Mujeres sevillanas ilustres: tres artistas y una científica

Historias singulares de mujeres nacidas en nuestra ciudad no tan conocidas como sus méritos justifican.

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Retrato póstumo de Concepción Estevarena publicado en La Ilustración Española y Americana(1876).

Virginia López. Vamos a conocer la vida y la obra, con la huella que han dejado, de
cuatro ilustres mujeres, naturales de Sevilla. Son desconocidas para el gran público y aunque en los últimos años, se les viene reconociendo, nunca está de más darlas a conocer.
Se trata de la poetisa Concepción Estevarena, la cantante Julia Fons, la actriz Elisa Boldún y la química Rosario Fernández.
Concepción Estevarena (Sevilla, 1854 – Jaca, 1876). Poetisa.
No llegó a publicar ningún libro en su corta existencia de 22 años, plagada de desdichas cual heroína romántica. Siendo huérfana de madre desde los diecisiete meses, la muerte del padre la deja sumida en deudas, tiene que vender la casa y marcha a Huesca con un familiar pero muere de tuberculosis, la enfermedad del romanticismo decimonónico por excelencia.
Rafaela María de la Concepción de la Trinidad Estevarena Gallardo, conocida como Concepción Estevarena, nació en el número 21 de la calle Siete Revueltas el 10 de enero de 1854.
De adolescente vivió a semejanza de Penélope: escribiendo poesías que luego borraba, día tras día. La estricta educación del padre le prohibía dedicarse a esos menesteres y ella memorizaba lo que secretamente emborronaba. No escribe versos juveniles sobre el amor sino sobre la levedad de la vida y la realidad inevitable de la muerte.
Participó en círculos literarios de la ciudad y le unió gran amistad con los hermanos José y Mercedes de Velilla. Además de ser muy querida por Dolores Rodríguez de Velilla, la madre de ambos y por las otras hermanas, también escritoras pero absolutamente desconocidas: Felisa y Reyes de Velilla. Vivió algún tiempo en su domicilio de la calle Manteros -hoy General Polavieja- donde se celebraba una animada tertulia literaria con Luis Montoto, entre otros.
Llegó a colaborar con “El Gran Mundo”, la que puede considerarse la primera revista sevillana destinada a un público femenino, nacida en 1872, con columnas de moda, estrenos, poesía, etc.
Será José de Velilla quien publica su obra “Últimas flores” en edición póstuma y por su prólogo conocemos un escaso esbozo biográfico. Tras su muerte, se leyeron sus poemas en círculos de Madrid – en una velada tocó Albéniz al piano- y autores de distintas partes del país, entre ellos los sevillanos Juan Antonio Cavestany y José Lamarque de Novoa, le
rindieron una Corona Poética.
Los expertos la adscriben al Romanticismo literario, en la estela de Bécquer, con quien comparte esa línea entre el paisaje interior y el exterior. Dejó un centenar de poemas, algunos pocos publicados en revistas y el más celebrado por su calidad y mensaje es:
Libertad
¡Libertad, lazo de amor
talismán que honra y escuda
la humanidad te saluda
como a su gloria mejor!
En la web literaria Zenda pueden leer cinco poemas suyos:
www.zendalibros.com/5-poemas-de-concepcion-de-estevarena
En 2005 Torremozas publicó “Últimas flores” y en 2012 salió la antología “Silenciosa es la noche” en Olifante. Tiene una calle dedicada y un colegio lleva su nombre, ambos en el
Parque Alcosa.

Julia Fons fue portada en 1906 de la revista “El arte de El Teatro”.

Julia Fons (Sevilla, 1882 – Madrid 1973). Cantante de zarzuela. Un género tan español como la Zarzuela ha caído en el olvido en la actualidad. Los tebeos de Zipi y Zape, mi fuente inagotable de humor, también me proporcionaron una culturilla popular nada desdeñable. Por eso cuando canturreo “Costa la de Levante, playa la de Lloret” mientras tiendo en mi azotea, no es solo que anhele ir al mar, sino que he escuchado al gran
Alfredo Kraus:
www.youtube.com/watch?v=RDWAUN_nA6U
La edad me impidió ver en el cine “La corte de Faraón”, emblemática película de los 80 con Ana Belén y Antonio Banderas. Sirvió de presentación del género a las nuevas generaciones pero no cuajó. No fue hasta muchos años más tarde cuando, gracias al Dvd, la vi. Y sí, también canto el “¡Ay ba…!”
Fue nuestra protagonista, Julia Fons, la que estrenó la célebre zarzuela “La corte de Faraón” en el Teatro Eslava de Madrid el 21 de enero de 1910. Apoteósico éxito de calidad y público narran las crónicas periodísticas y las críticas musicales de entonces. Un hito en la carrera de la sevillana que triunfó en la primera mitad del siglo XX.
Julia Fons de Checa nació el 27 de agosto de 1882 en Sevilla donde pasó los primeros ocho años de su vida. Desde su casa de la calle Trajano – epicentro de teatros de variedades- ve pasar a caballeros y damas encopetados y algún artista con el oropel de la época.

Como la más pequeña, crece mimada pero eso no la estropea, al revés, tiene una simpatía natural y no descuida los estudios. Es brillante e inteligente. De hecho su padre Simón Fons y Gil, era el Director de la Escuela Normal de Maestros de Sevilla tras su paso por la de Badajoz donde fue fugaz alcalde republicano en 1870. Pero el talento principal de la familia lo ostenta la hermana Elena que al conseguir una beca en el Real Conservatorio de Madrid, fuerza a la familia a desplazarse allí.

