14 octubre 2026
Hospital Sagrado Corazón

Raquel Calero explica cuándo el duelo complicado requiere ayuda

La especialista recomienda consultar cuando la angustia, la apatía o la incapacidad para disfrutar se mantienen durante el proceso.

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Raquel Calero

Redacción. La psicóloga Raquel Calero explica que el duelo complicado puede requerir ayuda profesional cuando el malestar persiste y condiciona la vida cotidiana.

La especialista señala que las personas están preparadas para afrontar muchos procesos de duelo sin tratamiento psicológico o farmacológico.

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Estos casos reciben la denominación de “duelos normales” y forman parte del proceso de adaptación ante una pérdida.

Sin embargo, algunas circunstancias pueden dificultar su evolución.



Entre ellas se encuentran la forma en que se produce el fallecimiento y el vínculo afectivo mantenido con la persona.

La evolución del propio proceso también puede indicar que el doliente necesita acompañamiento especializado.

Calero desarrolla su actividad como psicóloga clínica y ha abordado anteriormente la gestión emocional del duelo en actividades de Quirónsalud.

Cuándo consultar con un profesional

La especialista recomienda prestar atención a la angustia, la apatía y la anhedonia.

Este último término describe la dificultad o incapacidad para disfrutar de actividades que antes resultaban agradables.

Cuando estos síntomas se mantienen, pueden convertirse en señales de que la persona necesita una valoración profesional.

“No podemos normalizar vivir con angustia, apatía y anhedonia”, advierte Calero.

La psicóloga define el duelo como un proceso de adaptación.

Su finalidad consiste en restablecer progresivamente el equilibrio personal y familiar alterado tras la muerte de un ser querido.

Cada persona puede vivir este proceso de una forma diferente.

Por tanto, no existe un calendario único ni una manera universal de afrontar la pérdida.

Dar espacio a todas las emociones

Durante el duelo pueden aparecer sentimientos como rabia, tristeza, ira, culpa, soledad, confusión o incredulidad.

La especialista considera importante reconocer estas emociones en lugar de ocultarlas sistemáticamente.

“No existe una forma única de afrontar el duelo”, explica.

La psicóloga también cuestiona la obligación de asumir constantemente el papel de persona fuerte.

Este comportamiento puede llevar a reprimir el dolor y dificultar su elaboración.

Afrontar una pérdida implica transitar un camino doloroso que no sigue una evolución lineal.

Algunos días pueden resultar más difíciles, mientras otros permiten recuperar actividades y momentos de bienestar.

“El duelo necesita tiempo y espacio para ser reconocido y elaborado”, señala Calero.

Reír o distraerse no significa olvidar

Vivir el duelo tampoco implica permanecer centrado permanentemente en el dolor.

La psicóloga considera saludable permitirse distracciones, mantener relaciones sociales y volver a reír sin sentimientos de culpa.

Estos momentos no significan que la persona haya dejado de querer a quien falleció.

Tampoco implican borrar su recuerdo.

Forman parte del proceso de adaptación a una realidad diferente después de la pérdida.

La persona puede continuar su vida y mantener, al mismo tiempo, un vínculo emocional con quien ya no está.

Las cuatro tareas del duelo

Raquel Calero hace referencia al modelo desarrollado por el psicólogo estadounidense J. William Worden.

Este enfoque plantea cuatro tareas para avanzar en la elaboración del duelo.

La primera consiste en aceptar la realidad de la pérdida.

La segunda tarea requiere elaborar el dolor y reconocer las emociones asociadas.

Posteriormente, la persona necesita adaptarse a una vida en la que el ser querido ya no está.

Finalmente, debe recolocar emocionalmente a la persona fallecida y continuar viviendo.

Según este modelo, el objetivo no consiste en olvidar.

La finalidad es transformar el vínculo y encontrar una manera diferente de conservarlo dentro de la propia vida.

‘Por quién lloro’, un relato íntimo

El Hospital Quirónsalud Infanta Luisa ha acogido la presentación del libro Por quién lloro, de Juan Luis de la Bandera.

La obra relata el duelo del autor tras perder a su esposa después de cincuenta años de vida en común.

Raquel Calero presentó el encuentro y mantuvo una conversación con el escritor.

Ambos analizaron las emociones que pueden aparecer durante este proceso y la importancia de vivirlas con naturalidad.

De la Bandera explicó su tránsito por el dolor, la rabia, el vacío y la soledad.

El relato muestra también el proceso de transformación experimentado por el autor después de la pérdida.

Calero concluye que continuar viviendo no significa dejar atrás a la persona fallecida.

Su recuerdo puede conservarse mediante las conversaciones, las experiencias compartidas y los aprendizajes incorporados a la propia vida.

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