Once niños de Las 3000 Viviendas se suben al escenario en Factoría Cultural

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En la imagen, durante un ensayo de la obra 'Alalá en Nueva York'.
En la imagen, durante un ensayo de la obra 'Alalá en Nueva York'.
En la imagen, durante un ensayo de la obra 'Alalá en Nueva York'.
En la imagen, durante un ensayo de la obra ‘Alalá en Nueva York’.

M. M. Ainhoa, Inma, Erika, María, Ainara, Zahída, Gisela, Esther, Adela, Tania, y Samuel (el único niño, a lo Billy Elliot) van a clases de teatro cada tarde de miércoles durante tres horas, en el Centro Cívico El esqueleto, en Las 3000 viviendas. Llevan meses trabajando la obra de teatro musical Alalá en Nueva York y por fin esta semana llega el esperado día de su estreno: jueves 20 de diciembre (a las 18:00 horas) en Factoría Cultural (Calle Luis Ortiz Muñoz, Calle Arquitecto José Galnares, s/n), con entrada libre hasta completar aforo.

Estos once niños con edades comprendidas entre los 8 y los 14 años, forman parte de la iniciativa cultural y solidaria Taller pequeños autores, que desarrollan conjuntamente Alalá Fundación Arte y Cultura por la integración y la Fundación SGAE. Alalá en Nueva York representa, por tanto, una historia escrita por ellos mismos, a través de la que trasladarán al público “a un casting que se va a realizar en el barrio de Las 3000 viviendas para seleccionar a las artistas que mejor presenten a Sevilla en el Megamundi Superfestival de Nueva York”.

El texto es una creación propia de estos pequeños artistas, cuenta con la dirección de Ana Graciani y la coreografía de Marió Payán, y ambas son sus profesoras de teatro. “Contamos con el respaldo de ambas fundaciones, y también con el apoyo del Ayuntamiento de Sevilla”, apunta Marió, y explican que “se trata de la segunda obra que llevamos a escena en el marco del Programa pequeños autores; mientras que la primera fue El colegio encantado, estrenada en junio de 2017, que ha sido un éxito a todos los niveles”.

La semilla de una compañía profesional. Alalá en Nueva York es la segunda representación de un grupo que alimenta la esperanza de configurarse como una compañía de teatro. “Aspiramos a montar una compañía estable y a tener funciones, tener una compañía infantil de teatro que pueda estar en los escenarios de la ciudad”, nos desvela su profesora. De esta forma, una vez estrenado este segundo montaje, las clases de teatro continuarán cada miércoles, en el que es ya el tercer curso de este taller.

Son artistas natos. “Pueden llegar a ser algo revoltosos y cuesta mucho captar su atención y que se puedan dedicar durante diez minutos seguidos a hacer algo concreto sin que pase nada que los disturbe… pero en cuanto son capaces de aprenderse la obra y toman control del escenario, son artistas natos”, nos cuenta su profesora.

En la imagen, el grupo con Marió Payán, coreógrafa y profesora.
En la imagen, el grupo con Marió Payán, coreógrafa y profesora.

Un montaje con mucho trabajo previo. “Desde septiembre comenzamos a trabajar este texto concreto, y con estos niños concretos (porque el plantel de actores no es fijo y se renueva en parte cada curso), pero llevamos con las clases desde el curso pasado, trabajando la técnica de teatro desde el principio: con clases de entrenamiento actoral, ensayando canciones, probando coreografías… enseñando todo lo que incluye el montaje de un espectáculo…”. 

Es muy gratificante, es una carrera de fondo. “Aquí no es fácil trabajar, es una labor educativa fuerte, tocamos muchos temas sociales, es una carrera de fondo, la gratificación viene con el tiempo. Aunque haya costado muchísimo trabajo que se aprendan el texto y vengan a clase, y que cuando asisten atiendan y no se pongan a correr… Cuando llega el día del estreno, cuando vienen al teatro y ven al público, ahí es cuando les ves las caras y viene la satisfacción”, explica su profesora.

Al teatro, a las artes, muchas veces se llega por accidente. Y otras veces, estas aventuras hay que provocarlas, como hizo en su día Emilio Fernández de los Santos “Caracafé”, guitarrista de las 3000 viviendas, que propició el nacimiento de lo que hoy es la Fundación Alalá, persiguiendo la idea de que a los niños de este barrio había que darles también la oportunidad de aprender, y así fue como comenzó a impartirles él mismo clases de guitarra. Sobre esta base y “con el objetivo de que los niños no estén en la calle” se construye, gracias a la incorporación de un gran equipo, la Fundación Alalá.

Fundación que cuenta hoy en día con la dirección de Blanca Parejo, con Pepe Yáñez en las relaciones institucionales, con José María Pacheco encabezando la junta directiva, así como con un patronato que reúne a conocidos e influyentes rostros de la ciudad, como Francisco Rivera, José Manuel Soto, o Jorge y César Cadaval, entre otros. Con todo, se hace posible que cuente con un equipo artístico que cada tarde ofrece en el Centro Cívico El Esqueleto de Las 3000 viviendas una amplia oferta de talleres dirigida a niños y niñas de entre 8 y 14 años, quienes pueden optar a asistir a clases de guitarra (con Emilio “Caracafé”), de baile (con Mª José Suárez “Toromba”), de percusión (con Miguel Ángel Magüesin “Dr. Keli), de música y ritmos latinos (con Nayza Pérez), de canto (con Laura Marchena), de artes plásticas (con María Ortega Estepa y Pepe Yáñez), de deporte (con Juan Chacón y Juan Luis Sánchez), y de teatro (con Ana Graciani y Marió Payán).

‘Alalá’ significa “alegría” en caló. “Como referente a un sentimiento que impulsa el crecimiento personal y la autoestima”, y esto es lo que se verá este jueves en el escenario de Factoría cultural, mucha alegría, y a diez niñas y un niño que brillarán con luz propia.

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