Las madres que necesiten cesárea en el Virgen del Rocío podrán hacer piel con piel

Se está elaborando un protocolo con el que extender a todas las madres que requieran una cesárea permanecer al lado de su bebé.

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piel con piel

Redacción. Un equipo de las unidades de Obstetricia, Anestesia y Neonatología del Virgen del Rocío, liderado por la Unidad de Calidad a través de la Comisión de Lactancia, está ya trabajando en la elaboración de un protocolo con el que extender a todas las madres que requieran una cesárea permanecer al lado de su bebé y hacer piel con piel, tras la intervención quirúrgica. Hasta el momento, solo se está realizando en «circunstancias individuales» donde la madre ha expresado previamente esta necesidad y se dan las condiciones clínicas que garantizan una seguridad en el proceso. La intención es que se extienda «poco a poco» a todas las madres siempre que sus condiciones clínicas y las del recién nacido lo hagan viable.

Este avance se sumaría a la lista de medidas recogidas en la estrategia de humanización en la atención perinatal con la que cuenta el Virgen del Rocío, que atiende en torno a 5.000 partos al año, de los cuales el 23% son por cesárea. Hasta el momento, la mujer que es intervenida para el nacimiento de su bebé tiene el primer contacto piel con piel dentro del quirófano. Una vez finalizada la cesárea, la madre pasa a la unidad de reanimación y el bebé pasa a la zona de postparto donde un familiar, normalmente el padre, se encarga.

Rocío Salguero y Sergio Anillo, referente de cuidados de Obstetricia y supervisor de paritorios, respectivamente, explican que el equipo de trabajo que se ha constituido dentro del hospital está trabajando ya en el procedimiento con el que extender ese contacto piel con piel permanente entre la madre y su bebé tras una cesárea. Dentro de la citada estrategia de humanización, estos dos profesionales destacan la «satisfacción muy alta» de la unidad de paliativos perinatales, con la que «estamos volcados», y en la que se hace un seguimiento a las madres que han recibido, en torno a la semana 20 de gestación, el diagnóstico de una anomalía fetal o una condición que limita la vida del recién nacido y deciden seguir con el embarazo.

Igualmente, las mujeres ingresadas hasta el final de la gestación por complicaciones en el embarazo, en el caso de que sean ingresos de larga duración, son acompañadas a la Unidad de Neonatología para que conozcan el espacio y vean cómo funciona ya que sus hijos tendrán que pasar un tiempo en el Área de Neonatos una vez nazcan. En esta línea, el Virgen del Rocío ha editado un vídeo explicativo en el que informan a las gestantes del circuito que tendrán que seguir en el centro hospitalario hasta el nacimiento de su bebé. Por último, y con el fin de «favorecer la intimidad» en los paritorios en el momento de la expulsión del bebé, se han colocado en las puertas carteles al estilo ‘No molestar’ de las habitaciones de hotel para advertir de que, en ese instante, no se puede pasar al paritorio para garantizar ese momento de intimidad a la mujer.

DUELO PERINATAL: BOLSA DE RECUERDOS Y PLACENTAS IMPRESAS

Dentro de la estrategia de humanización en la atención perinatal, el Virgen del Rocío cuenta desde noviembre de 2021 con un protocolo de actuación en caso de que las madres que pierden a sus hijos intraútero o justo en el momento del parto. Para la «elaboración de recuerdos», se les prepara una bolsa con una tarjeta con las huellas de las manos y los pies del bebé, el primer gorro que se les coloca para mantener la temperatura corporal, la pulsera identificativa y también, en casos «muy reducidos», la impresión de la placenta. Son pocos los casos porque en la mayoría de los partos en los que el bebé nace muerto o muere justo en el momento de su nacimiento la placenta es sometida a estudios para poder contar con toda la información posible en caso de nuevo embarazo.

La impresión de la placenta es iniciativa de un grupo de matronas que limpian y pintan con témpera las placentas para, después, con un papel secante, obtener una imagen muy parecida a «un árbol de la vida». Las mujeres que lo solicitan, «siempre que haya tiempo y una demanda asistencial que lo permita», pueden llevarse una impresión de su placenta. Esta opción existe desde antes de la pandemia, pero sufrió un frenazo como consecuencia de la crisis sanitaria y ha sido en los últimos meses cuando se ha incrementado la demanda, reconocen Rocío Salguero y Sergio Anillo, referente de cuidados de Obstetricia y supervisor de paritorios.

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