17 agosto 2026
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Las campanas de la Giralda repican historia

Las 24 campanas de la torre más emblemática de Sevilla guardan nombres, historias y toques transmitidos durante generaciones.

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Carmen González. Las campanas de la Giralda forman parte de la identidad sonora de Sevilla desde hace siglos. Aunque la torre destaca por su valor arquitectónico, su conjunto campanero constituye uno de los patrimonios históricos más importantes de España.

Cada campana guarda una historia propia. Además, sus sonidos han acompañado a generaciones de sevillanos en celebraciones, ceremonias religiosas y acontecimientos extraordinarios. Por ello, la Giralda no solo se contempla, también se escucha.

La actual torre comenzó su historia como el alminar de la antigua mezquita almohade. Sin embargo, tras la conquista cristiana de Sevilla en 1248, el edificio inició una profunda transformación que acabaría convirtiéndolo en el campanario de la Catedral.

Con el paso de los siglos, se incorporaron nuevas campanas hasta formar el conjunto actual. Hoy, la torre alberga 24 campanas históricas distribuidas en el cuerpo principal, además de la campana del reloj situada en una zona superior.

Las campanas de la Giralda destacan tanto por su número como por su antigüedad. De hecho, algunas han sobrevivido a terremotos, restauraciones y reformas realizadas a lo largo de la historia.

Entre las más conocidas se encuentran San Laureano, San Isidoro, San Hermenegildo, San Juan Evangelista, San Pablo, San Pedro, San Fernando, San Juan Bautista, Santiago, San Cristóbal y San Miguel.

Asimismo, otras campanas llevan nombres como Omnium Sanctorum, Santa Catalina, Santa Cruz, Santa Cecilia, Santa Justa, Santa Rufina, Santa Lucía, Santa Florentina, Santa Bárbara e Inés.

Especial protagonismo tiene Santa María la Mayor, conocida popularmente como la Gorda, la campana de mayor tamaño del conjunto.

Durante siglos, las campanas funcionaron como un auténtico sistema de comunicación. Gracias a sus diferentes repiques, los habitantes podían identificar fiestas religiosas, funerales, procesiones o situaciones de emergencia.

Además, cada toque tenía un significado concreto. Por tanto, el sonido de las campanas transmitía información mucho antes de la existencia de los medios de comunicación modernos.

Todavía hoy, la Catedral conserva numerosos toques tradicionales. De este modo, muchas celebraciones continúan acompañándose con repiques históricos que mantienen viva una tradición centenaria.

A finales del siglo XX se desarrolló una importante restauración para garantizar la conservación del conjunto campanero. Gracias a estos trabajos, numerosas piezas históricas pudieron recuperarse y seguir funcionando.

Además, periódicamente se realizan labores de mantenimiento que permiten preservar este valioso patrimonio para las futuras generaciones.

Las campanas de la Giralda han acompañado algunos de los momentos más importantes de la historia de Sevilla. Han sonado durante celebraciones religiosas, visitas reales y acontecimientos históricos que marcaron la vida de la ciudad.

Por eso, cada campanada sigue recordando que la Giralda es mucho más que un monumento. Es también una memoria sonora que continúa resonando sobre las azoteas de Sevilla después de siglos de historia.

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