La Unidad de Ictus del Virgen del Rocío, unidad de referencia para su tratamiento

Este servicio ha multiplicado por tres los Códigos Ictus atendidos en los últimos cinco años y por diez la eliminación de los trombos por trombectomías, por el que son de referencia para pacientes de Huelva

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La Unidad de Ictus del Virgen del Rocío, unidad de referencia para su tratamiento

Redacción. La delegada territorial de Salud y Familias de Sevilla, Regina Serrano, visitó ayer la Unidad de Ictus del Hospital Universitario Virgen del Rocío para conocer de primera mano el trabajo que realizan sus profesionales y seguir haciendo visible la campaña de prevención y atención al ictus ‘Es un ictus. Llama al 061’ de la Junta.

Desde 2016, el Hospital Universitario Virgen del Rocío es Unidad de Referencia para tratamiento del Ictus, dando cobertura a 2.460.584 habitantes ya que incluye la población de la provincia de Sevilla (1.941.355 habitantes) y de Huelva (519.229 habitantes). En este tiempo, se han multiplicado los avisos por Códigos Ictus y solicitud de traslado/valoración para posibles tratamientos recanalizadores para eliminar los trombos que ocasionan este problema de salud. En el momento actual, se realizan entre tres y cuatro activaciones de Códigos Ictus al día, siendo una cuarta parte de ellas, consultas desde otros centros hospitalarios de Sevilla y Huelva.

Más de 900 Código Ictus

De hecho, solo en el año 2020 se han realizado aproximadamente más de 900 Código Ictus, de los cuales se han realizado 150 fibrinolisis intravenosas y 427 trombectomías mecánicas para extraer o diluir los trombos. El número de pacientes que se han beneficiado en concreto de la trombectomía mecánica (capaz de aumentar un 60% la probabilidad de supervivencia sin dependencia) se ha multiplicado por diez: de 45 trombectomías en 2015, a 427 el año pasado. Con los datos actuales, la unidad de referencia de Ictus del Hospital Universitario Virgen del Rocío se ha convertido en el centro de mayor volumen de trombectomías de España.

La Unidad de Ictus del Universitario Virgen del Rocío está integrada por un equipo de Neurología Vascular con dedicación exclusiva a esta área de la patología neurológica compuesta por cinco facultativos y personal de enfermería, altamente integrados con los equipos de profesionales de Neurorradiología convencional e intervencionista, Cardiología, Rehabilitación y Trabajo Social. Cuenta con 6 camas monitorizadas con la más alta tecnología multiparamétrica y atención por neurólogos 24 horas, los 365 días del año.

‘Es un ictus. Llama al 061’

La Consejería de Salud y Familias ha puesto en marcha en los últimos días la campaña de prevención y atención al ictus ‘Es un ictus. Llama al 061’, dirigida a concienciar e informar a la población en general, y especialmente a las personas mayores de 60 años, de los síntomas y signos asociados a esta patología, facilitando su asistencia inmediata, así como de los factores de riesgo asociados y los hábitos saludables para prevenirla.

El hecho de que sea una enfermedad frecuente, con gran impacto en la discapacidad y mortalidad, y que se disponga de un tratamiento eficaz en las primeras horas tras el evento agudo, han sido los motivos por los que la Junta ha impulsado esta campaña, en coordinación con el Plan de Atención al Ictus y apoyado por la Delegada Territorial de Salud y Familias, Regina Serrano.

El ictus es una enfermedad cerebrovascular que se produce por la disminución u obstrucción del flujo sanguíneo. La sangre no llega al cerebro en la cantidad necesaria y, como consecuencia, las células nerviosas no reciben oxígeno, dejando de funcionar. También se le conoce como accidente cerebrovascular, embolia o trombosis. Aunque puede producirse a cualquier edad, su riesgo aumenta con los años, siendo más frecuente a partir de los 55.

Ictus

Está considerado el trastorno neurológico grave más frecuente, con gran impacto sociosanitario, por lo que representa un importante problema de salud.

A pesar de los enormes avances en el manejo del ictus en nuestra comunidad, su incidencia es de unos 200 casos por cada 100.000 habitantes al año; es decir, en Andalucía sufren un ictus cada año más de 17.000 personas. Esto lleva a que, a lo largo de sus vidas, uno de cada cuatro andaluces lo padecerá. La Organización Mundial de la Salud prevé un incremento del 27% en su incidencia hasta 2025, debido al progresivo envejecimiento de la población.

Uno de los principales problemas del ictus es las secuelas que produce en términos de discapacidad física y cognitiva. Además, es la primera causa de mortalidad entre las mujeres y la segunda entre los hombres, provocando el 10% de la mortalidad total (13% mujeres y 8% hombres). Igualmente, es la primera causa de invalidez permanente en el adulto, teniendo un elevado coste sociosanitario, que ronda los 1.000 millones de euros al año.

Los tratamientos más avanzados para el abordaje de un evento agudo se basan en la reperfusión de la corriente sanguínea que ha quedado interrumpida y son tiempo-dependientes, lo que significa que existe una ventana de tiempo tras el episodio agudo en el que los tratamientos son eficaces para la reducción de las secuelas y la mortalidad, pero si se pasa de este tiempo, dejan de serlo.

Factores de riesgo y hábitos de vida saludables

El 90% de los casos de ictus se podría evitar con una adecuada prevención y un estilo de vida saludable. Aunque son numerosos los factores de riesgo para desarrollar una enfermedad cerebrovascular, los principales modificables para sufrir un evento agudo son la hipertensión arterial, la diabetes, el colesterol alto, la inactividad física y la obesidad, responsables de un elevado porcentaje de la morbilidad y la mortalidad por enfermedades no transmisibles.

Los principales hábitos de vida saludables para su prevención son evitar el consumo de tabaco, alcohol y drogas; aumentar la actividad física diaria y reducir el sedentarismo; seguir una dieta rica en verduras y frutas, y reducir el consumo de sal, azúcares, grasas saturadas y comidas procesadas.

Estas intervenciones sobre el estilo de vida son al menos tan importantes como las medidas farmacológicas y, en muchos casos, incluso por encima de estas, por lo que deben recomendarse y mantenerse en todos los pacientes, con independencia de que reciban o no tratamiento farmacológico.

Código Ictus

En tanto que enfermedad tiempo-dependiente, el ictus es una dolencia en la que de su rápida atención depende la supervivencia de quien se ve afectado por ella, así como su posterior recuperación sin secuelas. Es por ello que, en la cadena asistencial del ictus, es fundamental establecer sistemas que favorezcan una interconexión precisa entre los servicios de emergencia extra e intrahospitalarios.

El objetivo del Código Ictus es la puesta en marcha de forma inmediata de los componentes y estructuras implicadas en el diagnóstico y tratamiento en fase aguda de esta patología. Se trata de un sistema que permite la rápida identificación, notificación y traslado de los pacientes con ictus a los servicios de urgencias. De este modo, puede activarse el proceso intrahospitalario de diagnóstico definitivo y el potencial tratamiento mientras se traslada al paciente con ictus hasta el servicio de urgencias.

La correcta aplicación del Código Ictus enlaza con las recientes recomendaciones internacionales que tienen el máximo nivel de evidencia científica en el abordaje del ictus agudo. Se trata de cuatro medidas que son: las Unidades de Ictus, la Trombolisis, la Trombectomía y la Telerradiología/Teleictus. Cuatro prestaciones sanitarias básicas que el Servicio Andaluz de Salud ofrece al conjunto de la ciudadanía y que están orientadas a conseguir que el mayor número de personas que han sufrido un evento agudo puedan beneficiarse del tratamiento adecuado.

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