Sergio Miguel Linares: «Tenemos un tesoro que no apreciamos hasta que salimos fuera»

El sevillano Sergio Miguel Linares, de 36 años, es técnico en alta tensión en Glasglow.  Actualmente hace funciones de 'standby man', un tipo de supervisor de seguridad, para la empresa Scotish Power,  filial de la española Iberdrola. 

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Celebró año nuevo con sus 12 uvas y un 'kilt'.
Rosa Brito. El sevillano Sergio Miguel Linares, de 36 años, es técnico en alta tensión en Glasglow.  Actualmente hace funciones de standby man, un tipo de supervisor de seguridad, para la empresa Scotish Power,  filial de la española Iberdrola.

Llegó a Escocia hace ya siete años a través de una empresa española, la cual le ofreció la oportunidad de formar parte de su nueva delegación. Le supuso un gran reto. Se enfrentó a un nuevo idioma y a una manera de trabajar muy distinta a la que conocía en España. «Pensé que sabía inglés hasta que llegué allí», afirma. Por desgracia, dicha empresa tuvo problemas económicos y le hicieron un ERE. Esto fue lo que le motivó a iniciar una nueva vida en este país, ampliando sus ganas de conocer la bella Escocia.
Escocia le ha brindado oportunidades que jamás pudo encontrar en su querida y amada Sevilla.

Vive en Glasgow. Una ciudad que, a pesar de que «todos dicen que es algo fea por su origen industrial  y la comparan con la turística Edimburgo», le enamoró. Su ambiente es cálido aunque hace «un frío que pela». Aun así, el cariño que ofrecen sus gentes es ejemplar, la verdad «me siento muy bien recibido», asegura este sevillano.

La vida en general es muy diferente a la de España, desde la gastronomía hasta las fiestas. Es cierto que echa muchas cosas de menos de Sevilla, pero siempre piensa que así, cuando vuelva, las disfrutará mucho más.

Aun llevando siete años allí, le queda mucho por conocer. Sí que es cierto que ha descubierto lugares de ensueño que jamas habría imaginado tener tan a mano, tales como la famosa capilla Rosslyn (del Codigo Davinci), Stirling (lugar donde el valeroso sir William Wallace derroto a los ingleses) o el Devil Pulpit, donde la naturaleza demuestra su belleza. «No podría decir que tenga un lugar favorito, pues este país me hace que todo sus rincones sean mi favorito», asevera Sergio.
Llegó a Escocia hace ya siete años a través de una empresa española, la cual le ofreció la oportunidad de formar parte de su nueva delegación.

Su vida allí está llena de anécdotas, algunas se pueden contar, otras no tanto, pero todas curiosas. «Por ejemplo, ir a un centro comercial y que,  de repente,  te hablen desde detrás y un vecino tuyo del pueblo de al lado en Sevilla, o celebrar el año nuevo con uvas, en kilt (falda escocesa) y rodeado de escoceses», recuerda.  Aunque no es oro todo lo que reluce. También ha tenido que pasar por algunas dificultades como son alquilar una vivienda o abrir una cuenta en el banco. «Parece fácil, pero necesitas una serie de requisitos para poder obtener ambas».

A pesar de todo, hace un balance es muy positivo de su experiencia. Le ha hecho crecer como persona y ha aprendido muchas cosas nuevas. El inglés le abrió las puertas del mundo y Escocia le ha brindado oportunidades que jamás pudo encontrar en su querida y amada Sevilla.
Asegura no tener un plan, deja que la vida le guie. No puede afirmar que se vaya a quedar para siempre allí,  aunque no tiene billete de vuelta. Algún día le gustaría volver a la tierra que le vio nacer y a la que tanto ama. Y, sin lugar a dudas lo que más echa de menos es la gastronomía. «Tenemos un tesoro que no apreciamos hasta que salimos fuera».
Recomienda a todos los sevillanos que tengan en mente salir al extranjero, y más concretamente a Reino Unido, que no duden en ir a Glasgow. «Es vuestro sitio, un lugar más barato para vivir, con muy buen ambiente y mucho por descubrir», finaliza.

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