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Montañés, maestro de maestros

La muestra se encuentra en el Museo de Bellas Artes de Sevilla hasta el 15 de marzo de 2020.

Juan Martínez Montañés constituye un hito en la escultura española del Barroco y es un modelo imperecedero de la escuela sevillana.

Redacción. Montañés, maestro de maestros reúne, en el Museo de Bellas Artes de Sevilla, una ocasión única e irrepetible, las obras maestras del escultor Juan Martínez Montañés (Alcalá la Real, 1568- Sevilla, 1649) presentado como uno de los grandes creadores en la transición del Renacimiento al Barroco, capaz de levantar un territorio artístico personal, poniendo la intensidad al servicio de la fe y la belleza. Se mantendrá desde el día 30 de noviembre hasta el 15 de marzo de 2020. El horario es de martes a sábado, de 9.00 a 20.30 horas; y domingos y festivos de apertura de 9.00 a 15.00 horas.

La exposición se propone mostrar la trascendencia del artista mediante una selección de lo más escogido de su producción: conjuntos que constituyen retablos o grandes encargos, junto a los mejores ejemplos de imaginería, relieves y esculturas de bulto redondo, de distintas etapas y representativas de las iconografías que contribuyó decisivamente a consolidar en la Sevilla barroca.

Junto a ello, el criterio mantenido en la selección de obras ha sido la representatividad, la calidad y el estado de conservación. Para ello en estos últimos meses con motivo de la muestra, se ha intervenido en 18 de las obras expuestas.




Juan Martínez Montañés constituye un hito en la escultura española del Barroco y es un modelo imperecedero de la escuela sevillana.  Esta exposición ofrece un recorrido por una selecta representación de 44 esculturas y relieves del genial artista, de un total de 58 obras que la componen.

El itinerario, a través de tres secciones, nos muestra un excepcional repertorio de obras que testimonian la ambición de los grandes encargos que abordó, lo sublime de sus imágenes devocionales y la novedad de sus modelos iconográficos. En la primera sección se exponen obras de los conjuntos o retablos más notables, como los de San Isidoro del Campo o el convento de San Leandro. La segunda sección muestra destacados ejemplos de su excelente producción imaginera, como San Cristóbal o San Jerónimo. La tercera se centra en sus aportaciones más significativas a la iconografía barroca sevillana, como fue el Niño Jesús del Sagrario, La Cieguecita, o el Cristo de la Clemencia.




Las conexiones con el mundo artístico e intelectual de la época revelan la colaboración de Montañés con otros artistas, de los que también se exponen pinturas que conformaron retablos o fueron expresión pictórica de las nuevas iconografías que el escultor contribuyó a consolidar.

Los trabajos de conservación-restauración de muchas de las obras expuestas, realizados con motivo de esta exposición, permiten valorar con una renovada percepción la extraordinaria calidad y la exquisita belleza de la producción del gran maestro. Asimismo, la generosa colaboración del Arzobispado de Sevilla, permite ofrecer en la muestra obras que por su ubicación, lejanas en sus retablos o escondidas en sus recintos conventuales, no son habitualmente contempladas por el público.



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