Todas las niñas triunfarán en los artístico y el hermano Rogelio, seguirá los pasos del padre en Sevilla. Con voz de tiple, fue figura principal del Eslava con obras como “La alegre Doña Juanita” o “El Conde de Luxemburgo”. Destacó en el género de la opereta, con su vis cómica, género en el que fue considerada como su verdadera musa, en palabras de Juan José Montijano.

Destacó por su belleza y el ritmo y la alegría que impregnaba a sus actuaciones. Curiosamente cuando se pasó al cuplé, recibió mejor remuneración. Triunfó en Hispanoamérica y destaca el estreno en La Habana de “La gatita blanca” como Reina del Sicalipsis, la picardía erótica de la época. Se retiró en 1927.Fue una adelantada a su época. En 1907 escribió el libro “Lo que yo pienso” donde dejaba sus impresiones sobre el amor, el matrimonio o el divorcio.
De la Reina del Eslava se dijo:
En el lugar de la diosa Cibeles está sentada Julita Fons”.
No tiene dedicada ninguna calle en Sevilla, ni Gerónimo Giménez autor de la célebre “La boda de Luis Alonso” ni nuestra siguiente protagonista.

Apenas se conservan fotografías de Elisa Boldún. Aquí aparece en un recorte de prensa de la época (abajo a la derecha).

Elisa Boldún (Sevilla, 1847 – Valencia, 1915). Actriz.
En 1872 la primera dama del teatro español era Elisa Boldún. Los críticos de ayer y hoy coinciden en su gran talento natural tanto para encarnar a cándidas jóvenes, heroínas románticas como mujeres de recia personalidad.
Triunfó en papeles hechos a medida como la obra “Crisálida y mariposa” o en papeles ya escritos como los de la dramaturga Rosario de Acuña. Cabe reseñar que ésta es la segunda mujer, tras Gertrudis de Avellaneda –que residió en Sevilla- en ver estrenarse una obra suya en el Teatro Español de Madrid.
Resulta difícil bucear en los albores biográficos de Elisa Boldún Corellano. Se sabe que era hija del actor y comediógrafo Calixto Boldún y Conde y que su hermana Pilar también fue actriz, ganando ambas un premio de declamación.
Elisa fue niña prodigio de su época. A los 10 años ya triunfaba sobre las tablas y al año siguiente entra en las clases del prestigioso Julián Romea, director del Conservatorio de Madrid, quien al verla dijo “ya tengo actriz”.
Triunfa en el drama, la comedia, los clásicos de Lope de Vega o Shakespeare y en los sainetes, de ahí que fuera muy querida por el público.
Fue musa de nuestro Premio Nobel Echegaray y pareja artística del actor sevillano Rafael Calvo, de la renombrada saga de actores. Se retiró al casarse y se instaló en Valencia, en un edificio modernista que recibe el apelativo de Casa Boldún. Allí estuvo el estudio de su hijo, el prestigioso fotógrafo Salvador Pascual Boldún.
En la noche de su despedida, le homenajearon con un soneto que decía:
Si al par que el entusiasmo y el deseo
fuese grande el valer de nuestra lira
el nombre de Boldún, que hoy nos inspira,
resistiera el agua del Leteo.

La catedrática de Química Orgánica, Rosario Fernández Fernández.

Rosario Fernández Fernández (Sevilla, 1958). Química.
Cuesta creer que hasta 2014 no ingresara una mujer en la Real Academia Sevillana de las Ciencias, máxime cuando ésta se creó en 1986. El honor de ser la primera recayó en Rosario Fernández Fernández que leyó su discurso sobre “La catálisis asimétrica en el marco de la Química sostenible del siglo XXI”.
Esta antigua alumna salesiana de San Vicente ha desarrollado varios hitos en la ciencia. Licenciada y Doctora en Ciencias Químicas por la Universidad de Sevilla – que el pasado 12 de julio cumplió 515 de fecunda existencia-, ocupa la cátedra en el departamento de Química Orgánica desde 2018. Para los paganos en la materia, entre los que me incluyo, desde luego, diré que la catálisis es “la variación en la velocidad de una reacción química
producida por la presencia de un catalizador.” Desde ese mismo año es Colaboradora de la Agencia Española de Investigación.
En 1991 consiguió subvención del que fue el primer proyecto de investigación de su especialidad. Ha dirigido varias tesis y coordina varios grupos de investigación que han desarrollado diversas patentes.
Con gran sencillez y ánimo de servir de referente a las nuevas generaciones, especialmente a las niñas y adolescentes, nos cuenta su día a día en el “Café con Ciencia”:
https://cafeconciencia.fundaciondescubre.es/investigadores/rosariofernandez-fernandez
Y apuesta por destacar el papel de la química en el mundo actual. Atrás ha quedado su imagen negativa asociada a residuos peligrosos y altamente contaminantes.
Ya dijo Severo Ochoa que el amor es física y química. Carl Jung fue
más descriptivo:
“El encuentro de dos personalidades es como el contacto de dos
sustancias químicas: si hay alguna reacción, ambas se transforman.”
Con la química se puede transformar el mundo para el bien.

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