La UPO lidera el primer estudio longitudinal de sobrepeso y obesidad infantil en España

La investigación está dirigida por el profesor José Naranjo Orellana y pone de manifiesto un conflicto con los criterios utilizados para el diagnóstico de sobrepeso y obesidad.

José Naranjo Orellana, profesor de la UPO, ha liderado el primer estudio longitudinal de sobrepeso y obesidad infantil.

Redacción. El profesor del Departamento de Deporte e Informática de la Universidad Pablo de Olavide José Naranjo Orellana ha liderado el primer estudio longitudinal de sobrepeso y obesidad infantil realizado en España, en el que se ha estudiado la misma cohorte de niños y niñas durante toda la enseñanza primaria.

Se trata del Proyecto OBIN, en el que han participado 155 sujetos (86 niñas y 69 niños) pertenecientes a los tres colegios públicos del municipio sevillano de La Algaba, quienes han sido estudiados a lo largo de los seis cursos escolares de Educación Primaria (del 2011-2012 al 2016-2017). Estos colegios son el CEIP Purísima Concepción, CEIP Francisco Giner de los Ríos y CEIP Vicente Aleixandre.

Una de las aportaciones de este estudio es contrastar, de forma longitudinal, las cifras de prevalencia de sobrepeso y obesidad que se obtienen en función del criterio diagnóstico utilizado: CDC de Atlanta (EE.UU.), Fundación Orbegozo (utilizado en España), Cole, y el empleado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) desde 2007.

Así, una de las conclusiones que arroja esta investigación es la discrepancia existente en dichas cifras de prevalencia, por lo que el empleo de uno u otro criterio de diagnóstico dibuja panoramas diferentes. Así, por ejemplo, la suma de prevalencia (sobrepeso y obesidad) arroja el menor valor en el criterio Orbegozo tanto para niños (32.7%) como para niñas (27.1%) y el valor más alto con el criterio OMS (51% para ambos).

Como explica el profesor Naranjo Orellana “esto pone de manifiesto que hay un claro conflicto con los criterios utilizados para definir los límites con los que diagnosticar sobrepeso y obesidad, por lo que es de gran importancia que, al facilitar datos de prevalencia, ya sean fijos o comparados, se informe de qué criterios se están utilizando”. Por ello, añade el investigador, “no se deben comparar nunca datos obtenidos con diferentes criterios de diagnóstico o comparando períodos de tiempo donde estos criterios han cambiado”.

Este aspecto ya lo puso de manifiesto el estudio enKid hace 20 años. “La novedad es que nuestro estudio es longitudinal, no transversal como el estudio enKid y todos los que se han hecho hasta la fecha, además de que hemos añadido el nuevo criterio de la OMS”, aclara el investigador principal del Proyecto OBIN.

Por otro lado, existen multitud de estudios que alertan sobre el hecho de que el sobrepeso y la obesidad infantil suponen un grave problema de salud en la sociedad actual debido a su alta tasa de prevalencia. Frente a este hecho, Naranjo Orellana expone que la conclusión del estudio es que “no podemos decir que esté aumentando la tasa de sobrepeso y obesidad en los niños y niñas que hemos estudiado y en el periodo en el que los hemos estudiado, sino que es estable. En esto coincidimos con la Encuesta Nacional de Salud, que indica en su edición de 2017 que la tasa de sobrepeso y obesidad presenta ciertas oscilaciones pero no hay aumento desde 1987”.

En opinión de este investigador, el estudio pretende clarificar por qué hay tanto ruido en la información que se publica sobre sobrepeso y obesidad. Es por ello que no se debe dar credibilidad a ningún dato que se difunda si no va acompañado de con qué criterio se está midiendo.

Otra de las aportaciones de este estudio es que es el primero en el que se mide longitudinalmente actividad física en niños por calorimetría, y no solo por cuestionario.

Así, para determinar los hábitos de alimentación y actividad física de forma comparada entre estos niños y niñas a lo largo de seis años se emplearon estudios de calorimetría para valorar el nivel de actividad física y poderlo contrastar con la información proporcionada por los cuestionarios.

Así, uno de los principales hallazgos de este trabajo es que la población estudiada presenta un nivel de actividad bastante alto y que parece mantenerse estable a lo largo de los años del estudio. Sin embargo, la adherencia a la dieta mediterránea es moderada y resulta mejorable.

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