007-2013). El principal objetivo del proyecto ha sido crear una red interdisciplinar permanente de formación e investigación para promover la transferencia de conocimiento mutua entre universidades europeas (España, Portugal, Italia, Francia) y latinoamericanas (Argentina, México) en el campo de los estudios de género. Dirigido por la Dra. Mari Carmen Monreal Gimeno, también profesora de la Universidad Pablo de Olavide.

-¿Qué ha significado para usted el nombramiento como presidenta de la Sociedad Iberoamericana de Pedagogía Social?
-Ser elegida como nueva Presidente de la SIPS por tres años supone un reto y una responsabilidad, además de una satisfacción. Me han precedido tres presidentes que han realizado una gran labor, el Dr. José Ortega de la Universidad de Salamanca, el Dr. Jose Antonio Caride de la Universidad de Santiago de Compostela y el Dr. Xavier Úcar de la Universidad Autónoma de Barcelona. Liderar individual y colectivamente la SIPS trae consigo un compromiso con los asociados y asociadas a la misma, así como con la sociedad en general. Partimos de las acciones realizadas que vienen dando buenos resultados; puesto que siempre hay que considerar el trabajo desarrollado por los anteriores Consejos Ejecutivos, y seguir con acciones que sigan fomentando el desarrollo de la Pedagogía y la Educación Social.

El nombramiento como presidenta ha supuesto para Victoria “un reto y una responsabilidad”.

-¿Qué metas se pone para esta nueva andadura?
-Partimos de mejorar la reflexión, investigación y difusión de la educación y la Pedagogía Social tanto en España como en América Latina. Si bien, son cuatro los ejes o líneas de acción perseguidas. En la primera línea de acción (Coordinación y gestión) se trata de mantener y mejorar la gestión interna y externa de la sociedad. Unida a la misma, queremos elaborar un código ético de la sociedad, congruente con los compromisos que tiene adquiridos con los Derechos Humanos, la igualdad de género, los valores cívicos, etc. En la segunda línea de acción (Desarrollo académico y profesional) se pretende mantener la celebración de seminarios nacionales y de congresos internacionales sobre Pedagogía y Educación Social. Potenciar la articulación de redes interuniversitarias e interinstitucionales en Iberoamérica para la conformación de eventos académicos y profesionales vinculados a nuestras áreas. Adherirnos a declaraciones e iniciativas de ámbito local, autonómico, nacional y/o internacional que potencian el desarrollo de estas disciplinas. Fortalecer las iniciativas comunes con el Consejo General del Colegio de Educadoras y Educadores Sociales, así como con asociaciones nacionales e internacionales. En cuanto a la tercera línea de acción (Investigación y transferencia de conocimiento), se apoya al colectivo de jóvenes investigadores e investigadoras, contribuyendo a la difusión y reconocimiento de su trabajo; especialmente manteniendo el Premio JIPS. También se tratará de potenciar la investigación y las publicaciones, en colaboración con otras entidades y organizaciones, dentro y fuera de las Universidades. Y finalmente, en la cuarta línea de acción (De la expansión e internacionalización), trataremos de crear y/o integrarnos en redes a nivel nacional e internacional, dando continuidad a las ya establecidas, que permitan dibujar un mapa más amplio y diversificado de la Pedagogía Social y de la Educación Social en el mundo, potenciando su expansión y proyección a distintas realidades, en el contexto latinoamericano y en el resto del mundo. Asimismo, pretendemos acompañar en la creación y desarrollo de nuevas redes, sociedades y grupos de Pedagogía Social y Educación Social en países de Latinoamérica.

La SIPS es una sociedad científica de carácter independiente e internacional.

-Más concretamente, ¿qué le gustaría poder cambiar desde la presidencia de la entidad?
-Me gustaría que los asociados y asociadas se sientan parte de lo que es para mí un proyecto común en continua construcción, donde todas las personas pueden sumar iniciativas nuevas que ayuden a mejorar el mundo en el que vivimos. Y que se vayan sumando más personas preocupadas por la mejora y la transformación social.

-En otros países, ¿se están investigando cuestiones interesantes en torno a la pedagogía social? Si es así, ¿podría poner algún ejemplo?
-Son muchos los países que están investigando en este campo de conocimiento. Podemos señalar dos de ellos por haber constituido más recientemente las primeras Asociaciones de Pedagogía Social: México y Colombia. Si bien, son muchos los profesionales, académicos e investigadores que se desarrollan a nivel científico en este ámbito.

Pérez de Guzmán imparte la asignatura de Pedagogía Social en la UPO.

-¿Qué significa para la Universidad Pablo de Olavide su nombramiento?
-Siempre es un orgullo para una institución que a una de sus miembros le nombren presidenta de una organización de carácter científico que contribuye a mejorar la sociedad en la que vivimos.

-Para terminar, ¿qué supone para usted a nivel personal la pedagogía social y, a nivel general, qué cree que significa para la sociedad?
-A nivel personal supone: la esperanza de un mundo mejor, diseñar claves para que mejoremos nuestras realidades sociales, la atención a sectores desfavorecidos y en procesos de vulnerabilidad social, la atención a la diversidad, la igualdad entre mujeres y hombres, la dinamización social y la participación ciudadana, entre otras cuestiones. A nivel social, considero que es una herramienta para el cambio social y la mejora del bienestar social.

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